The Ice House´s Tales

Notas sobre Dvorák. El Stabat Mater

The LGM Golden Quartet
miércoles, 28 de julio de 2004
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Es muy posible que la obra mariana más famosa de la Belle Époque sea el Stabat Mater Op. 581 de Dvorák, una composición religiosa que fue adoptada con entusiasmo por coros de todo Occidente, le abrió a Dvorák las puertas de Londres en 1884 y, en EEUU, le proporcionó la popularidad que dio lugar a la invitación para dirigir el National Conservatory of Music in New York en 1891 y que, desde entonces nunca ha dejado de estar en repertorio a pesar de haber recibido virulentas críticas en su siglo y cuarto de vida. En los últimos años, la perspectiva de la crítica sobre el Stabat Mater se ha aproximado al entusiasmo secular de los intérpretes y el público por la obra.

A finales de la década de 1870, Antonin Dvorák (Nelahozeves, 8.09.1841; Praga, 1.05. 1904) se enfrentó a la composición de un Stabat Mater. Un poema hermoso no sólo en sus imágenes, sino también en su prosodia latina, y referido a un culto como el de hiperdulía, tan contaminado de afectividad. La ingenuidad cecilianista quedaba ya lejos y los modelos de los oratorios de Liszt no podían ya servir a Dvorák, cuyos intereses intelectuales y musicales eran mucho menos ingenuos. Por otra parte el rol de la mujer en el arte y en la filosofía estaba empezando a variar, no tanto por la aparición de las sufragistas cuyos ecos tardarían mucho en llegar a Bohemia, como por la influencia de los pintores prerrafaelitas y la nueva imagen de la Mujer como "la hija de Lilith" que se configura en la Belle Époque y contamina la nueva imagen de la Virgen María que se había creado desde la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854.

Recordemos que Dvorák tenía un profundo conocimiento de las tradiciones litúrgicas desde sus primeros años en Praga y que además su actividad como organista de iglesia le había permitido observar el incremento de la devoción mariana. Este dominio de los códigos litúrgicos, su afición hacia las construcciones musicales arquitectónicas y su excelente conocimiento de los recursos retóricos y formales de Mendelssohn están presentes en el Stabat Mater, ampliamente sazonado además de color eslavo. Recordemos que uno de los primeros intérpretes de la obra fue Leos Janácek, quien la estrenó en Brno, ciudad en la que estrenaría en diciembre de 1927 su propia Misa glagolítica, obviamente emparentada con el Stabat Mater de Dvorák.

Esta es, obviamente una "obra de diseño" y no puede sorprender su enorme éxito no sólo en el área austrohúngara, sino también en un área cultural tan poco mariana como es la anglosajona, en la que la imagen de María con su corazón atravesado por siete puñales coincidía con la pasión pictórica por Salomé, la muerte de Ofelia, o el asesinato de Holofernes por Judith. De hecho Dvorák está más atento a traducir musicalmente las imágenes y los símbolos del poema franciscano del Stabat Mater que a la propia sintaxis y prosodia latina, y los abundantes elementos arcaizantes tienen más que ver con los gustos de su momento que con el clasicismo vienés, como habitualmente se ha venido escribiendo.

Stabat Mater. Traducción española de Lope de Vega

La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Y su alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida
se vio la Madre escogida
de tantos tormentos llena
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena!

Y, ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara,
de Cristo en tanto dolor?
Y, ¿quién no se entristeciera
piadosa Madre, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Y muriendo al Hijo amado,
que rindió desesperado,
el espíritu a su Padre.

¡Oh Madre fuente de amor!
Hazme sentir tu dolor,
Para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
Mi corazón abrasado,
más viva en él que conmigo.

¡Madre del Amor sublime!
En mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la Cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

Virgen de vírgenes santa,
llore yo con ansia tanta,
que el llanto dulce me sea,
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more,
de mi fe y amor indicio,
porque me inflame y me encienda
y contigo me defienda
en el gran día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén
porque cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

Notas

Antonin Dvorák compuso su Stabat Mater en Praga (1876-77), ciudad donde tuvo lugar el estreno el 23 de diciembre de 1880. El editor vienés Simrok publicó la partitura a principios de 1881

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