Ópera y Teatro musical

Thomas Adès: 'Powder her Face'

Enrique Salazar

jueves, 26 de agosto de 1999
Este joven londinense, nacido en 1971, decidió un buen día que la llamada de la composición era más fuerte que la del piano, donde había -no obstante- sobresalido gracias a la sólida formación que había recibido en Cambridge y que le hizo merecedor de los mayores premios que se conceden en el Reino Unido.Nombrado en 1993 compositor asociado de la Hallé Orchestra, su primera aportación importante fue The Origin of the Harp (1994), estrenada por el mismo. Pronto su reputación fue en aumento, llamando la atención del reputado director Kent Nagano, que se hizo cargo del estreno de su siguiente obra These Premises are Alarmed (1996). Su primera aparición -como compositor- en los Proms se produjo ese mismo año también bajo la batuta de Nagano, que no dudó en incluir algunas de sus obras en su tour americano de ese año.A partir de ese momento, su fama no ha ido más que ganando enteros. Su siguiente obra, Living Toys, encargo de la London Sinfonietta, fue estrenada por el también compositor Oliver Knussen, y pronto se presentó en París, Bath, Aldeburgh, Venecia, Madrid, Hanover, Helsinki, Nueva York, Perth (Australia),...Su primera incursión en el mundo de la ópera es esta producción, que con tan solo 24 años años de edad fue escrita y estrenada en 1995, en un encargo de la compañía de ópera Almeida, pero no atrajo la atención del público hasta su estreno londinense ocurrido en 1996. Ese mismo año fue estrenada en Magdeburgo (Alemania) y en abril de 1997 cruzó el Atlántico para presentarse primero en Berkley bajo la batuta de Kent Nagano y después en el Festival de Aspen (Colorado) dirigida entonces por el propio compositor.No sólo se estrena Adès en el campo operístico sino que también lo hace el libretista, Philip Hensher, produciendo en conjunto una obra muy compacta que sin embargo puede entenderse con independencia una de la otra. Estamos ante uno de esos libretos que pueden leerse y gozarse con independencia de la música.La ópera está concebida para una orquesta de cámara de tan solo quince instrumentistas, eso sí, muy escogidos, a tenor de los pasajes virtuosísticos que se reservan prácticamente a cada uno de los instrumentos. Igualmente los 16 roles cantados solo requieren la presencia de 4 intérpretes.¿De qué trata esta obra?. Podríamos pensar, teniendo en cuenta la ópera de la que hablamos varias semanas atrás -Stewart Wallace: Harvey Milk- que estamos en presencia de un movimiento que podríamos denominar neo-verismo. Pues si aquella rememoraba hechos de la vida política americana de los años 70, esta obra nos trae la historia de Margaret, duquesa de Argyll, que alzanzó notoriedad en los años 60 debido a su proceso de divorcio, en el que salió a relucir una vida sexual impropia de su alta alcurnia. La dama murió pobre en 1993.No esperen encontrar en esta obra los primeros pasos de un compositor en el terreno operístico. Bien al contrario, encontramos una obra sin prácticamente ninguna fisura musical, bien conjuntada, extraordinariamente apegada al libreto, y con resonancias de las técnicas más modernas, incluyendo ese gusto tan actual por la inclusión de tangos. Que el sello EMI halla decidido editarla en su gama de serie media, solo ayuda a la deseable difusión de la obra de un compositor que aún en su juventud, ya ha recibido el encargo de la Royal Opera para estrenar una nueva producción en el caso de que el Covent Garden vuelva a abrir sus puertas en el año 2001.

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