Reportajes

La Fuga (1)

Maika del Rosario

jueves, 3 de febrero de 2000
Lo que denominamos Barroco musical está de moda, y más aún si tenemos en cuenta las celebraciones en torno al 250 aniversario de la muerte de Johann Sebastián Bach o la cantidad, ya ingente, de grupos que abogan por el historicismo musical con instrumentos, estilo e incluso sonido de época.Admitiendo todo ello, nos encontramos con que una de las formas más importantes y que alcanza su más alto desarrollo en esta etapa es la Fuga. Y a ésta dedicaremos nuestro Conocer. Claro que lo que parece a primera vista sencillo, después no lo es tanto. Si buscamos definiciones de Fuga, que no sean las de 'huída' porque nos queremos limitar al campo musical, encontraremos unas más precisas que otras.Por ejemplo, Zamacois, la define como "composición que consta de un solo tiempo; escrita en estilo polifónico, a un número de partes reales determinado, y estructurada conforme a un plan formal que, en esencia, consiste en la insistente repetición de un tema y de su imitación, con fragmentos libres entre las repeticiones".Mientras, Stanley Sadie habla de "tipo o técnica de composición en el que se usa sistemáticamente la polifonía imitativa" y André Gedalge la define como "composición musical basada en un tema, según la imitación periódica regular".En realidad ninguna de ellas se contradice, aunque tanto éstas como muchas más que el lector pueda encontrar se complementan, eso sí, dejaremos para los teóricos el problema de si se trata de un estilo, una forma o una estructura, tema este que escapa a nuestras pretensiones y nos limitaremos a analizar en la medida de nuestras posibilidades una Fuga.Así, siguiendo a un gran pianista y espléndido conocedor de Bach, Glenn Gould, le diría: ¿Quiere usted componer una fuga? (So you want to write a fugue?), pues esto es lo que necesita:1) Ante todo debemos buscar un sujeto, esto es, un tema musical, una frase, que tenga sentido por sí mismo. Debe tener un principio y final claro, y, además, no debe ser demasiado amplio.2) Una vez que decida su sujeto, ya puede contar con la respuesta, pues ésta no es más que la imitación del sujeto, bien de forma rigurosa (se imita literalmente el sujeto), o bien de una forma más relajada, con alguna variación de intervalo dentro del mismo). Así podremos hablar de:a. Imitación rigurosa (o respuesta real): se imita el sujeto nota a nota pero con una diferencia de intervalo de una 5ª justa superior (da igual que sea en voz más aguda o grave). Eso quiere decir que si el sujeto comienza por la nota do y la canta una mezzo, la respuesta lo hará en la nota sol dando igual que la cante una soprano (más aguda) o un bajo (más grave), lo importante es que entre el do y el sol hay un intervalo de una 5ª justa (3 tonos y un semitono), así como en el resto de las notas que componen el sujeto.b. Imitación libre (o respuesta tonal): se imita el sujeto también nota a nota pero las distancias interválicas entre las mismas no siempre coinciden con una 5ª justa. Ejemplo: El sujeto comienza por do y la respuesta por fa (una 4ª justa superior ), aunque puede haber otras notas del sujeto que sí estén a una 5ª justa.Además de las disquisiciones teóricas, auditivamente no será demasiado complicado encontrar sujeto y respuesta. El primero porque se suele escuchar sólo, precisamente para facilitar su localización, y la segunda porque simplemente escucharemos la repetición del sujeto, aunque esta vez acompañada de algo más que ya analizaremos.Busquemos un ejemplo en las piezas de Bach: Fuga 17 de El Clave Bien Temperado (BWV 862). En rojo queda marcado el sujeto y en verde la respuesta.

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