Reportajes

El clave

Susana Sarfson

viernes, 1 de mayo de 1998
El clave, clavicémbalo o clavecín es un instrumento musical de cuerdaspunteadas, con teclado (uno o dos) que se utilizó durante el renacimiento y el Barroco y fue cayendo en desuso durante el Clasicismo. A partir de la segunda mitad del siglo XX adquiere una nueva importancia debido al trabajo de musicólogos e intérpretes especializados que se interesan en su estudio y repertorio específico.Para los oídos actuales, acostumbrados a grandes volúmenes de sonido, el clave es un instrumento que presenta una sonoridad comparativamente reducida, pero que resultaba adecuada para el renacimiento y fundamentalmente en el barroco, período de su apogeo.Existieron básicamente tres grandes escuelas de construcción de claves: el italiano, el flamenco y el francés, con unos rasgos particulares.Los claves italianos tenían un único teclado y una caja de resonancia muy alargada, de aproximadamente 2,20 m en su parte más larga. Se empleaban fundamentalmente para acompañar conjuntos instrumentales y vocales y para la interpretación de sonatas y toccattas virtuosísticas. En España este fue el tipo de clave más conocido.Los claves flamencos tenían casi siempre un teclado, pero a veces se construían de dos teclados. Se caracterizaban por ser algo más cortos que los claves italianos (alrededor de 2,10 m) y por presentar la zona grave del instrumento más sonora que el resto.Los claves franceses generalmente presentaban dos teclados y un timbre de sonido más dulce, aunque con mayor intensidad que los claves flamencos e italianos.Normalmente las cajas de resonancia estaban pintadas de colores intensos (rojo, verde, granate o azul) y con una rica decoración, de acuerdo con los criterios estéticos de sus tiempos. También la tabla de armonía (una madera muy delgada sobre la que se extienden las cuerdas) estaba muy decorada: con motivos florales, libélulas, pájaros o frutos. Los teclados se preferían en maderas perfumadas (y a veces con incrustaciones de nácar o taraceados en maderas de distintos tonos), o hueso y todo esto tenían un sentido estético. La música surgía del instrumento dentro de un ambiente de especial refinamiento.Existía un instrumento de las mismas características del clave pero pequeño y con las cuerdas en forma paralela al teclado: era la espineta (o virginal, en Inglaterra).En la península ibérica se utilizó fundamentalmente el clave italiano, que fue el instrumento de estudio que los grandes maestros organistas solían tener en sus casas. También fue un instrumento preferido por la Realeza: baste recordar la protección que la reina María Bárbara ejerció sobre Scarlatti, o las enseñanzas musicales dedicadas al Infante Don Gabriel por el Padre Antonio Soler. Entre los compositores que se dedicaron al clave, en España es fundamental la figura de Antonio de Cabezón (siglo XVI), compositor y organista de Felipe II, autor de magníficas Diferencias (variaciones polifónicas sobre diversas melodías) y Antonio Soler (siglo XVIII) compositor de la corte de Carlos III, autor de Sonatas para clave y Conciertos para dos instrumentos de tecla.En Francia destacan las figuras de Louis Couperin y François Couperin, compositores de música cortesana. En Alemania la figura más importante es, sin duda, la de Johann Sebastian Bach, autor de preludios y fugas, suites, partitas, toccattas, sonatas para dúos de flauta y clave, violín y clave, y clave, conciertos para clave y orquesta y de las Variaciones Goldberg -quizás la obra más importante para este instrumento-.

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