Obituario

José Maria Neves, abridor de caminos

Coriún Aharonián

miércoles, 3 de septiembre de 2003
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Conocí a José Maria Neves en un avión. En octubre de 1969 ambos habíamos resultado becarios del gobierno francés, que decidió fletar un chárter para su multitud de becarios de Argentina, Uruguay y Brasil. Llevados al centro universitario respectivo, cada uno esperaba la llegada de quien lo recogería y lo acompañaría a su morada. José Maria, su novia y yo resultamos los últimos en ser recogidos, por lo que tuvimos un buen rato de conversación, mientras leíamos las carteleras de espectáculos en aquellos extraños artefactos callejeros y yo decidía ir a un concierto con obras de Ligeti esa misma noche. Pocos días después, ese muchacho brasileño mulato y de cabello cortito apareció en el mismo salón de clase al que había ido a parar yo. Y algunos días más tarde supe que ambos vivíamos en la Ciudad Universitaria. Fue el comienzo de un extenso e intenso diálogo que continuó hasta su muerte, de montones de coincidencias, de muchas complicidades, de una enorme confianza mutua. Era un hombre de una gran integridad, de una ética implacable, de una extraña humildad tímida y orgullosa a la vez.El año lectivo 1969-1970 fue complicado, en una Francia que se reacomodaba después del revoltoso 1968. Coincidimos en el curso de técnicas electroacústicas de composición del GRM, que se hacía en el Conservatorio de París y en la Radio-Televisión Francesa. (También coincidimos en esquivar a Nadia Boulanger.) Consumimos vorazmente todo lo que el centro imperial nos ofrecía, desde el Domaine Musical a la gran exposición de denuncia “América Latina no oficial”, y una y otra vez convergían nuestros intereses. A través de José Maria. por ejemplo, conocí a Fernando Lopes-Graça. Junto con Mireille Balléro, conocimos a varios de los mayores virtuosos de la música de la India. Junto con Elzbieta Sikora, estuvimos en el Otoño de Varsovia. Junto con Eduardo Bértola y Elena Oliveras, fuimos al festival de Aviñón, seguimos a la fundación-museo Vasarely, y visitamos a mi amiga Teresa D'Auria en la Sainte-Baume. Junto a Bértola, también, fuimos al curso de verano de Darmstadt.Después de 1970, nos reencontramos en intereses y militancias comunes en nuestro Lejano Sur. En actividades relacionadas con la educación musical, a comienzos de los 1970s. Más tarde, en los Cursos Latinoamericanos de Música Contemporánea, a cuyo equipo José Maria se sumó entusiastamente. En las aventuras editoriales, en los 1970s y 1980s. En actividades académicas, en los 1980s y 1990s (congresos, cursos universitarios). Y en solidaridades con causas que considerábamos nobles.Era autoexigente, y llevaba una vida casi ascética. Lograba tener siempre muy buen carácter, y ser muy tolerante con los demás. Su mirada particularmente fuerte lo ayudaba a pelear con fervor de poseso por sus verdades. Era implacable en sus juicios, pero los enunciaba tan elegantemente que casi no se notaba lo tajante de sus opiniones. Siempre tenía tiempo para las pequeñas cosas de la vida diaria, o incluso para la sociabilidad . [Nota 1]José Maria NevesJosé Maria Neves había nacido en la hermosa ciudad colonial de São João del-Rei, estado de Minas Gerais, un 20 de agosto de 1943, en un contexto social que conjugaba la ritualidad católica con el respeto por los rasgos culturales de la negritud mestizada. Su madre fue maestra primaria. Su padre, bibliotecario de oficio, murió en 1950. Había sido maestro de capilla, pero había sido también rey congo, ungido en las celebraciones anuales tradicionales de dicha cultura. José Maria era el menor de 9 hermanos. El mayor, Dom Lucas, era cardenal de la Iglesia Católica, y murió menos de tres meses antes que él. Entre Dom Lucas y José Maria había 7 hermanas mujeres y 18 años de distancia.José Maria había iniciado sus estudios musicales en el propio hogar con su hermana Maria Stella, continuándolos en la Escola Municipal de Música y en el Conservatório Estadual de Música de São João del-Rei. El violín fue su instrumento de estudio formal - abandonado luego -, y la guitarra el “otro”. Participó en coros infantiles, pasando a dirigirlos ya en 1959. Luego, tuvo varias experiencias como músico popular . [Nota 2] Entretanto, hizo estudios sacerdotales, llegando a ordenarse, pero abandonó la carrera religiosa. En 1962 comenzó a tener actividades docentes, centradas en jóvenes marginalizados (en la Fundação Nacional do Bem-Estar do Menor).En Río de Janeiro, buscó estudiar composición, orientado inicialmente por Reginaldo Carvalho. Fue alumno de César Guerra-Peixe y Esther Scliar - discípulos ambos de Koellreutter - en los Seminários de Música Pró-Arte. En Francia desarrolló una intensa actividad: estudió (1969/1971) composición con Louis Saguer, técnicas electroacústicas con Pierre Schaeffer y su equipo del GRM, dirección de coros con Stéphane Caillat y dirección de orquesta con Pierre Dervaux. Finalizó además un maestrado en musicología en la Universidad de París IV (Sorbona) bajo la orientación de Jacques Chailley y Luis Heitor Corrêa de Azevedo (1971), que completó con un doctorado (1976). Años después haría pos-doctorados en la University of Texas en Austin (1994/1995) y en la Universidade Nova de Lisboa (1999/2000).Fue desde 1968 docente en el Instituto Villa-Lobos de la Universidade do Rio de Janeiro (UNI-RIO), que le confirió el título de profesor titular emérito en 1997. Fue también, desde 1972, profesor titular en el Conservatório Brasileiro de Música de la misma ciudad. Desde 1977 asumió la dirección estable de la Orquestra Ribeiro Bastos de su ciudad natal, una de las más antiguas corporaciones musicales del Brasil, heredera de la fascinante tradición colonial de Minas Gerais.Fue uno de los poquísimos musicólogos con visión abarcadora y, al mismo tiempo, con comprensión de los procesos interiores del acto compositivo. Sus dos libros de juventud, Música contemporânea brasileira (escrito en 1976, São Paulo: Ricordi Brasileira, 1981) y Villa-Lobos, o choro e os choros (escrito en 1971, São Paulo: Ricordi Brasileira, 1977), así como su capítulo (“Estudio comparativo dentro de la producción musical latinoamericana”) para el libro compilado para la UNESCO por Isabel Aretz (América Latina en su música, publicado en 1977 [Nota 3] ), constituyen ya acabados modelos de aproximación musicológica. Les siguieron otros libros, ensayos y numerosos artículos, centrados especialmente en el presente o en el pasado musical brasileño. Realizó, convergentemente, decenas de revisiones musicológicas de obras compuestas en los siglos XVIII y XIX. Por su labor musicológica, recibió en 1996 el Premio Nacional de Música.Fue también compositor, pero detuvo casi totalmente su actividad en ese terreno en 1977, probablemente como acto de extrema autocrítica. La veintena de obras creadas en una década (entre 1966 y 1977) se hace merecedora de atención. La más difundida de ellas, la electroacústica Un-x-2, de 1971, propone rompimientos formales y muestra ricas posibilidades expresivas, en una postura no eurocentrista asumida con toda naturalidad.Su replegamiento de la actividad creativa privilegió fundamentalmente su labor universitaria y organizativa. Amaba la docencia, que le preocupaba además como problemática, y era muy generoso con los alumnos. Comunicaba las cosas con una gran intensidad, que empezaba ya en su penetrante mirada. Y tenía una rara habilidad para hacer funcionar las cosas, mezcla de eficiencia, planificación y mineiricie, esa proverbial capacidad diplomática que se les adjudica a los naturales del estado de Minas Gerais.“Creemos profundamente que los lenguajes artísticos evolucionan por la valiente superación de la herencia tradicional y por la audacia en la propuesta de nuevos caminos expresivos”, escribía en 1976.Si su visión como musicólogo era particularmente abarcativa, y partía de un enfoque cohesionado de América Latina en un contexto mundial acerca del que estaba bien informado, su docencia apoyaba tal visión, y su labor organizativa se enriquecía con ella. El trabajo cultural no remunerado tuvo en él un pilar firme e incansable. Entre otros cargos de labor militante, fue entre 1972 y 1974 presidente de la Sociedade Brasileira de Educação Musical, que tuvo en ese período una gran trascendencia, dentro y fuera de fronteras. Fue co-fundador y directivo, entre 1979 y 1986, de una iniciativa editorial, el sello discográfico brasileño Tacape. Fue presidente de la Associação Nacional de Pesquisa e Pós-graduação em Música (el más importante organismo musicológico de su país) entre 1975 y 1999, y también presidente del equipo permanente de dirección de los Cursos Latinoamericanos de Música Contemporánea entre 1978 y 1989. Es que su personalidad invitaba a los demás a elegirlo como presidente de uno u otro organismo, y él sabía serlo con naturalidad y con un espíritu particularmente -diríase que asombrosamente- democrático.Murió como consecuencia de un mieloma, en su hogar de Río de Janeiro, el 27 de noviembre del 2002, a los 59 años. Hacía poco menos de un año que había sido electo presidente de la Academia Brasileña de Música.Su nobleza y su transparencia nos harán falta.Notas1. Y la sociabilidad iba tras él. Un día fue la mismísima reina María-José quien lo invitó a tomar el té y conversar sobre vanguardias musicales. José Maria (cuyo nombre era casualmente la inversión del de la reina) aceptó, y se divirtió muchísimo.2. Una foto del archivo familiar lo muestra protagonizando Morte e vida severina de João Cabral de Melo Neto y Chico Buarque.3. Aretz publicó un borrador de Neves, quien no pudo revisar y corregir su texto. Supo de su publicación por terceros.

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