Opinión

El programa del Festival Rossini 2003

Alberto Zedda

lunes, 11 de agosto de 2003
De los múltiples aspectos de la interpretación, considero que el que ha sido estudiado menos sistemáticamente es el relativo a la dirección teatral, es decir, la relación ideológica entre la poética musical rossiniana y su traducción dramatúrgica gestual y visual.En lo que concierne al aspecto musical, generalmente se reconoce el valor abstracto e idealizador del mensaje rossiniano, la sustancial ausencia de trasfondo psicológico de unos personajes que se mueven en improbables historias en un lugar indefinido, o la riqueza de un lenguaje artificial y asemántico basado en la embriaguez de un virtuosismo acrobático que frena la turbación de las pasiones. En cuanto al aspecto propiamente dramatúrgico, existe por el contrario una variedad de planteamientos que van desde realismo poético al simbolismo, del esteticismo estilizado al surrealismo, contrapuestos como adaptaciones y evoluciones de experiencias ya consumadas más que como búsqueda de soluciones inéditas. En efecto, la modernidad de un espectáculo no viene determinada por la época en la que se sitúa la acción ni por el vestuario de los personajes, y mucho menos en un autor como Rossini que ignora los condicionantes de la geografía y del folclore; sin embargo las ideas que guían al director deben reflejar la consonancia con la contemporaneidad y ayudar a reconocerla.Es por tanto en este último campo donde se manifiesta la voluntad del ROF de alimentar la discusión y la confrontación, renunciando a una seguridad tranquilizadora, a felices éxitos garantizados de antemano. Directores de escena conocidos por haber abordado de manera no tradicional los títulos sagrados de la literatura operística, como Dieter Kaegi y Lluis Pasqual, vienen por primera vez a Pesaro para llevar a escena dos de las obras maestras más populares de Rossini: Semiramide y Le Comte Ory. La tercera ópera, Adina, también cuenta para su puesta en escena con un personaje atípico y altamente comprometido, Moni Ovadia.Otra novedad importante que merece ser señalada es la llegada a Pesaro de la Orquesta Sinfónica de Galicia, considerada actualmente como una de las mejores de España, que servirá de apoyo a la del Teatro Comunale de Bolonia, participante histórico en el Festival. La posibilidad de acoger dos conjuntos de tal relevancia deriva de la decisión del ROF de abrirse a coproducciones y colaboraciones que permitan un intercambio de bienes sin aumentar el desembolso de dinero. En este caso concreto, La Coruña y Bolonia, sedes de las dos orquestas invitadas, se comprometen acoger cada año una producción del Rossini Opera Festival como cobertura parcial de los gastos de la orquesta.Este cambio no debe conllevar la eliminación de los espacios para la Orquesta juvenil del Festival, orquesta que el ROF ha reunido y promovido en los últimos dos años, recurriendo a los recursos artísticos locales procedentes del prestigioso Conservatorio de Pesaro. Debido a que el proyecto todavía se considera de gran valor con una perspectiva de futuro, el ROF ha programado específicamente para la Orquesta juvenil del Festival, en el marco de “Il mondo delle Farse”, la puesta en escena de Adelina, una farsa de Pietro Generali que encontró en la época un apoyo tal que logró sobrevivir durante mucho tiempo a pesar del declive del género. La ópera será interpretada por un prestigioso reparto de jóvenes talentos reconocidos. Con la protagonista Cinzia Forte cantarán Simone Alberghini, Riccardo Botta y Andrea Concetti, que estarán dirigidos por el inglés Julian Reynolds, de nuevo en Pesaro después de muchos años. La escenografía y la dirección escénica son obra de Serena Sinigaglia, una joven promesa procedente de la cantera milanesa de la Escuela Paolo Grassi.Esta nueva producción de Semiramide suscita las expectativas que siempre acompañan a los títulos-mito. De hecho, se trata de la ópera-testamento de un autor que reafirma con orgullosa perversidad las razones de su credo artístico, expresadas en el marco de una “profesión” sublime llevada aquí a la máxima expresión en el mismo momento de una puesta en escena fuera de su tiempo. Semiramide cierra el filón apolíneo de la invención rossiniana abierto con la explosión juvenil del Tancredi y supone la evolución máxima de la “maravilla” del canto barroco. Bajo la dirección de Carlo Rizzi cantarán Darina Takova y Daniela Barcellona, la pareja artífice del enorme éxito del último Tancredi de Pesaro. Junto a ellos hay que citar a Ildar Abdrazakov, el Turco de la última edición, Gregory Kunde, una reaparición muy agradecida, Giorgio Trucco y Sonia Lee. La dirección escénica de Dieter Kaegi contará con la escenografía de William Orlandi (otro destacado debut pesarés) y la iluminación de Roberto Venturi, con el Coro de Cámara de Praga y con la Orquesta Sinfónica de Galicia. El espectáculo está coproducido con el Teatro Regio de Turín, el Teatro Real de Madrid y el Liceu de Barcelona.El reparto de Le Comte Ory se caracteriza por la juventud de sus intérpretes, en consonancia con la idea del director Lluis Pasqual, que imagina la acción como una extemporánea fiesta carnavalesca. El protagonista, Juan Diego Flórez, un benjamín del ROF, estará rodeado por Stefania Bonfadelli, Marie-Ange Todorovitch (debutante en Pesaro), Alastair Miles, Bruno Praticò, Natalia Gavrilan y Rossella Bevacqua. Serán dirigidos por Jesús López Cobos, un intérprete rossiniano con una extensa carrera que por fin recala en Pesaro, con el Coro de Cámara de Praga y la Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. El espectáculo está coproducido con la Opéra Royal de Wallonie y con la Opéra de Marseille.Adina no será una pura y simple reposición, ya que la inclusión de nueve páginas (un Coro y un Recitativo, este último muy importante para la construcción lógica de la acción) que en el anterior montaje no se habían tenido en cuenta porque faltaba su instrumentación original, pero que hoy han sido recuperadas gracias al concienzudo trabajo de reconstrucción de los musicólogos de la Fundación Rossini, responsables de la edición crítica, obligará al director de escena Moni Ovadia y al escenógrafo y diseñador de vestuario Giovanni Carluccio a revisar el trabajo ya hecho. Renato Palumbo, director emergente, debutará en Pesaro con la Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia y del Coro de Cámara de Praga y concertará un reparto completamente renovado, encabezado en el papel protagonista por Joyce Di Donato (otro debut pesarés), con Marco Vinco y Raúl Giménez, protagonistas de la aplaudida Pietra del paragone del año pasado, Carlo Lepore y Saimir Pirgu.La Orquesta Sinfónica de Galicia intervendrá también en la tercera y última reposición del afortunado montaje de Il viaggio a Reims preparado por Emilio Sagi para los jóvenes del Festival Giovane, estrechamente ligado a la Accademia Rossiniana. El espectáculo estará dirigido por Daniele Pollini, en su primera prueba operística, como lo fue, veinte años atrás, La donna del lago para su padre Maurizio: su ejecución está documentada en una grabación discográfica que constituye un hito en la interpretación del Rossini “serio”.La Orquesta de Galicia y el Coro de Praga ejecutarán el rossiniano Stabat Mater bajo la dirección de Alberto Zedda y con la participación de Iano Tamar, Daniela Barcellona, Gregory Kunde y Alastair Miles, mientras que la Orquesta de Bolonia, dirigida por Paolo Arrivabeni, interpreterá un concierto sinfónico con música de Britten y Respighi en el concurso de la “Rossinimania”: Omaggi d'autore.Al igual que en los años anteriores, se celebrarán los Conciertos de Belcanto (con Juan Diego Flórez, Silvia Tro Santafé y Cinzia Forte), el Concierto Final de los mejores alumnos de la Accademia Rossiniana y Encuentros con musicólogos, todo ello organizado por la Fundación Rossini.

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