España - Madrid

Boulez sigue siendo el de siempre (II)

Fernando Peregrín Gutiérrez

viernes, 5 de noviembre de 2004
Madrid, sábado, 30 de octubre de 2004. Auditorio Nacional de Música. London Symphony Orchestra. Pierre Boulez, director. P. Boulez, Derive II. Igor Stravinsky, Sinfonías para instrumentos de viento, y La consagración de la primavera. Ciclo Orquestas y Solistas del Mundo, de Ibermúsica. Aforo vendido al completo
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Hace unos años, en Valencia, tras un concierto dirigiendo al Ensamble Intercontemporain, le pregunté con chanza a Pierre Boulez que dónde había encontrado la fuente de la eterna juventud. Me miró algo perplejo, con ojos chispeantes y se sonrío, encogiéndose de hombros. Estos días, en Madrid, a punto de cumplir sus primeros ochenta años, no pensé que fuera necesario volverle a preguntar lo mismo, pues es evidente que el maestro sigue teniendo la misma edad aparente desde hace ya más de veinte años, sea como sea que lo haya conseguido. Mas no sólo físicamente, sino también en su concepción y ejecución de las partituras que le son más afines. Algo que me pareció especialmente palpable tras escuchar la Sacre, obra que le he visto dirigir en varias ocasiones en estos últimos veinte o veinticinco años. Boulez es ya un clásico de si mismo, al menos para los de mi generación.

Ambos conciertos empezaron por una composición propia. Con Boulez, si no se le sigue muy de cerca como compositor, se arriesga uno a perderse pues es normal que revise con frecuencia sus obras, las reestructure o las reelabore, cambiando los títulos o añadiéndole ordinales. Tal es el caso de Derive II, la obra más ambiciosa de las dos suyas que se pudieron escuchar en los ciclos de Ibermúsica en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. La obra, de unos treinta minutos de duración, para una plantilla compuesta de corno inglés, clarinete, fagot, trompa, vibráfono, marimba, piano, arpa, violín, viola y violonchelo, es un ejercicio de gran virtuosismo académico que analiza y explora todos los elementos de la música, menos, diríase, los más propiamente melódicos. Destaca la habilidad de Boulez para extremar sus texturas, su búsqueda de las más variadas coloraciones, los contrastes tímbricos, la organización cíclica y serial de los tempi, los ritmos flexibles aunque muy marcados, casi siempre mediante stacatti.

Los solistas de la Sinfónica de Londres que intervinieron en esta composición bouleziana, expuesta por el maestro con precisión de un mecanismo de relojería y claridad diáfana, mostraron su dominio de sus nada fáciles partes instrumentales. La obra fue acogida por la audiencia con cortesía, no exenta de algo de frialdad.

Lo mejor sin duda de estos conciertos fue la oportunidad de volver a escuchar La consagración de la primavera dirigida por uno de sus más grandes intérpretes. Es curioso cómo con el tiempo Boulez, dirigiendo esta obra, ha ido reduciendo sus esfuerzos físicos y sus gestos corporales sin que se resienta por ello la intensidad y la fuerza de la interpretación. El grado de precisión con el que la Sinfónica de Londres siguió las nerviosas y secas, nada ampulosas, indicaciones de maestro, es digno del mayor elogio (exceptuando, tal vez, a la fagot, que, incomprensiblemente para mí, ya que es algo que debería ser como una segunda piel para los solistas de este instrumento de las orquestas de la clase de la Sinfónica de Londres, no estuvo a la altura esperada).

Con hieratismo que contrasta chocantemente con la portentosa rítmica que marca toda su interpretación, con gran economía gestual, Boulez crea unas tensiones que estallan en explosiones sonoras que tienen el equilibrio de una coreografía ensayada hasta la extenuación, la claridad de un conjunto de cámara y la potencia exuberante de una centuria de grandes instrumentistas tocando con total intensidad y fuerza interpretativa.

Antes de escuchar esta soberbia versión de la Sacre, Boulez y sus músicos, en temporada de celebraciones (el maestro, su octogésimo cumpleaños; la orquesta, su centenario), nos brindaron una muy correcta y acertada interpretación de la las Sinfonías para instrumentos de viento stravinskiana.

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