Reportajes

Las transcripciones para piano (y 2)

Alberto Joya
viernes, 17 de marzo de 2000
0,0004208 Entre los pianistas hay diversidad de criterios sobre las transcripciones: pero ¿responden estos criterios a un profundo análisis musical morfológico y estético de las obras en cuestión, o a prejuicios heredados de generaciones anteriores?Posición del intérpreteDe estas preguntas sacamos varias conclusiones, los criterios a favor de las buenas transcripciones no nos ocupan. Por otra parte, de las opiniones negativas podemos pensar que están condicionadas por varios factores, uno de ellos puede ser la dificultad técnica de algunas transcripciones que sólo está al alcance de pianistas con una técnica deslumbrante por su brillantez, rapidez y gran sonoridad que lo diferencian de un modelo de pianista más sobrio por así decirlo.Este sólo factor ya sería suficiente para ir creando una atmósfera negativa con respecto a un cierto tipo de obra y si nos fijamos bien, tampoco estarían dentro del repertorio de dichos intérpretes las obras más difíciles técnicamente de la literatura pianística original con la única diferencia que a las obras originales no se suele criticar sino callar si no se decide abordarlas.Otro factor que ha contribuido de forma negativa a la acogida por parte de los pianistas al género de las transcripciones es sin duda, la opinión de ciertos críticos de arte con acceso a los medios masivos de divulgación, ha habido etapas en que tras una apariencia de musicólogo o de amplio conocedor sobre aspectos musicales se han escondido verdaderos diletantes, músicos frustrados, que con sólo un barniz y unos pocos conocimientos superficiales e incapaces de poder tocar dignamente un instrumento se han dedicado a criticar negativamente lo que hacen los verdaderos artistas y esto a través del tiempo ha hecho daño, creando una nebulosa mal fundada en un género al que podían atacar con más facilidad y así demostrar su gran capacidad de análisis para descubrir lo negativo.Lo curioso del tema es que a los grandes intérpretes esto no ha podido influirles de forma negativa. A través de las distintas generaciones dentro de la historia del pianismo universal las transcripciones han sido acogidas por los buenos intérpretes, tanto los de corte brillante como los más sobrios en cuanto a proyección. No todas las transcripciones son portadoras del mismo recurso técnico, musical y expresivo, y como tal, cada pianista escoge para su interpretación de la mis-ma manera que lo hace al elegir obras originales. También está el caso de grandes pianistas que no suelen interpretar transcripciones en sus conciertos pero precisamente su condición de grande del teclado no lo hace manifestarse en contra del género.Grabaciones discográficasDesde el inicio de las grabaciones discográficas, las transcripciones para piano han figurado de una forma u otra en las grabaciones de grandes pianistas. Nunca de forma numerosa ya que todo está en proporción, y es mucho mayor en la literatura pianística la cantidad de obras originales, pero sí como una realidad dentro de la música escrita para el piano, como un capítulo que juega su rol, el que le corresponde por su valor artístico, ni más ni menos.Una de las figuras más importantes del mundo pianístico de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, que sin duda Josef Hofmann. en las grabaciones que hiciera para The Gramophone and Typewriter Co. (G and T) en 1903, encontramos la Marche Militaire de Schubert en transcripción de Tausig y Der Erlkönig de Schubert en transcripción de Liszt. Posteriormente en la serie que graba para The American Gramophone Co. (Columbia) entre 1912 y 1918 están registradas: Chant Polonaise, The Maiden's Wish de Chopin-Liszt, Schubert-Tausig: Marche militaire, Schubert-Liszt: Der Erlkönig, y Glück-Brahms: Gavotte. Para The Brunswick Recordings, Josef Hofmann graba de 1922 a 1923 y también incluye las siguientes transcripciones: Scarlatti-Tausig: Pastorale y Capriccio, Glück-Brahms: Gavotte, Beethoven-Rubinstein: T'urkish March (de Las Ruinas de Atenas) Wagner-Brassin: Mlagic Fire music, Chopin-Liszt: Chant Polonaise My Joys y Liszt: Paganini Etude n. 3 La Campanella.E1 28 de noviembre de 1937, Hofmann en un concierto en el Metropolitan Opera House de Nueva York, celebrando el 50 aniversario de su debut, incluye en el programa la Marcha Turca de Las Ruinas de Atenas de Beethoven en transcripción de Anton Rubinstein.Otra pianista de la primera mitad del siglo XX que también abordó las transcripciones y de las cuales hizo gala, sobre todo con Arabesques sobre Temas de El bello Danubio Azul de Strauss/Shulz-Evler, fue Rosita Renard, a quien le dedicamos un artículo. Esta grabación se encuentra junto al Minuet del Quinteto op. 13 n. 5 de Boccherini en la serie que hiciera para la Brunswick en 1928.Pianistas como Josef y Rosina Lhévinne, también cultivaron el género de la transcripción. Para la firma Camden hoy reeditadas en CD por The Piano Library Josef Lhévinne grabó de Robert Schumann-Liszt: Frühlingsnacht, de Johann Strauss-Schulz-Evler: Arabesques on Themes of The Beautiful Blue Danube Waltz, de Robert Schumann-Tausig: El Contrabandista y de Claude Debussy-Ravel: Fêtes, esta última con Rosina Lhévinne a dos pianos.Hay ejemplos de pianistas que se realizaban ellos mismos sus transcripciones además de tocar transcripciones de otros pianistas o compositores, tal es el caso de Vladimir Horowitz, uno de los grandes virtuosos del piano en toda la extensión de la palabra. De Horowitz son famosas sus versiones de la marcha The Stars and Stripes Forever (Barras y Estrellas para siempre) de Sousa o sus Variaciones sobre Carmen de Bizet, sus arreglos en el final de Cuadros de una exposición de Modest Mussorgski o de la Rapsodia Húngara n.2 de Franz Liszt donde en su parte final superpone los cuatro temas más característicos de la sección a la vez. Horowitz era un pianista que se tomaba muchas libertades, en el Estudio en Fa Mayor de Moritz Moskowsky cambiaba la escala cromática final por un pasaje mucho más complicado. También interpretaba transcripciones de otros compositores, la Marcha Militar de Schubert-Tausig o Isolde's Liebestod de Wagner-Liszt, por citar algunas.Ahora bien, por los pianistas mencionados hasta ahora, podría pensarse que el tema de la transcripción era inherente a la primera mitad de nuestro siglo y pudiera verse como algo pasado pero no es así. En la segunda mitad del siglo XX y aún en la última década, las transcripciones han seguido presentes en los conciertos y grabaciones de grandes pianistas. Jorge Bolet, Alfred Brendel por ejemplo, han realizado Maravillosas interpretaciones de las transcripciones de Franz Liszt sobre lieder de Schubert, óperas francesas e italianas o sobre temas de Wagner. Daniel Barenboim ha grabado la versión para piano de L. van Beethoven sobre su Concierto para violín y orquesta. Alicia de Larrocha en sus tres volúmenes de páginas célebres para piano incluyó la Marcha Militar de Schubert-Tausig, la Invitación al Vals de Weber y la Danza Ritual del Fuego de Manuel de Falla.También a dejado constancia en registros discográficos en este caso para DECCA, de Corales de J.S. Bach en transcripción de Harriet Cohen y de la Chacona en re menor también de J.S. Bach en versión de F. Busoni de la cual hace una interpretación magistral con toda la coherencia y la grandeza que las caracterizan.Posteriormente ha hecho maravillosas interpretaciones de las Danzas de La Vida Breve, El Sombrero de Tres Picos, una Suite de El Amor Brujo y la sinfonía Maese Pedro de El Retablo de Maese Pedro todas de Manuel de Falla y en transcripción del autor, con algunas variantes tomadas de la partitura orquestal e incorporadas posiblemente por la propia Alicia de Larrocha con total acierto para lograr un mejor resultado pianístico.Tatiana Nikolayeva, una de las pianistas que mas ha interpretado la obra de J.S. Bach, ganadora del Primer Premio del Concurso Bach y miembro del Jurado en varias ediciones posteriores, después de grabar casi toda la obra de Bach en piano, o por lo menos gran parte de ella, realizó un disco dedicado por completo a transcripciones sobre diferentes obras de Bach. De sus obras para órgano incluyó Toccata y Fuga en re menor, BWV 565 en transcripción propia. Fuga en Sol menor, BWV 578 en transcripción de Yu. Takakhasi, en versión de F. Busoni tres Preludios Corales y la Chacona en re menor, BWV 1004 para violín solo. El Coral de la Cantata n. 147 Jesu bleibet meine Freude en el arreglo que hiciera Myra Hess y Siciliana en sol menor, BWV 1031 de la Sonata para Flauta y Clave en transcripción de W. Kempf.Krystian Zimerman, uno de los pianistas actuales más relevantes, nos ofreció en su última presentación en el Auditorio Nacional de Música en Madrid, una versión suya de la Pasacaglia en do menor para órgano de J.S. Bach que fue verdaderamente impresionante por su exactitud y perfección en la transcripción y en su interpretación.Por último mencionaremos al pianista más grande de la nueva generación, el más joven que ha alcanzado el nivel técnico madurez interpretativa lógica de pianistas ya avanzados en años con sólo sus veintiséis anos, Evgeny Kissin. Ya en sus primeros conciertos figuraron transcripciones para piano y algunas no muy comunes, por cierto. Es quizás uno de los pianistas jóvenes que más transcripciones haya abordado y que utiliza constantemente, ya sea dentro del programa o fuera, como encores o propinas entre ellas están: Lilacs, Op. 21 n. 5 de Sergei Rachmaninov en transcripción del autor, Widmung, op. 25 n. 1 de Shumann-Liszt, Home, Sweet Home de Henry Bishop-S. Saegusa, Siciliana, BWV 1031 de J.S. Bach-W. Kernpf, Vocalisse, op. 34 n.14 de Sergei Rachmaninov-Richardson, Melodie (de Orfeo) de Glück-Sgombati, Marche Mililitaire, D 733 n. 1 de F. Schubert-Tausig, Chacona en re menor de J.S. Bach-Busoni, un grupo de lieder de Schubert-Liszt entre los que figuran: Gretchen am Spinrade (Schubert D 118/Liszt: Scarle 558 n. 8), Der Müller und der Bach (Schubert D 795 n. l9/Liszt: Scarle 565 n. 2) Auf der dem wasser zu singen (Schubert D 774/Liszt: Scarle , 3 n. 2), Die forelle y Erlkönig. También de Schubert-Liszt: Soirées de Vienn: Valse caprice n. 6 (Primera versión) y por último de Edvard Grieg, Ich liebe dich, op. 41 n. 3 y Aus dem Karneval, op. 19 n. 3 .Esto nos da una medida de que las transcripciones para piano siguen vigentes en el repertorio de los grandes pianistas, si es cierto que no todas resisten el paso del tiempo y para pesar sobre los años sólo se necesita calidad y sinceridad sobre todas las cosas. Lo bueno queda, la propia música acoge a las buenas obras, acerquémonos a ellas sin prejuicios. Dejemos que la música hable por si sola.
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