Reportajes

Ligeti y la permeable evolución continua desde la tradición

Carlos Blanco Ruiz

miércoles, 10 de diciembre de 2003
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De nuevo con la mente abierta a nuevas informaciones respecto a la obra de György Ligeti (n.1923), afrontamos la segunda jornada de estudios organizada por la Universidad de La Rioja.

En el programa, cuatro intensas formas de acercarse a la música de hoy en día: Se inició la mañana en el magnífico Salón de Actos del Conservatorio Profesional de Música de La Rioja. En él, a modo de conferencia-concierto, el violinista Florian Vlashi, que la tarde anterior tan excelente interpretación hizo de obras de autores actuales, nos habló de Bartók y Ligeti. Y como no podía ser de otra manera, lo hizo desde el punto de vista del instrumentista, abordando las peculiaridades y las complejidades de ambos.

El hecho de referirse a ambos autores en una misma disertación no es banal: además de su misma procedencia húngara (la zona rumana de Transilvania), el empleo de técnicas en el violín es de una absoluta continuidad, comenzando por Bartók, evidentemente. Muchos de los elementos virtuosísticos o particulares como el pizzicato Bartók, el efecto rubido (violento), el vibrato con mayor o menor amplitud o incluso los cuartos de tono sugeridos, al modo de la interpretación popular, fueron explicados de una manera perfecta.

Porque la música se entiende desde el momento en que se convierte en sonido, y de esta manera, Florian nos mostró magistralmente con su violín todos y cada uno de los ejemplos para su total percepción.

Culminó la mañana con la explicación de la extrema dificultad de la ejecución de las obras de Ligeti, como un paso más adelante de la técnica violinística tradicional.

Pudimos escuchar los Cuartetos 1 y 2 y entender las influencias de Bartók en ellos, ver la partitura y un video de la compleja Ramifications (1968-69) interpretada por el mismo Vlashi a la cabeza del ‘Grupo Siglo XX.' Esta obra es un claro ejemplo de búsqueda de nuevas sonoridades mediante micropolifonías y el empleo de dos secciones de cámara con diferente afinación, encontrando las habituales polidimensionalidades de su época más revolucionaria.

La tarde fue iniciada por el compositor valenciano Emilio Calandín, quien desde su experta visión de la música de hoy en día aportó luz al extenso catálogo del creador húngaro. Una maleta llena de partituras y discos que abrió literalmente para nosotros, recorriendo una a una las particularidades compositivas de Ligeti, su forma de solucionar los problemas a los que todo compositor se enfrenta continuamente y sus excelente logros.

Pudimos leer en partitura, oír a la vez, y -lo que fue más revelador- comprender el por qué de elementos tan característicos como los microcanon de por ejemplo el Réquiem (1963-1965), la permeabilidad de la estructura, la difuminación mediante clusters ‘vivos' que se transforman a modo de inversiones acórdicas, o complejos conceptos como la cristalización, la “direccionalidad de Melodien” (1971) frente al opuesto aparente estatismo en obras como Atmosphères (1961), o la percepción totalmente relativa del tiempo. Elementos característicos como la polirritmia derivada del acercamiento a culturas como la caribeña o la centroafricana y la polidimensionalidad fueron descritos con claridad y dominio por un entregado Calandín que alternó a lo largo de su conferencia muestras verbales, gráficas y sonoras muy aclaratorias.

Una vez superados los estertores del efecto de la digestión y el bombardeo de información al que nos sometió el valenciano, el profesor de la Universidad de La Rioja Pablo Rodríguez disertó ampliamente sobre la obra grabada de Bartók por el propio compositor. Se escuchó, a modo de análisis discológico (que no discográfico) el legado grabado hasta su fallecimiento, especialmente la edición íntegra (aunque no por ello definitiva en cuanto a calidad) realizada por el sello Hungaroton.

Pudimos comprobar mediante audición comparada la manera de jugar con el tempo que Bartók poseía y cómo su escuela se ha perdido en ese aspecto, así como la facilidad para incluso variar ligeramente sus obras en función del momento, siendo por lo tanto la partitura un mero instrumento de recordatorio.

Uno de los ejemplos más claros lo apreciamos en elAllegro Barbaro en su grabación de 1929 o en Atardecer en Transilvania mediante la audición de grabaciones de 1928, 1929, 1935 y 1945. Finalizó Rodríguez con una sucinta exposición de los problemas de Ligeti con las diferentes discográficas de su catálogo (Sony, Teldec) y de su compromiso para con ellas y los intérpretes.

La extensa tarde finalizó una vez más en el Centro Cultural de Ibercaja con una charla del compositor Roberto Sierra (Puerto Rico, n.1953), que muy correctamente realizó una visión personal del tema ‘Multiculturalismo y música'. Sierra demostró, mediante un recorrido historiográfico, que siempre se ha realizado una asimilación de elementos de otras culturas por parte de las denominadas ‘superiores' (en clara referencia a las occidentales).

Ejemplos como los ofrecidos de Rameau (Les Indes Gallantes) o citas como las obras de Beethoven (Sinfonía Pastoral) de las aparentemente ‘inferiores' (pero no por ello menos ricas) músicas de las aldeas germanas, hacen pensar que la dirección siempre es unívoca. La disputa surgió cuando se habló del empleo de otras músicas en el pintoresquismo, de manera que España queda fuera de ese ‘Grupo de los grandes', o del folclorismo puro.

Todo ello en perfecta colación con el tema de las jornadas, puesto que Ligeti emplea a partir de finales de los años setenta, y por influencia directa de Roberto Sierra, elementos (especialmente rítmicos) de las culturas caribeña y centroafricana. La riqueza rítmica de éstas supuso una nueva revolución en la producción de Ligeti y especialmente en su compleja polirritmia que aún hoy en día está vigente en su creación. En definitiva, un día plagado de informaciones y buena música que nos permitieron adentrarnos en una compleja y extensa personalidad como es la del compositor húngaro a partir de su evolución, partiendo de la tradición más próxima, Bartók, y que dada su amplia permeabilidad y asimilación de influencias externas ha permitido una evolución continua y siempre hacia delante en una de las producciones más interesantes de la música actual.

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