Reportajes

Creando atmósferas: Introduciéndose en el genio de Ligeti

Carlos Blanco Ruiz

viernes, 12 de septiembre de 2003
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El hecho de que sea Logroño el lugar de celebración de unas terceras ‘Jornadas de música contemporánea' no es casualidad (las primeras nos acercaron a Schönberg y las segundas a Debussy, lo cual da idea de su eclecticismo). La Universidad de La Rioja, mediante su área de Música y la licenciatura que imparte on line, pretende aproximar la música de hoy en día a quienes estén dispuestos a dejarse seducir por ella.Y es sobre esta cuestión, sobre la contemporaneidad y su entendimiento sobre lo que disertó en la presentación la organizadora de los encuentros, Teresa Cascudo, profesora de esta Universidad. Nos inició con una breve aproximación a la historiografía de Ligeti, de manera que se pudiera comprender en todo momento el por qué de las diferentes posturas del compositor homenajeado a lo largo de su producción. Desde su primera época bajo presión totalitaria en su Hungría natal y sus trabajos escritos ‘para el cajón', con joyas como la Música Ricercata (1951-1953) o el cuarteto de cuerda Metamorfosis Nocturnas (1953-54); pasando por sus dos únicas obras electrónicas, la huída una vez más del callejón sin fondo, esta vez de la vanguardia de Darmstadt mediante obras como Aventures (1965) o la producción basada en los bloques sonoros cambiantes, o su época de nueva claridad musical (no por ello falta de complejidad) a la que el maestro nos acostumbra en su últimos veinte años. La escucha por un atento auditorio de obras tan significativas del catálogo del músico como Atmosphères (1961), Melodien (1971) o sus Etudes pour piano (1983-2001) y la explicación de la revolución que supusieron en la obra de Ligeti, así como la influencia en la música de otros creadores sirvieron para introducir la figura del genio de Târnarveni.La primera tarde nos deparó una nueva forma de acercarse al homenajeado: El profesor de la joven Universidad de La Rioja, Gian-Giacomo Stiffoni, especialista en Ópera, nos ayudó a comprender Le Grand Macabre (1974-77/1996), una obra cumbre de su producción. Para ello se ayudó de material audiovisual, con la proyección parcial de una copia de trabajo del Teatro Nacional de Sao Carlos de Lisboa. La explicación de la trama por partes y el detallado análisis de las múltiples formas de aproximarse a las diferentes expresividades exigidas por el libreto nos dio una idea del gran trabajo y la valía de los resultados del satírico drama basado en la obra teatral de M. de Ghelderode. Finalmente se realizó una breve comparación de las diferentes puestas en escena así como de las grabaciones de audio de la obra, y del compromiso del autor con la ópera mediante la colaboración en los procesos de grabación, en concreto en la versión más reciente de Esa-Pekka Salonen.La jornada inaugural se cerró con un broche de oro: el concierto ofrecido por Florian Vlashi, violinista de la Sinfónica de Galicia y fundador del Grupo de Música Contemporánea ‘Siglo XX', en el Centro Cultural de Ibercaja. Vlashi acometió un programa osado para un auditorio en el que predominaron los asistentes a las jornadas, deseosos de oír nuevas sonoridades acordes con los tiempos actuales. Así, escuchamos para abrir una interesante Pieza para violín solo de Penderecki (n.1933), una excesivamente clásica Sonata Op.115 para violín solo de Prokofiev (1891-1953), quizá algo fuera de la línea del resto del programa, pero en una correctísima lectura, y una obra de Iannis Xenakis (1922-2001), Mikka (1971-1976), creada a partir de glissandi calculados por ordenador, como muestra eficacísima de la música estocástica (mas allá de cualquier determinismo) que el violinista albanés interpretó con una fina maestría. Finalizó el breve pero intenso concierto con una obra pensada para el escenario, A Paganini (1982) de Alfred Schnittke (1934-1998): Cinco atriles dispuestos estratégicamente en el escaso escenario nos sitúan ya ante cinco posibles secciones-ambientes. Las citas de los 24 Caprichos de Paganini se ven súbitamente interrumpidas por sonidos contrastantemente contemporáneos que únicamente guardan relación con la cita (Schnittke fue un maestro de la intertextualidad) por la expresividad tanto opuesta como de posible simbiosis. La ejecución, llena de virtuosismos, fue a lo largo de todo el concierto, una muestra del conocimiento y de la asimilación de la contemporaneidad que el maestro Florian Vlashi hace empleando su instrumento, el violín, como medio de expresión.Podemos por lo tanto hablar de una apertura de Jornadas llena de impresiones diversas, de ambientes y sonoridades actuales que, teniendo a Ligeti como eje, no se limita a él, de manera que podemos llegar a entender un poco más este aislado mundo de la composición actual que nos rodea y que falsamente parece tan inaccesible.

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