The Ice House´s Tales

Notas sobre Edmund Angerer OSB. La sinfonía de los juguetes

The LGM Golden Quartet

lunes, 19 de julio de 2004
---

Johann Nepomuk Angerer (Bajo Tirol Occidental, 24.05.1740; Monasterio de Fiecht, Bajo Tirol, 07.08.1794) era hijo de Stefan Angerer (1711-1777), organista y director de coro en la iglesia de San Johann en el bajo Tirol y compositor de algunas piezas de órgano que fueron atribuidas a Johann Sebastian Bach.

Johann Nepomuk profesó como benedictino con el nombre de Edmund y ejerció como organista y maestro de coro en el convento de Fiech. Algunas de sus composiciones instrumentales se difundieron fuera de su monasterio y se conservan actualmente en el rico fondo musical del monasterio cisterciense de Stams, considerado el principal archivo musical del Tirol, en el que se conservan unos 3.000 manuscritos y ediciones musicales, principalmente de los siglos XVIII y XIX, continuación de la compilación iniciada por el maestro de capilla Stefan Paluselli (1748-1805) en la década de 1770.

En el archivo musical del Monasterio de Stams se conserva el manuscrito de una pieza en tres movimientos denominada Berchtolds-Gaden Musick, para violines y viola, con basso, reclamo para codornices, cuco, pífano con molinillo, trompetilla, carraca y órgano compuesta por Edmund Angerer a mediados de 1770, que se difundió rápidamente bajo el nombre de Kindersinfonie. La pieza fue publicada en Londres en 1786 bajo el título de Toy’s Symphony como obra de Joseph Haydn, autoría que se mantuvo hasta 1951, año en que fue ‘transferida’ a Leopold Mozart por Ernst Fritz Schmidt, basándose en un álbum conservado en Múnich que contenía una Casación en sol mayor de Leopold Mozart en siete movimientos, tres de los cuales coincidían con la Kindersinfonie en do mayor.

En realidad, el tema de la autoría de la Kindersinfonie es aun más complejo, pues en el monasterio de Melk existe también un manuscrito datado hacia 1780 que la atribuye a Michael Haydn, el maestro de capilla de Salzburgo, hermano de Joseph y amigo de los Mozart. Y, como hemos visto, el manuscrito de Stams es conocido desde hace dos siglos. Pero en los años de posguerra, para la musicología alemana, resultaba muy difícil admitir que una obra atribuida a Haydn fuese en realidad de un modesto monje del entonces empobrecido Tirol.

El problema principal de la atribución haydniana es que no existe ninguna fuente manuscrita de Joseph Haydn para la Kindersinfonie, sólo la edición londinense, y no parecía conveniente mantener tan dudosa atribución a un compositor al que se quería revestir de una rancia seriedad, acorde con su papel de precursor del Clasicismo vienés. Su hermano Michael tampoco era una buena opción, pues en los años cuarenta era lugar común que su alcoholismo le impidió ser un buen compositor (motivo por el cual se engordó el catálogo de Joseph con algunas magníficas obras de su hermano). El candidato ideal era Leopold Mozart, considerado un gran pedagogo puesto que formó a su hijo Amadè, que había compuesto bastante música programática de carácter pintoresco para celebrar la festividad de los Reyes Magos. Además, su adscripción al género de la casación parecía académicamente más respetable que el título tradicional de Sinfonía de los juguetes.

El álbum de Múnich sirvió como prueba 'definitiva' de que la Kindersinfonie era una parte de la Casación en sol mayor de Leopoldo Mozart, y así fue publicada, difundida y grabada justo en el momento oportuno en el que los avances de la fonografía recomendaban la sustitución de las viejas grabaciones por las nuevas de mayor calidad sonora. Ese es el motivo por el que las etiquetas de los nuevos discos indicaban “tres movimientos conocidos como La sinfonía de los juguetes de Haydn”. El problema fue muchas orquestas no renovaron sus viejas partituras y la Kindersinfonie siguió siendo atribuida a Joseph Haydn hasta fecha muy reciente.

Puede sorprender qué siendo la Casación de Leopoldo Mozart una obra tan interesante, nunca se interprete. El motivo es que Erns Fritz Schmidt sólo publicó los tres movimientos que se correspondían con la Kindersinfonie, condenando al olvido los otros cuatro movimientos. Schmidt también se olvidó de explicar que la encuadernación del álbum de Munich exigió guillotinar los manuscritos para cuadrar las distintas piezas, escritas en papeles de diversos tamaños. La guillotina se llevó por delante los títulos y autores de muchas obras, dejando abiertas incógnitas importantes sobre los auténticos contenidos de ese álbum, que había sido ordenado sin demasiado esmero.

El reciente desarrollo de la industria turística tirolesa permitió que el gobierno regional pudiese dedicar fondos a la investigación musical, entre ellos el Tiroler Musikkataster (Archivo musical del Tirol) que desde diciembre de 1993 comenzó la catalogación del archivo musical de la abadía cisterciense de Stams. El estudio científico del manuscrito de la Berchtolds-Gaden Musick de Angerer demostró que éste era la fuente principal de la Kindersinfonie, tal como demostró Hildegard Herrmann-Schneider en el congreso Austria 996-1996. Music in a Changing Society celebrado en Ottawa en enero de 1996.

Poco después se publicaba la edición crítica de esta musicóloga del equipo del Institut für Tiroler Musikforschung de Innsbruck. Herrmann-Schneider convirtió su impecable investigación en un brillante alegato contra los mitos nacionales de la musicología germánica. Como bien señala, es significativo que ninguno de los que rechazaron el manuscrito tirolés reparase en que los artesanos de la región tirolesa de Berchtesgaden son famosos por sus instrumentos de juguete que desde el siglo XVIII llegaban a toda Europa en los fardos de los vendedores trashumantes.

De toda la argumentación de Schmidt y los ocultadores de los modestos orígenes de la Kindersinfonie sólo ha sobrevivido el argumento que vinculaba a esta obra con las fiestas de Reyes Magos. Es muy probable que, siguiendo una vieja tradición católica, Angerer hubiese compuesto su Berchtolds-Gaden Musick para que se interpretase por los niños en el día de los Santos Inocentes o en el de Reyes. Y esa función festiva es el motivo más probable de la presencia de copias de esta deliciosa composición en diversos archivos monásticos centroeuropeos.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.