Entrevistas

'Sin prisa y con buena letra'. Entrevista con Ainhoa Garmendia

Daniel Leger

viernes, 21 de noviembre de 2003
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Ainhoa Garmendia ha sido noticia y no solamente en Mundoclásico.com, por el triunfo obtenido recientemente en la Ópera de Leipzig en los últimos días, a partir del 1 de noviembre pasado. Este triunfo no ha sido espontáneo sino más bien esperado tras sus incontestables éxitos como ‘Lisa' en La sonámbula y ‘Ännchen' en El cazador furtivo en las postrimerías de la temporada pasada. Mundoclásico.com ha estado cerca de esta española que está pasando de promesa a realidad. Este es el resultado de nuestra conversación que fue de lo más cordial debido a la simpatía y alegría contagiosas que tiene esta criatura a la que no se le sube el triunfo a la cabeza.Pregunta ¿Qué sentiste en los ensayos de estas tus primeras Bodas de Fígaro como Susana?Respuesta Primero, en la sala de ensayos, todo era alegría y optimismo. Notaba mi sintonía con el papel y hasta me llegué a creer que estaba escrito para mi por su cercanía con mi temperamento y lo ideal para mi tipo de voz. Luego vino otra etapa de casi miedo y no por mí, sino porque no sabía como iba a responder la acústica del teatro ante el hecho de meter algo así como una casa de cristal dentro del escenario. Notaba como reverberaciones y me asusté mucho pero no era sólo yo, éramos todos. Al tercer día de ensayos me di cuenta de que la voz salía limpia y clara hacia la sala y otra vez me volvió la tranquilidad. El día del ensayo pre-general con toda la vestimenta colocada no cabía en mi de gozo al notar cómo disfruté el rol. Me moví a mis anchas y canté relajada. Luego vino el ensayo general y el hecho de encontrarme con el público hizo que notara el peso de la responsabilidad y que pasaran por mi cabeza muchos recuerdos e ilusiones. Debido a esto estuve algo nerviosa durante el primer acto, pero luego todo se normalizó y estuve serena y centrada.P. ¿Y el día del estreno?R. El día del estreno estuve serena desde el primer momento. Creo que eso es lo bueno de los ensayos generales, que te quitan el miedo y te dejan estar contigo misma y con tu personaje el día de la verdad. No me acordé de que allí estaba la crítica, ni de quién era yo: sólo era ‘Susana' durante tres horas y pico. Así la pude disfrutar y gracias a eso pude transmitir al publico los sentimientos de mi personaje. Estoy convencida de que cuanto más relajado y metido en el personaje se canta, más se llega al público. Y se va eliminando esa barrera invisible que hay entre el escenario y el asiento de cada espectador. No me pesó nada estar casi continuamente en escena, es más, lo disfruté. Me noté fresca al final de la obra y creo que ese fue mi mayor logro.P. ¿Has digerido el éxito?R. Si fue éxito lo tenéis que apreciar vosotros, que estabais entre el publico, para mi fue una satisfacción. La satisfacción de haber cumplido con mi deber, cosa que he procurado hacer siempre y, si no me vuelvo loca, es lo que voy a seguir haciendo. Si mi satisfacción satisface al público es que hay sintonía que es lo que todo artista debe buscar. Si mi olvido de mí misma hace que cada espectador se olvide de sus problemas y se centre en lo que se quiere transmitir desde el escenario, no hay satisfacción mayor. No se trata de asumir unos aplausos, o de digerirlos, como dices, sino de pensar que has dado un paso más y de comprobar que ese paso está bien dado y además en la dirección correcta.P. ¿Cómo decide alguien dedicarse al mundo de la ópera?R. No sé como deciden los demás. Yo hice estudios musicales desde muy niña. Mis padres me llevaron a clases de acordeón porque es tradición en mi tierra y más tarde a las de solfeo con el mismo profesor. Este profesor me decía siempre que, en su opinión, tenía una voz muy bonita y que entonaba muy bien y que si no había pensado en cantar en algún coro. Yo solo tenía unos diez años y en mi pueblo no tenía muchas posibilidades. Pero cuando cumplí los quince mis padres se trasladaron a otro pueblo cercano con más habitantes y ahí empecé a cantar en un coro y a tomar clases de canto una vez por semana. En muy poco tiempo me di cuenta de que lo mío era cantar. No había nada que se le pareciera. Creo que vi mi primera ópera con 17 años, en Bilbao y volví a casa enamorada. Creo que inconscientemente ahí lo decidí todo.P. Hablas de distintos pueblos y distintas cosas. ¿Por qué no empezamos por el principio? Y el principio es tu nacimiento ¿tienes inconveniente en decir la fecha y el lugar?R. No tengo ningún inconveniente creo que para cualquier persona, el hecho más importante de su vida es el haber nacido. Si escondemos eso es como avergonzarse de haberlo hecho. No tengo nada contra los que quieren ocultar su edad, simplemente es mi forma de pensar.Nací en Legorreta, Guipúzcoa, un pueblo de unos 1.300 habitantes, el 26 de Octubre de 1974. Allí viví hasta los 15 años. El otro pueblo al que me refería es Ordizia donde había un coro en el que ingresé para cantar y esto asentó mi afición. Después pasé al Orfeón Donostiarra, allí el amor por la música es tan grande que ya no hay forma de salir de ella. Si ya estaba atrapada, no había duda de que no podría salir.P. ¿Hay tradición musical en tu familia?R. Ninguna. Mi padre tiene muy buen oído y le gusta mucho la música. El hubiera querido aprender algo pero eran otros tiempos y no tuvo esa oportunidad. Así que en cuanto pudieron, tanto él como mi madre, ofrecieron la posibilidad a sus hijos. De los dos que tienen, sólo yo seguí adelante. A mi hermano no le interesó.P. ¿Has tenido varios profesores o sigues con el primero?R. ¡Uff! He tenido bastantes profesores. En 14 años que llevo en esto, he cambiado como 7 veces de profesor. Quizá sean demasiados pero hay veces que no hay más remedio que cambiar. Los primeros profesores fueron muy importantes para mí porque me dieron las ganas y el amor por el canto. Pero luego, fui buscando determinadas cosas en cada uno de ellos, y en ninguno de los casos me quedé más de dos años. Una de las cosas importantes para un cantante es saber que su maestro le puede aportar algo o que su técnica no va contra su voz. Cuando no mejoras es que vas en la dirección contraria: el no progresar es un retrocesoP. Llevas ya muchos años fuera de España, ¿qué te ha aportado esto?R. Me ha aportado mucho, en muchos sentidos y no solo para el canto. Con 21 años me fui a Viena y fue muy duro. Viena es una ciudad un poco hostil para los extranjeros. Lloré mucho y me hice más fuerte. Aprendí alemán lo cual me sirvió más tarde para obtener el trabajo en la Ópera de Leipzig. Entre el periodo austriaco y el alemán, me fui a Francia, a Marsella y fue también una experiencia muy buena. Aprendí francés y viví dos años en otro país diferente lo cual me aportó muchísimas cosas. Cambié algo de técnica vocal y maduré. Ahora hablo seis idiomas, y eso no hubiera podido lograrlo sin salir al extranjero.P. ¿Piensas que para ser cantante de ópera hay que salir fuera de España?R. No es obligatorio. En España hay buenos profesores y se puede aprender mucho pero creo que para estar preparado para viajar más tarde es mucho mejor si se sale cuando se es joven. Además he tenido la ocasión de aprender con diferentes directores de escena hasta actores famosos como Alain Garichot, Daniel Mesguish, que son personalidades en Francia.P. ¿Cómo conseguiste la plaza en la Opera de Leipzig?R. Tuve mucha suerte. Llevaba un año en el Cnipal en Marsella, que es una ópera estudio donde nos preparan para audiciones etc. Un día el señor Maier, intendente de la Opera de Montpellier en aquel entonces, me dijo que le acababan de nombrar intendente de la Opera de Leipzig y que quería llevarme con él. Yo no me lo podía ni creer. De hecho no me lo creí al principio. Creía que se le olvidaría y todo quedaría así, pero unos 6 meses más tarde, en enero del 2001 me llevó a ‘audicionar', para que el resto del equipo estuviera de acuerdo con él y me cogieron. De verdad que tuve mucha suerte porque con una sola audición conseguí una maravillosa plaza en un teatro tan importante como Leipzig.P. ¿Es una buena experiencia? ¿La aconsejarías a los cantantes que empiezan?R. ¡Absolutamente sí! He aprendido muchísimo hasta con los partiquinos que hice al principio. Se hacen tablas y se madura. Y es que al fin y al cabo en la escuela nos enseñan la teoría pero la práctica se aprende en el teatro. No fue fácil porque al principio tuve que anular todo lo que tenía fuera de Leipzig porque me obligaron a estar siempre allí, disponible. Tuve que anular un contrato que me apetecía mucho en la Opera de Bilbao, donde debutaba la ‘Barbarina' que es un papel muy bonito. Fue una decisión difícil pero no tuve más remedio. No podía optar por un solo contrato a cambio de dos temporadas en Leipzig.P. Debutaste hace dos años con el ‘pastorcillo' de Tanhäuser, ¿cómo te sientes al haber estrenado el rol de ‘Susana' solamente dos años después?R. La verdad es que no esperaba que las cosas fueran tan deprisa. Yo soy una persona a la que le gusta ir despacio y con buena letra. En mi año y medio de partiquinos aproveché al máximo para trabajar mi voz, mi técnica con el nuevo profesor que encontré en Leipzig, y seguí construyendo la base que había empezado hacía algunos años. Me tomé mi tiempo para adaptarme al teatro, al nuevo país, la nueva cultura... y cuando me ofrecieron la ‘Lisa' en La sonámbula, donde por fin tenía un aria yo sola, incluso dos, ya estaba preparada. Ahí empezó todo. Los agentes empezaron a interesarse por mí y tuve buenas críticas. Luego vino ‘Ännchen', en El cazador furtivo y también me fue muy bien. Y ahora la ‘Susana'. He pasado de partiquinos a secundarios y de secundarios a principales en cuestión de meses, pero yo llevaba mucho tiempo preparándome para este momento y me ha ido muy bien. El rol de ‘Susana' no me asustó aun siendo un rol muy largo porque me va como anillo al dedo. No tengo que hacer esfuerzos especiales porque es como si estuviera escrito a mi medida. Estoy muy contenta de haberlo estrenado porque para mí es un placer cantar este rol y al mismo tiempo he aprendido y sigo aprendiendo muchísimo con él.P. ¿Cuales son tus proyectos para el futuro?R. Ahora estoy empezando a construir un futuro con la ayuda de varios agentes, pero sobre todo uno francés con el que tengo una excelente relación y con el que espero trabajar mucho. El año 2005 viene Chailly al teatro y espero poder trabajar con él. Vino ya a vernos al estreno de La sonámbula y parece ser que le gusté y quiere trabajar conmigo. Por otra parte, empiezo a hacer audiciones por toda Europa. Este año me han contratado en la Opera de Marsella para El turco en Italia donde cantaré la ‘Zaida', que es un papel muy bonito de una gitana. Luego hay más proyectos pero como tales los contaré cuando se hagan realidad. Mi proyecto para el futuro es seguir aprendiendo y trabajando la voz de manera que mi técnica sea muy sólida y pueda abordar los roles que creo que son para mí. Pero todo esto sin prisa y como lo he dicho antes, con buena letra.Esta ha sido nuestra conversación con Ainhoa Garmendia. Desde aquí le deseamos que sus proyectos se cumplan y le agradecemos el tiempo que nos ha dedicado. Una impresión nos ha dejado, la de su sencillez y su simpatía Y si hay que destacar algo es su claridad de ideas, cosa fundamental en la vida.

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