Libros y Partituras

Agarrando el destino por el cuello: cráneos y enfermedades creativas

Carlos M. Fernández Fernández

viernes, 24 de octubre de 2003
Montes Santiago, Julio (2002): El coleccionista de cráneos celebres. Recorrido patobiográfico en busca de los cráneos perdidos de Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Goya y el cerebro de Einstein. Edición Julio Montes Santiago. Impresión Graficas Cervantes S.A. Salamanca. I.S.B.N. 84-607-5954-7. 188 Páginas de 150 X 210 mm. P.V.P.: 9.62 €
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Hacía tiempo que trataba en mis librerías habituales de encontrar esta obra de la que conocía su existencia por un periódico local, pero la respuesta de mis libreros siempre era: "imposible de conseguir si no me dices la editorial". Al fin tuve que visitar una librería especializada, por motivos de trabajo, y allí me encontré en las estanterías con el libro que estaba buscando desde hace casi un año.Su autor, Julio Montes Santiago, médico especialista en Medicina Interna que trabaja actualmente en el Hospital Meixoeiro de Vigo, trata de acercarnos a circunstancias médicas que acompañaron y determinaron, en algunos casos de forma dramática, la vida de los protagonistas del texto.El hilo conductor del texto es la desaparición de los cráneos de Bach, Haydn, Mozart, Beethoven y Goya y del cerebro de Einstein, cuya justificación encuentra en la Frenología, teoría pseudocientífica estructurada por Frank Josef Gall (1758-1828) que sostenía que el cerebro era el asiento de la mente, y que el desarrollo relativo de las facultades mentales de un individuo llevaría a un crecimiento proporcional de las áreas responsables de ellas. Dado que la forma externa del cráneo reflejaba la forma interna del cerebro, el examen del primero podía usarse para diagnosticar las facultades mentales de un individuo dado. Una revitalización posterior de esta teoría aparece con los trabajos de Cesare Lombroso (1836-1909) sobre los rasgos criminales y en la utilización partidista realizada por los científicos nazis para la construcción de una antropología aria.La primera parte del libro realiza una investigación, que podríamos calificar de detectivesca, sobre la verdad en torno a los cráneos que se identifican como pertenecientes a estos personajes y los indicios médicos que ellos nos aportan sobre la vida de los protagonistas. Aborda también las relaciones circunstanciales entre los personajes de los que trata el libro. Como en el caso de Bach, muchos de los estudios anatómicos -realizados en épocas contemporáneas con los protagonistas del texto- llegaron a la conclusión que las características anatómicas que encontraron tenían relación con la excepcionalidad del personaje a que pertenecían pero, hoy en día, ningún científico daría una importancia absoluta a la comunicación de hallazgos morfológicos como sustrato de la inteligencia. Al analizar el caso de Mozart, con cierto escepticismo, nos presenta las pruebas que ponen en duda la pertenencia del cráneo conservado en el Mozarteum al compositor, ya que no existen correspondencia entre los estudios osteológicos y forenses realizados a este y los datos clínicos y biográficos del Mozat. Sin embargo las pruebas de ADN realizadas a los cabellos de Beethoven, que según se afirma su admirador Hiller le arrancó en su lecho de muerte, coinciden con el ADN de los huesos que se identifican con este compositor, lo que nos lleva a concluir la pertenencia de estos restos a Beethoven.La segunda parte del libro, quizás la más original, trata de desarrollar una serie de temas -precocidad en la obra, locura- y diferentes aspectos humanos -reacción ante la enfermedad, momento de la muerte, relaciones amorosas, la siempre supuesta sífilis- que sufrieron nuestros protagonistas. Nadie duda hoy en día que no se puede seguir manteniendo la afirmación de que todas las obras geniales se realizan en la juventud, son múltiples los ejemplos que nos llevan a refutar esta afirmación tomando como ejemplo Bach, quien compuso las Variaciones Goldberg nueve años antes de su muerte, y vivió 65 años, una edad longeva para su época, en que la vida media era en torno a los 30 años. El análisis médico de las características mentales de los protagonistas nos lleva concluir en que si es verdad que sufrieron trastornos mentales, estos fueron de escasa gravedad y se podrían considerar como el germen de la denominada 'enfermedad creadora' que llevó a los protagonistas a persistir en su obra y les valió como válvula de escape para no llegar a la locura total.Un aspecto importante que nos presenta es el padecimiento de múltiples enfermedades a lo largo de su vida y como éstas, en muchos casos, fueron determinantes en el trayecto de su obra: a Beethoven su sordera lo alejó de su vertiente de intérprete. Mozart, por las controversias en torno a su final, y Beethoven por la abundante bibliografía en torno a sus enfermedades, son los ejes centrales en este apartado. Sobre la enfermedad final de Mozart la controversia, tal como nos presenta, no está aun cerrada aunque la mayoría siguen apoyando la hipótesis de Davies sobre una insuficiencia renal como causa de su fallecimiento y descalificando el mito del envenenamiento. De Beethoven se presenta la causa de su sordera, y se discuten todos los posibles diagnósticos de su enfermedad final: cirrosis, cuyas causas podrían ser múltiples, aunque desde luego no se puede obviar la gran ingesta alcohólica que refieren sus biógrafos y amigos de la época. Una mención especial en el texto merece el análisis del sufrimiento de una sífilis por los protagonistas. Exceptuando a Bach, al resto de los protagonistas de nuestra historia se les atribuye el padecimiento de esta enfermedad, pero en la mayoría de ellos las pruebas, tal como nos las presenta, se antojan poco convincentes.Completa el libro una extensa y actualizada bibliografía tanto de fuentes impresas como electrónicas sobre nuestros protagonistas, sin duda de suma ayuda para los que quieran profundizar más en las características medico-humanas de nuestros protagonistasEn fin un libro que trata de acercarnos a una serie de genios, pero sobre todo hombres, lejos de las biografías apologéticas que silenciaban sus debilidades y mostrándolos mucho más cercanos. Y tal como concluye, a un grupo de “seres que fracasaron y triunfaron, que amaron y gozaron intensamente, y que también enfermaron. Y precisamente en ese combate contra la adversidad, en ese agarrar el destino por el cuello para evitar que nos aplaste, en palabras de Beethoven, es donde más resplandece la grandeza de sus logros”.Solamente al libro se le puede hacer una pequeña objeción: la falta de una pequeña explicación sobre los términos médicos que se emplean en el texto. Dado que su interés abarca más allá del personal sanitario, su ausencia puede dificultar la lectura obligando al profano en esta materia a consultar en repetidas veces un diccionario médicoUn libro extraño pero novedoso en el panorama español que suponemos que, dada las características de la edición, va a pasar desapercibido o ausente de los anaqueles de muchas librerías, pero sin duda importante para quién quiera conocer más datos sobre la vida de sus protagonistas.

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