Actas de congresos

Arquitectura de la imagen 1980-2000. Un enfoque critico desde Córdoba

Freddy Guidi, César Naselli y Maria Teresa Sassi

viernes, 16 de abril de 2004
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Parece evidente que en la cultura contemporánea, la arquitectura se ha transformado en objeto de consumo. En el contexto latinoamericano, la imagen de esa arquitectura viene orientada por modelos importados. Lo mismo ocurre con los modos de uso y necesidades que son inducidos por la cultura del consumo, todos hechos que, en consecuencia, favorecen la especulación económica.Por el contrario, las teorías arquitectónicas, en general, tienden a mejorar la calidad de vida buscando rescatar valores culturales-ambientales auténticos y una correcta utilización de los recursos.Este enfrentamiento o falta de coincidencia entre las nuevas tendencias de la arquitectura desde la visión de los profesionales y el gusto popular han motivado las siguientes observaciones:1. La situación planteada se da fundamentalmente en los años 1990 y se expresó con mayor claridad en las tipologías de countries y shoppings.2. La innovación tipológica no es propia de Córdoba, ya que se dan en el país ejemplos anteriores, inspirados a su vez en modelos internacionales, fundamentalmente de los Estados Unidos (Grupo SITE, década del 1970, propone una arquitectura tendiente a crear una fuerte imagen identificatoria de una firma comercial; R. Venturi y otros en la misma década intentan rescatar "el simbolismo olvidado de la forma arquitectónica" en Aprendiendo de Las Vegas, libro de 1977)3. Se reconocen en esta tendencia de la arquitectura lazos con movimientos artísticos de los años 1960 como el 'Arte Pop', por ejemplo.4. En el caso de las obras públicas de la ciudad de Córdoba, se observa también una búsqueda de la imagen, aunque en este caso, la expresión sea muy diferente a la de las tipologías anteriormente mencionadas: los CPC (Centros de Participación Comunal) que responden a una imagen relacionada a la gestión de gobierno municipal cuya política se caracterizó por la descentralización. Esa imagen se basa en formas geométricas puras con intenso uso del color. El edificio de Tribunales II, se expresa mediante el ascetismo y la abstracción para responder a valores consagrados de la justicia, lo cual lo relaciona con el arte conceptual.Estas observaciones podrían explicarse por la imbricación del fenómeno en estudio en el paradigma de la complejidad intrínseca de la realidad. Allí los intereses propios de la disciplina se entretejieron con los objetivos que puede tener la geopolítica del desarrollo macro-regional continental con los de los grandes intereses de movilidad y amplitud global que abarca inversión-rédito/costo-beneficio/oferta-demanda.Aquí juega un papel importante la retórica del espectáculo, marco necesario para la competitividad que determina el éxito o fracaso de los proyectos y aún para los macro-problemas de identidad social-regional en dialéctica con la globalidad.Dentro de ese complejo panorama la disciplina responde a la búsqueda de un prestigio profesional, de un estatus de star-system de sus productos de marca de fábrica con el nuevo cliente corporativo de la arquitectura.Todo esto implica una permanente transformación y revisión de las teorías arquitectónicas y su ejercicio profesional, en el que el marketing es imprescindible, como ocurre en otras actividades artísticas.En definitiva el tema consiste en presentar el impacto que tiene en la ciudad la imagen arquitectónica de determinadas tipologías en relación a las ideologías arquitectónicas actuales y a la demanda de instituciones y habitantes.1. El contexto de la nueva imagen de la arquitectura y la definición del problema'Podemos sostener que la arquitectura de la imagen es un nuevo objeto de Diseño Arquitectónico', o mejor de Arquitectura. Es un objeto emergente de la interacción de los factores de la complejidad mencionada, como una 'respuesta a necesidades intrínsecas' de la misma, cuyas causas son multidisciplinares o multiteóricas.Esta arquitectura ya estaba preanunciada por Walter Benjamín cuando habló de “la era de la reproducción técnica de la obra de arte” y señaló la pérdida de su 'aura'. Tal vez no previó que esa 'aura' -imagen, prestigio y valor- no se perdía sino que se sustituía por otra, 'hoy más valiosa y estimada que el soporte material original', al punto que lo que denunciaba deja de tener importancia: su separación de lo físico y su disolución en la nada.El contexto de inserción de esta arquitectura, según la teoría sustentada en este trabajo, contiene preexistencias formales–objetuales que emergiendo en el espíritu del diseñador, e interactuando con su personalidad, voluntad de hacer y cultura 'hacen emerger el tipo, objeto, usos, materias y formas de los objetos arquitectónicos' que están ya contenidos en el acto de diseñarlos, conformándolos.Según la teoría de la 'auto-eco-organización' de Edgard Morin [Nota 1], la consideración de la inserción en la complejidad del contexto del proceso de diseño, al cual es relativo el objeto de diseño, trasmitiría a éste una de sus características importantes: 'el sostenimiento de una identidad', es decir de 'una imagen coherente', como parte de una totalidad, que continuamente se está reorganizando materialmente, pero que sostiene su identidad como ecosistema.Esa identidad, la de esas preexistencias, son analogías y símbolos, no sólo de teorías e ideologías arquitectónicas que están en la mente de los diseñadores, sino de lo que se piensa, percibe y vive existencialmente de este mundo global (Calabrese, Lipovetsky) o nacional (Mempo Giardinelli) [Nota 2]. El desequilibrio social, el valor de la compensación del profundo disvalor de 'un mundo descentrado de Dios' desde Nietzche, va exigiendo la producción y consumo de ilusiones, mundos y vidas diversas de éste, el real en que vivimos, que ya no habla de una búsqueda de su habitabilidad.Tampoco habla del desarrollo y trascendencia de las potencias del hombre, sino que en la desconfianza de éstas, de la conciencia de la marcha hacia la entropía de la desesperanza de los valores del más allá -o del futuro- quiere permanecer 'eternamente' en éste más acá, en un presente suspendido, en una eterna juventud.Por eso crea un mundo de ilusiones y máscaras versallescas popular, es decir de 'imágenes surreales' -tal vez virtuales- a través del kitsch excitante y sensual de los Shopping Centers, los hipermercados, los 'boliches', las pasarelas, las peatonales, etc.También el mundo de la cultura ha caído en el ocultamiento detrás de estas imágenes mediante el mega-espectáculo público, los festivales, los museos y finalmente la llamativa arquitectura institucional que hoy se produce, y el lúdico embellecimiento urbano mediante el diseño paisajístico.La necesidad de este contexto espacio-temporal que vivimos tiene también su compleja inserción en el mundo global del sistema de negocios que usa del poder retórico y de seducción de la imagen que hemos descrito. Ella es como un espejo que busca el reflejo del paraíso perdido de la 'Alta Calidad de Vida'.2. El significado de la imagenSegún Ferrater Mora [Nota 3] es corriente en filosofía -y en otros saberes- asimilar 'imagen' con 'representación' de una cosa, y afirma que en cierto sentido tienen el mismo significado. Esta sería la primera acepción de las numerosas que examina. Ahora bien, ¿qué se entiende por representación de algo?Representar es el acto de “hacer presente una cosa en la imaginación mediante palabras y figuras”, “Sustituir, hacer las veces de otro”, “Ser símbolo o imagen de una cosa, o imitarla perfectamente”, y también “interpretar un papel en una obra dramática”, “Ejecutar en público una obra dramática” [Nota 4]. En estas definiciones ya empezamos a vislumbrar las hipótesis de la actual arquitectura de la imagen.En esta primera interpretación filosófica, la 'imagen' es la 'representación' de la 'apariencia' de una cosa que mentalmente, sensiblemente y conceptualmente puede separarse de la cosa -y aceptarse en últimos extremos como una realidad independiente [Nota 5]. 'Representación' en esta discusión la aceptamos en el sentido filosófico de 'apariencia mental' -interna al hombre, como uno de los contenidos de su mente- o bien 'apariencia sensible' construida fuera del hombre. Esto significa una nueva presentación, una 're-presentación de una nueva apariencia' en algún grado, por la subjetividad y los medios con la preexistencia de ambos.Debemos notar que según nuestra teoría esa apariencia mental es ya la 'primera traducción' de la 'idea' que en el sujeto 'es el origen del objeto' (ver concepto de Ontología y de Auto-eco-organización de Edgard Morin), ya comenzando el proceso de formalización, de transformación de una idea en forma sensibIe (figura-concepto) que emergiendo del sujeto pasa a ser la 'segunda traducción' de la idea en ese camino de transformarse un objeto concreto en el espacio tiempo. En nuestro lenguaje a la primer traducción interior la llamamos 'pensamiento' (más concreto que idea), y a la segunda traducción exterior, 'representación' (gráfica, visual, etc.) y 'definición verbal'.Como apariencia en filosofía es igual a 'forma accidental' y ésta está gestada por la 'forma esencial' (o esencia), es evidente que la primera la expresa sensiblemente. Es su 'traducción' de lenguaje visual y sensible y no su símbolo (Basic Design) (Basic professional design). Por extensión cuando se diseña una imagen se pretende a veces diseñar o contar esa esencia para que sea operante sobre las conductas. Puede ser ideológicamente falaz: la imagen de un político que cuenta una esencia que no existe y que está separada del objeto que la soporta, o las 'divas' televisivas.Por otro lado representación significa “figura, imagen o idea que sustituye a la realidad” [Nota 6]. En filosofía es un "término de significado poco preciso que indica -en todo caso- 'cualquier' contenido de la mente". "La ambigüedad del término se debe a que los contenidos de la mente pueden ser muy diversos (percepciones, recuerdos, fantasías, etc.) y por ello, algunas representaciones se consideran meras 'estructuras o disposiciones' que se 'presentan' al sujeto -es decir se le aparecen- (percepciones, 'invenciones' sin referente, innovaciones) mientras que otras 're-presentan', es decir están en lugar de un objeto, un referente" [Nota 7], algo que no es una invención, algo que ya existe. Retomando la idea de que 'representar' significa "ejecutar en público una obra dramática o interpretar un papel en la misma", nos introducimos en una de las aplicaciones pragmáticas de la arquitectura y su diseño, en el mundo de su producción actual:El uso retórico de la imagen, de su arte de convencer como instrumento coadyuvante, para poner en marcha y para la aceptación de un proyecto político o comercial.Esto vincula especialmente a la imagen con el teatro, los escenarios y las artes del espectáculo. Existiría en este punto una hipótesis histórica: la imagen, diseñada aún en arquitectura, es usada pragmáticamente para1. Transmitir un mensaje, una concepción de la realidad o de alguno de sus rasgos: el paradigma de esto es el paisaje.2. Movilizar las conductas de los 'habitantes de esas imágenes', en el sentido de aceptar los mensajes y realizar una práctica socio-política-cultural que ideológicamente les subyace: el paradigma de esto son las iglesias barrocas de la Contrarreforma o las iglesias góticas holandesas (ver revista FMP-Franco María Ricci)Por esto, si tenemos en cuenta que una escena es igual al escenario más que lo que ocurre dentro -es decir, a) el desarrollo de una Historia, b) la vida desarrollándose (los juegos, los personajes las interacciones con el contexto), c) los perceptos expresivos: el espesor de signos y símbolos de Roland Barthes- puede afirmarse que la arquitectura también es una escena y un actor también a través del uso preciso de una imagen de la misma, legible, convincente y que se la confunde en sus objetos de diseño.Esto no es una novedad precisamente en la historia, pero sí hasta la época contemporánea. La imagen no era más importante que el soporte material al cual estaba unida (arquitectura gótica, barroca, clásica), porque el mensaje, la actuación y el medio la transmisión eran una sola cosa, el texto-fachada, libro gótico, el arte visual renacentista, el teatro y la escena barroca contemplada desde la platea. Hoy el mensaje se desprende del medio.La vinculación hoy es con el espectáculo sensorial y participado del 'teatro callejero', como bien lo saben no sólo la sofisticada arquitectura de Jean Nouvel, sino la comercial de las peatonales cordobesas.También se da la relación con el arte mediático y con la literatura de ciencia ficción.Esta consecuencia observacional de la investigación del sentido del término imagen, tiene, en el campo que nos interesa dos derivaciones constatables en las tendencias actuales de la construcción del hábitat humano:1. La arquitectura de la luz y del espectáculo y2. el impacto de la imagen en el diseño urbano, con la consiguiente transformación de la forma urbana en, ese sentido, por el nuevo rol que las ciudades van teniendo en los grandes complejos transnacionales de uniones comerciales y políticas.Esto ha desembocado en la 'competencia de ciudades', el resurgimiento de la 'Ciudad Estado' y el uso de una imagen potente, respetable, atractiva y temible, como instrumento de poder.En la historia urbana se han superado así esos otros impactos debidos a instancias previas, de otros orígenes, pero siempre relacionadas con la imagen: desde aquellas ordenanzas coloniales -para Córdoba- donde para conseguir 'imagen de ciudad' basada en el reconocimiento de un tejido urbano compuesto por manzanas, calles, plazas, esquinas y monumentos, hasta las recientes ordenanzas y planes de ordenamiento urbano cuyo impacto provenía de la especulación del suelo y de la imagen de la modernidad, mediante la renovación urbana.Reflexionando sobre el segundo sentido filosófico y extrayendo consecuencias observacionales del mismo, si por representación se entiende también a la idea, imagen y figura que sustituyen a la realidad, estas tres cosas no son lo mismo y son tres grados de concreción y definición en el camino de una representación comprensible y aceptable por el ser humano, pero en todos los casos son cosas distintas de la realidad en cuanto a no poseer materia o sustancia sensible, aunque se las toma por la realidad objetiva.De acuerdo con lo expuesto más arriba, la apariencia de las cosas es su forma accidental y que esta es representación, signo, o mejor traducción sensible de la forma esencial -su idea- que hace que sea lo que es, lo que la identifica como especie (individuo) de un género.La idea aparece como un 'darse cuenta' en el espíritu del diseñador, esta idea es traducida mediante el lenguaje interno en un 'pensamiento' que toma las formas de una 'imagen' y de un 'concepto', que mediante otra transformación -traducción de lenguaje exterior, de la expresión- pasa a 'figura' y 'definición', es decir, representación sensible.Las cosas vuelven a presentarse a nuestros sentidos como representaciones, no como realidades sino como signos o sustitutos de ellos, de diferentes modos:1. como 'fotografías' o sea registros más o menos detallados de su apariencia sensible, especialmente visual,2. como expresiones sensibles de su idea-esencia,3. como conceptos o expresiones lingüísticas de la idea esencia,4. tal como se las percibió alguna vez,5. reinventadas a base de percepciones mediáticas (tiempo real -on line- recreación de partido de fútbol televisivo),6. interpretaciones disciplinares: nuevas realidades.Habría en principio una coincidencia de semejanza entre la imagen-representación y el objeto representado, en la que se basaría la verdad de la realidad del objeto: representa lo que es. Entre la representación del sujeto y el sujeto representado hay un nexo lógico que permite no ya una intuición de éste (imagen) sino su conceptualización.En óptica hay una idea de representación semejante (ver Diccionario Enciclopédico Espasa Calpe).En este punto es interesante ver lo siguiente: cuando el telescopio Hubble tuvo una aberración que no permitió esta conjugación de punto por punto, es decir, que había diferencia entre la imagen y la realidad, se habló de un error, de una distorsión de la realidad que transmitía. La foto tiene que corresponder punto por punto con lo fotografiado para asimilarlo, pero en estas experiencias con luz (óptica) de Dutari, ya, la diferencia no fue tomada por error, sino por otra cosa, una realidad en sí misma porque esta proyección ya no es imagen según el concepto de la misma que definimos. Si la imagen es la figura, representación, semejanza y apariencia de una cosa esto es lo que se separa y pierde analogía y relación.No siempre hay coincidencia, no hay ese nexo lógico entre la imagen y el objeto representado. Por ejemplo, la contradicción entre ciertos animales de aspecto o imagen (o idea de) feroz y su mansedumbre real (reptiles agigantados en películas de terror). Este deslizamiento ha sido usado en la cultura del diseño de un modo retórico en las artes del espectáculo y de la política y el instrumento ha sido el diseño: construir una imagen diversa distinta más o menos alejada de la realidad esencial del objeto desde la exaltación de ciertos rasgos reales, utilizando recursos como la monumentalidad y la escala.Esta separación es un rasgo de la cultura de hoy donde nada parece lo que es, pero esta adicción muy posmoderna de la colisión de las seguridades parece tener potencialidades creativas en el campo del diseño arquitectónico al menos, como se establece en el punto siguiente.3. La arquitectura de la imagen 1980 - 2000Este tema se basa sobre una serie de hipótesis que son consecuencia de observaciones hechas sobre la enorme información que hay hoy en el llamado contexto disciplinar -cultura arquitectural- que proveen los medios de comunicación y que empiezan a configurar con sus recurrencias una suerte de tendencias de diseño, acordes por otra parte con los rasgos formales, ya más evidentes, de la cultura del contexto general de inserción de la arquitectura.Estas hipótesis pueden enunciarse como sigue:Hipótesis 1. Desde 1960 con Robert Venturi y seguidores como el grupo SITE, inventores del edificio cartel de la arquitectura y el descubrimiento de la arquitectura de la luz de Las Vegas (USA) por Reyner Banham, se propone lo siguiente:1. Una arquitectura escenográfica popular de fuerte incidencia urbana y en el imaginario de ciudadano corriente.2. Una imagen y un mensaje que se desprenden con autonomía del soporte funcional como algo diverso.3. Una diferencia que se apoya en materias y tecnologías fundamentalmente luminosas, energéticas y visuales, distintas de la materialidad del soporte.Hipótesis 2. La arquitectura de este fin de siglo se propone de un modo diverso a la arquitectura clásica donde el soporte es más importante que la imagen y está el diseño centrado en su utilidad funcional y representativo-simbólica; unidos soporte e imagen conjugadamente en una identidad. Aquí el medio está unido inexplicablemente al mensaje y éste depende de aquél. El significante crea al significado y no es independiente de él. El Palacio de Justicia cordobés es un buen ejemplo, con su monumentalidad que crea una imagen coherente con él y con su función. Su mensaje es construido por la lectura de su materialidad en la mente y sensibilidad del habitante-lector.En la arquitectura de hoy, el medio ya no tiene que ver con el mensaje, al menos en las tendencias de las tipologías institucionales políticas, culturales, comerciales. Ya no es el mensaje, superando la afirmación de Mc Luhan, cuando observaba que la T.V. era el mensaje, y no lo que decía. Hoy la T.V. ya no es el mensaje, sino los objetos visuales que crea y lo que dice (Omar Calabrese: La Era Neobarroca). El medio es un objeto técnico muy próximo a la escenografía y al espectáculo: un 'artefacto o máquina' para crear imágenes de un mundo virtual. Así la imagen se convierte en una cosa en sí producida por ese artefacto que en sí no significa nada más que prestigio.Es el mundo de Ilinx de Roger Callois, de la arquitectura del rock, del vídeo clip y de los efectos especiales.Hipótesis 3. Lo dicho implica que la imagen moderna está centrada en la exaltación de las percepciones, porque son directas, sensoriales, sensuales, intuitivas y movilizadoras del complejo afectivo-emotivo humano, movilizador de conductas. De allí, su uso comercial, político, consumista.Si en la teoría de los juegos de Callois el Ilinx (el vértigo) es uno de los juegos expresivos humanos, hoy, en la arquitectura reina otro: el Mímicri (las máscaras, la imitación de yoes distintos al real).4. Una visión prospectiva de la disciplina a partir del impacto que le producirá la arquitectura de la imagenDe nuevo, como hace un siglo, la arquitectura está en crisis de cambio. Otra vez más su cultura occidental trimilenaria no parece referencia segura o confiable para el Proyecto o para la Profesión. Esta encrucijada crítica manifiesta hoy otra crisis más profunda, enclavada en los orígenes de ese saber teórico-técnico que es la disciplina de la Arquitectura.Nos referimos a esos orígenes que emergen de las relaciones dialécticas que un arquitecto sostiene con la realidad, cuando propone y construye una obra en su contexto. Efectivamente, la trama de esa confrontación creativa es novísima mutación, y los espacios donde ocurrirá el debate arquitectural, que ampliará o transmutará los contenidos disciplinares. Son los mundos en crisis del ambiente humano, de su sociedad; del sistema productivo económico y político de la Arquitectura y, obviamente el mundo cultural–académico del aprendizaje del Diseño.Los dos primeros contextos parecen universalizarse en ese algo llamado 'globalización' -con toda la tensión que ejerce sobre las culturas particulares y locales- y la enseñanza aún declara y consagra profesiones de fe que amenazan no trascender aulas y talleres, porque no consideran ni discuten las cambiantes necesidades de capacitación-reconversión laboral, que la producción y economía contemporánea de la arquitectura urgen para sus proyectos.En este escenario universal aparecen con fuerza tendencias histórico-culturales, vehículos de ideas -sorprendentes hace un siglo- que inciden en la disciplina proponiendo arquitecturas también insólitas antaño: cambio perpetuo, reciclaje continuo, reino de lo efímero, lo imprevisible, lo aleatorio y de lo fragmentario, y un mundo de objetos materiales descartables. La incidencia de estas ideas gesta una arquitectura de contenedores imprecisos [Nota 8] y de empaquetamientos débiles y borrosos, más que de envolventes murarios [Nota 9] de imágenes y paisajes artificiales, más que una tectónica tangible y concreta [Nota 10].Sin embargo, el mayor impacto de esas fuerzas estructurales contemporáneas sobre la disciplina, desde siempre extendida como cultura del 'Diseño y construcción del lugar habitable humano', es el desplazamiento en su centro ideológico de las ideas de habitabilidad-calidad de vida -en los hechos, no en el discurso- instalando en su lugar las de oferta-costo-beneficio, al menos en las prioridades primordiales. Estas ideas disuelven o minimizan esa habitabilidad primordial, por la que tanto luchó el Movimiento Moderno socialista.También esa otra idea central, disciplinaria y vitruviana, de la construcción firme y sólida, táctil, sensible, impenetrable y contundente, parece disolverse separando la solidez masiva del muro en una serie de capas (Iayers) de reacción diversa, que vuelven al edificio más borroso, sutil, ambiguo, indefinido [Nota 11] o por el contrario esplendente, deslumbrante y espectacular, oferta proyectual sospechada de tornar su sentido del marketing entre ciudades en competencia económico-política en el mundo planetario unificado. Estos muros, de nueva y última generación, no abandonan su rol de control ambiental, más bien lo exasperan, pero se independizan de la relación forma-función que albergan.A esta sustitución de la antigua ética de la arquitectura acompañan tanto la megaexpansión de la disciplina -en su pretensión de abarcar el orden territorial y la ecología- como su fragmentación en especialidades autónomas [Nota 12] apenas vinculadas por el subyacente Basic Design, disciplina morfológico-semántica común a estas prácticas. Todas ellas buscando su identidad, tratan de proyectar y construir el mundo diverso del natural que es hoy el hábitat humano: la nueva ecología de lo artificial [Nota 13]La disciplina básica, modernamente, se está configurando como una teoría y práctica universal y subyacente, común a una serie de teorías y prácticas profesionales específicas, más o menos diferenciadas, más o menos próximas, pero todas dirigidas a prefigurar, proyectar y construir en todos sus aspectos -formal, funcional, significativo, estético, tecnológico, etc.- el mundo artificial que es el hábitat humano hoy.Este es el nuevo hábitat que separa netamente al hombre de los otros seres bióticos: totalmente artificial, pleno de artificios supuestamente originados en el proceso histórico de apropiación del planeta, para mejorar su calidad de vida y desarrollar sus potencialidades intrínsecas.Al contemplar que ese mundo de lo artificial, más que potenciador de las posibilidades humanas parece ser alienante de las mismas, mucha cosa que se incluye en el campo del diseño -edificios o artefactos- más bien son buenos negocios o buenos operadores de riqueza empresarial, cosa muy legítima por cierto, más que arquitectura, equipamiento o instrumentos que amplían la vida humana, puesto que ella no es su centro e incluso ésta puede ser prescindible.El saber arquitectural incorpora hoy por un lado en su seno la Ecología, el Ambiente, el Paisaje como fuerzas que se oponen a la conversión del mundo en un espacio inhabitable, y por otro lado olvida y disimula el traslado de su significado ético-humanista, socialista, cristiano, democrático al significado ético -costo/beneficio- con los discursos urbanísticos de 'hacer ciudad', o tecnológico-progresistas sobre supuestas tecnologías de última generación como los 'edificios inteligentes'.La crisis disciplinar también asoma en ese experimentalismo del diseño -reflexivo pero que gira sobre sí mismo- en las más recientes producciones de vanguardia que por ello no mira al futuro ni se plantea, como los pioneros del Movimiento Moderno, que lo que proyecta y construye ahora es la herencia que ofrece al tan mentado siglo XXI, como una suerte de 'lo que vendrá'.El saber arquitectónico de los últimos tiempos hace de la disciplina, como nunca, un campo intensamente reflexivo y experimental, reflexivo sobre sí mismo, sobre la arquitectura (R. Fernández/ P. Eisenmann). Con todo, en su generalidad, poco se reflexiona sobre el futuro de la misma, como si el tiempo presente hubiese achatado el pasado y el futuro.Parte de esa reflexión es estructuralmente critica, porque denuncia los núcleos de crisis interna, pero es poco oída por el diseñador insumido en su oficio o es simplemente consumida por un público adicto. Con todo señalamos su efecto 'gota a gota' que ablanda las piedras más duras.Otra parte de esa reflexión apoya con un modo escasamente crítico, generalmente laudatorio, toda la arquitectura que deriva de los mecanismos productivos de los procesos globales y locales de mercado (revistas y suplementos periodísticos de Arquitectura).Por otra parte la arquitectura como un oficio técnico altamente especializado está cada vez más englobada en el mundo contemporáneo de la gestión empresarial y corporativa y también en el de la política. Este mundo de la economía de construcción de emprendimientos arquitecturales, y de imágenes en el espacio urbano, es hoy uno de los orígenes del proyecto y de las características de sus objetos, especialmente para la mayoría de los grandes proyectos. En estos casos sólo es un arma para el diseñador que juega como una pieza o engranaje de un sistema empresarial corporativo-productivo y/o político (el caso del Guggenheim de Bilbao) que actúa sobre vastas operaciones insertas en contextos nacionales, supranacionales o regionales de carácter privado y/o correlativos de operaciones políticas y/o electoralistas.Estos contextos tienen sus reglas para la disciplina:1. La gestión económica o política del proyecto es uno de los orígenes de éste y de sus características, es decir el balance de su costo-beneficio ejecutivo y costo-beneficio de inversión.2. Esta regla está inmersa en otra abarcante y que está en relación con la economía 'globalizada' o la red universal de negocios (como se quiera usarlo).A ésta no se la puede entender si no se la entiende como economía de regiones en competencia (o en 'posicionamiento' como se prefiera) y dentro de ellas, como economía de ciudades también en competencia, donde éstas están recuperando su rol antiguo de ciudades-estado.Y esto implica dos consecuencias para el diseño y la disciplina: por un lado la escala de observación (y los objetos, visibles en las mismas) que va a señalar objetos, teorías y valores, que pueden contradecir otras (el Mercosur, la CEE, etc.; no es la escala del peatón), insólitos en las mismas, pero que se explican y tienen sentido en las más elevadas, y por otro el uso de la arquitectura y el diseño como un instrumento para activar objetivos geopolíticos y/o político-económicos, por ejemplo el llamado marketing urbano o retórica para la atracción de inversiones y de poderío gestor, especialmente en el campo de obras públicas donde se une lo útil (centros de servicios/cultura/deportes/transportes/hotelería/centros de compra) muy rentables y también muy espectaculares y marquetineros, con lo agradable (inversiones rentables-electoralismo exitoso).Por otro lado también es cierto que ésta no es toda la arquitectura. También hay una arquitectura de servicios, no demasiado rentables, como la vivienda social y la salud, temas 'top-estrella' de los años 1970, hoy marginales, y la labor de muchos desconocidos de siempre, sumergidos en institutos ad-hoc público y privados y el aún persistente profesionalismo artesanal de la antigua escala de la dialéctica cliente personalizado (no corporativizado)-arquitecto, cada vez más anacrónico o decadente para la enorme masa de arquitectos nacionales y reservado para ciertos escasos elegidos selectores de lo único, raro y valioso.La cultura de la apariencia y de la imagen (o lectura) constituye la máscara donde vale más la apariencia que el soporte material de la misma. La debilidad, la desaparición de la masa, la materia, los aspectos borrosos, sutiles, débiles, traslúcidos, conectan esta arquitectura con el teatro y el espectáculo -simulación e imitación de la vida- donde la arquitectura de la luz no sólo gesta un gusto por lo inmediato y deslumbrante y maravilloso, sino que es un instrumento útil, en las geopolíticas comerciales de los bloques supranacionales políticos-económicos.La disciplina abandona su estrategia proyectual consagrada, re-adecuando su saber para basar nuevas tareas profesionales como la 'Gestión de proyectos' y la oferta de 'Servicios de calidad para la producción de proyectos'. Parece que esto hay que entenderlo, así dicen, en la escala globalizante de regiones y ciudades en competencia, cuyas macro-necesidades económicas, de imagen competitiva y de servicios, aún la vivienda, englobarán la producción de arquitectura, quizás pret a porter, quizás personalizada, en centros tecnológicos de logística y distribución.La disciplina tiende a dejar ese saber vitruviano continuado en el siglo XIX y consolidado con el Movimiento Moderno, habiendo consagrado esa estrategia que comienza con un proyecto arquitectónico formal-funcional, que se continúa con un cómputo y presupuesto de la obra física y se cierra con la construcción del objeto arquitectónico. En cambio adopta nuevas estrategias que implican un conocimiento cada vez más centrado en la invención y propuesta de la lectura de oportunidades subyacentes-territoriales o urbanas para un emprendimiento que implique la arquitectura, pero que va más allá de ella, en el mundo del mercado y de los negocios; centrado en la propuesta de un programa posible y el estudio de costo-beneficio de producción de un proyecto y de costo-beneficio para un inversor estatal o empresarial, corporativo y financiero o bien mixto. Su posterior oferta es el paso siguiente con su ajuste económico, previa pre-proyectación, cuyas ideas generatrices si bien emergen del programa, de las preexistencias del lugar y su contexto y de la capacidad creativa de los diseñadores, están ajustadas y formateadas por este proceso de gestión u otro similar.Por esto nuevas tareas emergen para el profesional del mundo de la arquitectura: la gestión del proyecto, la oferta de calidad en la coordinación de las tareas que esa gestión implica, en la organización de flujos, comunicaciones y nodos conectores de movimientos y de imágenes, en la organización de espacios y contenedores más o menos múltiples, recombinables y descartables, cuya organización nace de un estudio de rentabilidad previa, como dijimos, tanto del diseño como de la inversión. Todo esto se revierte sobre esta disciplina estallada, transformando y adecuando su saber con todo esto que se ha llamado 'Gestión de proyectos'.La teoría del edificio cambia notablemente entonces, por ejemplo ofreciendo una nueva importancia, cada vez más creciente, al rol de la envolvente edilicia, acorde con la idea de que el edificio es un contenedor de un contenido híbrido e indefinido y/o variable donde el espacio interior es un vacío neutro y no una escultura de materialidad sutil e intangible. Esta arquitectura se convierte en una arquitectura de capas, filtros y de redes de conductos y de fluidos, como una verdadera interfase entre el mundo exterior y el interior, y que provee (o proveerá) todos los productos y condiciones de habitabilidad, aún el consumo de imágenes.Esta envolvente que ha resignado su viejo rol de masividad estructural (Laugier) para tomar el de textil, de piel y revestimiento (Semper), enmarca y se apropia del entorno, controla el ambiente interno y su confort, informa, entretiene, conduce la energía, la luz, el sol y es un espectáculo y un paisaje en sí misma, con un circuito interno de vida propia.Los grandes vacíos internos que esta construcción deja se fusionan con los espacios públicos urbanos, calles, plazas y corazón de manzana. La arquitectura de la luz es la consecuencia de una extraordinaria oportunidad que brindan estas pieles-capas para exaltar sus cualidades de materia sutil y efímera pero potente. La arquitectura del edificio se desmaterializa, gracias al desarrollo tecnológico, es liviana, rápida de ensamblaje y producible y reproducible por doquier. Sería una especie de ready-made-it de una componibilidad producida logísticamente en distintos sectores del globo, que ha concretado hoy el sueño imposible de Duran y Guadet. De allí su aspecto suave 'omniubicable' y soporte de una imagen que tiende a ser el mayor valor, al menos el creativo.El sistema economía-mundo o globalización de la economía, con sus reglas y éticas específicas, propone una contradicción entre el sentido histórico-humanista del diseño y los objetivos del sistema mundial de negocios, que engloban hoy en su madeja de relaciones y condicionamientos los productos del diseño de todo orden. El discurso de este sistema con sus referencias y prioridades sobre la performatividad, eficiencia, productividad, competitividad, mercadotecnia, imagen corporativa, etc., habla de este desfasaje ideológico y devela sus supuestos subyacentes. La adhesión del técnico a uno u otro sentido de la producción de diseño lo definirá como un profesional o como un simple especialista; como un flexible y ético-creativo a partir de un saber valorado moralmente o como operario altamente calificado en excelencia en una técnica especializada, o en una zona del oficio en la cual el sistema de la vida no interviene como dato central.El nuevo perfil profesional que el próximo milenio parece proponer es el del poseedor de la flexibilidad, de la ubicuidad, multicapacidad y menor especialización, pero mayor imaginación, mayor capacidad gerencial y rapidez de reacción en la coyuntura, conforme a la nueva cultura del proyecto para la nueva ecología de lo artificial y para el contexto general económico del mercado global, tecnológicamente determinado.5. El impacto de la imagen de la ciudad en su planificación. 5.1. El estado de la cuestiónLa evaluación de la praxis de diseño en la ciudad latinoamericana descubre que entre la cultura técnica, académica y burocrática del diseño urbano europeo y angloamericano -incluyendo las correlativas acciones proyectuales-, las fuerzas totales y reales que originan su forma urbana actual y la realidad histórico existencial de la vida urbana latinoamericana, se establece una dialéctica de la que resultan formas y espacios ineficientes para una calidad de vida altamente deseable.Esta se presenta hoy como descentrada y descentrante entre la dualidad periferia/centro y la diseminación de fragmentos autónomos y/o antagónicos de su carne urbana y social. Uno de cuyos síntomas es la disolución del tejido habitacional, soporte hasta ahora de una sociedad organizada. Este se desvanece flotando bajo dos solas estructuras constituidas y coherentes: la red de comunicaciones físicas o teleinformáticas, de mensajes e íconos y transportes y la red de ghettos de seguridad.En este sentido señalamos dos direcciones de pensamiento: una que mira la cuestión según el saber consagrado, desde el pasado hasta hoy, y otra que la mira desde el futuro hacia hoy, holística, hipotética, llena de amenazas y también de posibilidades, según se evalúen los indicios de futuro que se detectan en esta realidad.Estas direcciones proponen dos lecturas del fenómeno urbano: la primera, que es técnica y se apoya en ese saber ya consagrado, mira a la ciudad como un hecho físico-espacial y perceptual-sensorial, lo que conduce a un reconocimiento objetivo del fenómeno. Su tiempo es instantáneo al momento de observación y se refiere a una visión sincrónica de los componentes urbanos. Tiende a lo técnico burocrático en su aplicación en planes y proyectos, y no ve o no tiene en cuenta el desfase de esa visión con la realidad histórico-existencial de la vida urbana que invade el espacio de la ciudad y transforma su tejido al punto que la noción de éste ya parece inadecuada porque más bien se desteje.La segunda examina la primera lectura desde el futuro que contiene, frente a las puertas del siglo XXI. Es su codificación diacrónica, donde aparecen las circunstancias histórico-ambientales. Esta lectura conduce a una evaluación de la ciudad como ámbito posibilitante para la vida social, como contenedora y gestora de las condiciones de vida humana y de la habitabilidad que ofrece, además del diagnóstico prospectívico indicado por las tendencias que en ellas evidencia.En efecto, muchos aspectos visibles en la vida cotidiana de la ciudad, dicen que la real calidad de vida urbana está ya degradada más que amenazada. La ciudad que debiera ser ámbito apropiado y posibilitante del desarrollo potencial del ser humano es ya sinónimo de anti-habitabilidad, en Latinoamérica al menos a partir de las de mediana escala, lo que lleva a su anti-construcción. Y más aún a la destrucción de las existentes.La concepción del tejido urbano mirada desde los indicios de futuro debiera entonces definir una noción de tejido más comprehensiva de todas las fuerzas entrópicas y neguentrópicas, y de todos los espacios que intervienen en su construcción. Sería entonces ésta toda la realidad urbana presente vista ambientalmente, más allá de una trama de llenos y vacíos, articulados con o sin coherencia o armonía figurativas.5.2. Las estrategias de intervenciónLos espacios de la intervención futura urbana son los lugares de interacción de esas fuerzas: aquellos lugares reconocidos en la teoría y práctica contemporánea y también los no-lugares eludidos o ignorados por esa cultura técnica, donde colisionan las dos dinámicas urbanas planteadas, con su tendencia a construirse y desconstruirse.El rol de la arquitectura y del diseño sería allí el de ser uno de los instrumentos de una política -y plan consiguiente- de ordenamiento y desarrollo urbanos, tendientes a reconducir y a transformar de un modo socialmente positivo tanto las distorsiones incipientes, como a erradicar, detener, aislar las avanzadas, buscando su relación y/o integración positivas en dichas políticas y propuestas. Esta debe contener todas las intervenciones necesarias y futuras en la ciudad, tendientes a convertirla en un organismo de alta calidad de vida con un rol particular en las políticas superiores de orden regional, nacional e internacional, dado el fenómeno actual de su pertenencia a bloques de países asociados para su mejor concierto en el sistema planetario, como el Mercosur.Todo esto no lo hace ni la arquitectura ni el diseño de por sí pues en la mirada comprehensiva del planeamiento global, éstos son sólo un instrumento en la escala inmediata a la vivencia del hombre común asociado colectivamente.En este marco cumplen el rol de utilidad funcional posibilitante de una habitabilidad de alta calidad de vida, ya propuesta previamente en otras instancias institucionales y factibilizada en otros instrumentos. También es un instrumento proveedor y posibilitante del acceso a la población de servicios sociales no sólo necesarios y mínimos para el desarrollo y crecimiento del potencial humano, sino en el más alto nivel, incluyendo la cualidad significativo-semántica como promotora de valores y conductas cívicas acordes con las prospectivas y objetivos de una planificación política integral. Esa acción debe realizarse dentro del marco de libertad personal ausente de cualquier manipulación de conciencias, que es repudiable en toda sociedad democrática.El poder significativo de la arquitectura y de la ciudad se relaciona con una de sus dimensiones: su imagen o su paisaje. Este es un aspecto importante de lo ambiental: es la comprensión de la naturaleza y una imagen holística resultante del territorio donde un observador desarrolla existencialmente su vida, aunque esto sea solamente el instante de observación. Esa imagen está tan cargada semánticamente que es uno de esos factores activantes de conductas posibles. Precisamente en el campo de la imagen urbana es donde la arquitectura puede coadyuvar en la construcción habitable de un espacio urbano: por ejemplo en la utilización de una lectura urbana que apelase a una identidad y autoestima ciudadanas, como un instrumento para la aceptación, por sus futuros habitantes y por empresas e industrias, de los nuevos espacios para desconcentrar y/o equilibrar en su desarrollo posible a grandes urbes. Actualmente este poder se está llevando a sus límites distorsivos en esa especie de 'marketing urbano' en que se empeñan las ciudades europeas o de angloamérica en su política de atraer las inversiones de los nuevos clientes corporativos y empresariales.Dentro de este campo de los significados, por cierto en la arquitectura nueva que se propone junto con la antigua, se encuentra enraizada la polémica de la renovación urbana, que en nuestras ciudades americanas poco protegidas se desarrolla en el interior del tejido histórico. Hoy se puede mirar este debate con una nueva perspectiva: en efecto, siempre se ha considerado la relación de la arquitectura nueva con la vieja como un problema formal, estilístico, sensorial, figurativo y preservador de una materialidad original, o desde el disturbio o no que la presencia de lo nuevo causa en lo viejo. También se ha pensado que un diseño de alta calidad, sea lo que esto fuere, 'salvaría' a la ciudad de su degradación y proveería calidad de vida a sus habitantes.Por otra parte, el deterioro y violencia o el abandono a los que son sometidos los espacios públicos cuidadosamente pensados, apenas son construidos por la acción pública, hace pensar que la acción de diseño de por sí no salva nada, ni nada significa, si ésta está impuesta o sobreimpresa sobre una mala calidad de vida que reconoce causas profundas en los desequilibrios, carencias, injusticias, corrupciones, desgobierno, pobreza y subdesarrollo de sus bases sociales, políticas, económicas, culturales o de servicio.La imagen urbana sin una política institucional operante que solucione los problemas de habitabilidad desde sus orígenes se vacía de significado y puede promover su correlato del no-lugar o lugar del viento desolado y el basural, o de la violencia.Las estrategias de intervención en este campo del paisaje, planteados dentro de un plan de acción político-institucional de servicios que propongan un desarrollo integral, ya han sido tratadas en un texto anterior al cual nos remitimos [Nota 14]. Podemos añadir sin embargo que es necesario realizar un análisis, diagnóstico y pronóstico de la situación del tejido urbano existente, en los términos histórico-existenciales que hemos propuesto para poder determinar el rol que tendrá la arquitectura en ese mundo urbano nuevo. Tal que ésta pueda ser incorporada en un plan y normativas integrales de orden superior. Dentro de este diagnóstico es interesante determinar:1. La relación entre la utopía proyectual y deseos del diseñador sobre la calidad de vida y la utopía y deseos del habitante.2. Las distorsiones, alteraciones y colisiones entre sí de ambos modelos. Causas y orígenes disciplinares y extra disciplinares. Relación con las condiciones de vida reales.3. Posibilidades y condiciones de acuerdo y de factibilidad en relación a los modelos socio-económicos vigentes.Para finalizar diremos que la imagen formal y perceptual de la relación proyectual nuevo/antiguo será una resultante (no un a priori figurativo o publicitario) de la intención proyectual de proveer una imagen urbana potenciadora del plan, coadyuvando a sus objetivos, pero que también tienda a marcar lo propio en contra de lo ajeno, que indique que en ella el ciudadano es considerado como persona gestora de su lugar, a través de una inversión inicial en promoción educativa, en participación y consulta sobre las características de ese nuevo tejido, que después de todo es para su servicio, uso y disfrute; y que tenga una función pedagógica, al mostrar una relación ordenada y armoniosa entre lo que fue y lo que ya es, o va a ser. Es decir que hable que la cooperación es posible y enriquecedora en arquitectura en interacción, que la cultura es un apoyo; que lo que existe, lo antiguo, puede sostener, continuar y dar posibilidad a lo nuevo.Cuando la arquitectura debe relacionarse con el contexto urbano existente, antes que nada debe ser buena arquitectura. Esto depende del real talento e inteligencia del proyectista que sabe ver, discriminar e inventar o descubrir posibilidades en lo existente. También debe ser esa arquitectura una buena vecina porque dice no al automonumento que descalifica todo lo que lo rodea. No al autismo, no a la falsa imagen del prestigio, poder o de gran invención formal que no se posee realmente. Pero sí a la 'potenciación' de una recalificación del entorno, lo que propone gran libertad creativa, pero dentro un sabio e inteligente y talentoso juego de pulsiones con el contexto.Cumplidas estas dos condiciones, son posibles cualesquier opción, de relación entre nuevo y antiguo, según el tipo particular de contacto y según qué calidades entren en contacto.Un ámbito como el latinoamericano, donde su relativo o incipiente desarrollo permite aún ver con una perspectiva futura hacia dónde conduce el camino que se estaría recorriendo, permite también encontrar aún estrategias para revertir estas tendencias y hechos que hemos llamado entrópicos, y encontrar cómo transformar o sustituir su energía negativa en positiva. Es posible que sea fundamental solucionar previa y simultáneamente con la estructura urbana los problemas de trabajo, valor adquisitivo, salud, educación, orientación de la energía juvenil, etc. La ciudad en el fondo, no la construye ni determina el funcionario municipal o el diseñador urbano. Lo hace el habitante cuando construye, cuando está existiendo. Si su existencia es de mala calidad, sus espacios también lo serán. Tampoco se deben olvidar aquellas palabras de Le Corbusier en su Mensaje a los Estudiantes de Arquitectura: “Que la arquitectura es una misión que reclama vocación a sus servidores. Que consagrada al bien de la vivienda (y la vivienda albergando después a los hombres, el trabajo, los objetos, las instituciones, los pensamientos), la arquitectura es un acto de amor y no una puesta en escena”.Notas al pie1. Morin, Edgard, Introducción al Pensamiento Complejo, Barcelona: Gedisa, 19972. Calabrese, Omar:La Era Neobarroca, Madrid: Cátedra, 1987. Giardinelli, Mempo: Santo Oficio de la Memoria, Bogotá: Norma, 1991. Lipovetsky, Gilles, La era del vacío, Barcelona: Anagrama, 19923. Ferrater Mora: Diccionario de Filosofía, Madrid: Alianza Editorial, 19814. Diccionario Enciclopédico Salvat, Barcelona: Salvat, 1986, tomo 235. Efectivamente hay imágenes de cosas que no existen o de objetos geométricamente imposibles (centauro) y en nuestro cuerpo: el proyecto con sus perspectivas, maquetas y renders animados de computación. La representación puede ser pasada, presente o futura, real, posible, etc.6. Diccionario Enciclopédico Salvat. Op. cit.7. Ibidem8. La arquitectura de novísimos hipermercados, centros culturales y museos de arte moderno (Guggenheim de Bilbao).9. Escuela de Moda y de Industrias Gráficas en Utrech de Van Egeraat. También Dominic Perrault10. Las últimas arquitecturas de Peter Eisenman, Daniel Libeskind, Peter Zumthor y también -por qué no- Pablo Beitía11. Los efectos luminosos de Jean Nouvell. Fundación Cartier, París12. Diseño Industrial, diseño gráfico, diseño de interiores, diseño escénico, diseño textil, diseño, etc.13. Mancini, Ezio Artefactos, Celeste Ediciones14. Ver 'Renovación urbana, hoy' en Summarios nº 47, Septiembre de 1980, Buenos Aires; y 'Arquitectura y Contexto' en Summarios nº 78, Junio de 1984, Buenos Aires

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