Chile

¡La régie al poder!

ClasicayOpera.cl
lunes, 15 de noviembre de 2004
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Santiago de Chile, jueves, 28 de octubre de 2004. Teatro Municipal. Tosca, ópera en tres actos de Giacomo Puccini sobre libreto de Giacosa e Illica basado el drama ‘La Tosca’ de Sardou. Pablo Núñez, régie, vestuario y escenografía. Elenco: Inés Salazar (Tosca), Nicola Rossi-Giordano (Mario Cavaradossi), Franz Grundheber (Scarpia), Sergio Gallardo (sacristán) y Sergio Gómez (Spoletta). Coro del Teatro Municipal. Orquesta Filarmónica de Santiago. Maximiano Valdés, director musical
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“Esta es una ópera para operáticos” me comentó una colega, a quien tengo gran cariño y respeto profesional, cuando entrábamos al estreno del ‘reparto internacional’ de Tosca, último título lírico del año en el Municipal. Y no es que se trate de una ópera que solamente vayan a entender las personas muy versadas. El comentario se refiere al hecho de que, por tratarse de un título muy conocido y, seguramente, de uno de los que más fanatismo despiertan en el público de la lírica, un grandísimo porcentaje de los espectadores conocerían de cabo a rabo la partitura, de modo que la actuación de los cantantes y la orquesta estaría siendo permanentemente observadas bajo el microscopio por la audiencia. Lo anterior puede ser un problema en la medida que la mayoría de los cantantes de ópera de hecho omiten frases por olvido o hacen, por comodidad o descuido, pequeñas modificaciones a las partituras que, en general, pasan desapercibidas. Sin embargo, al tener muy fija en su memoria la partitura los oyentes, todo se vuelve muy visible y no se tarda en descubrir las equivocaciones.

Los operáticos asistieron en masa a un Teatro Municipal repleto de gente expectante por una nueva producción de, como dije, una de las óperas del repertorio que más gusta al público en general. Dirigió la Orquesta Filarmónica de Santiago, y la música en general, el maestro Maximiano Valdés, mientras que la régie estuvo a cargo de Pablo Núñez, así como los vestuarios y la escenografía. El elenco, en esta ocasión, estuvo encabezado por Inés Salazar en el papel de 'Tosca', Nicola Rossi-Giordano como 'Mario Cavaradossi' y Franz Grundheber como 'Scarpia', entre los roles principales.

En términos generales, la producción no decepcionó, aunque hay que recalcar que tuvo muchas carencias, sobre todo en el aspecto musical, algo que me sorprende personalmente, ya que éste suele ser el punto fuerte del Municipal, así como lo escénico es su talón de Aquiles. La propuesta de Núñez en este aspecto jugó un papel de singular relevancia. Su montaje recorre la ruta de lo clásico, sin mayores innovaciones, al menos en cuanto a lo que uno suele imaginarse para esta obra. La sobriedad, la elegancia, el cuidado de los detalles y la majestuosidad de algunos momentos hacen de ese clasicismo una propuesta muy interesante. Me viene a la cabeza, a modo de ejemplo, la imponencia del final del primer acto, con una enorme procesión religiosa ingresando al escenario en el fragmento donde la partitura expone por primera vez el carácter del pérfido ‘Scarpia’, mezclando muy acertadamente lo demoníaco del personaje con la santidad del entorno, creo yo, uno de los recursos que hacen de ésta una de las obras maestras del repertorio lírico.

Las carencias en lo musical estuvieron encabezadas por la versión de Valdés que, ante una correcta Filarmónica, se vio poco seguro en la dirección y rallentando excesivamente durante el desarrollo de toda la obra. Y no digo que aquello no sea válido, ni mucho menos; para algo las indicaciones de tempo en las partituras no son exactas y es el director el encargado de elegir qué ritmo quiere para su versión. Sin embargo, en este caso, aquello repercutió muy negativamente en los cantantes, que se cansaron mucho y terminaron la interpretación en muy malas condiciones vocales, algo que nunca debería suceder.

Los roles principales estuvieron bien interpretados, destacando en mi opinión el tenor italiano Nicola Rossi-Giordano, un cantante algo atípico hoy en día, de potente voz de spinto, gran facilidad técnica en todo su registro y un muy atractivo timbre, bastante oscuro, que le da un tinte ‘abaritonado’ muy interesante. Su interpretación escénica fue tan buena o mejor quizás que la musical. Lamentablemente, por lo dicho anteriormente, se desgastó mucho durante el trascurso de la obra, llegando a ensuciarse su voz para el tercer acto, donde interpretó una tímidamente decente ‘E lucevan le stelle’.

Se vio muy segura a Inés Salazar como ‘Tosca’. Su voz funcionó perfectamente, aunque se la vio algo tímida en el primer acto con los agudos, algo que se arregló no bien comenzó el segundo acto. En lo escénico también brindó una muy buena interpretación, aún cuando no logró expresar cabalmente la progresión que hace el personaje durante la obra, desde la niña celosa del primer acto a la mujer ensombrecida y desesperada del tercero.

Por último, vimos en Franz Grundheber a un buen ‘Scarpia’ que, sin embargo, como sucediera con Salazar, no supo encontrar la sordidez burlesca que imprime la partitura en este personaje, quintaesencia del villano “vil y abyecto” (según el propio libreto).

Los roles secundarios tuvieron altibajos, con una buena presentación de Sergio Gómez y una bastante poco creíble de Sergio Gallardo, que no supo encontrar el carácter del sacristán. En todo caso, no creo que sea su falla, pues considero que no tiene la edad ni el tipo de voz adecuados para el rol.

Terminamos así, con una digna Tosca, un buen año lírico 2004 en el Teatro Municipal de Santiago.

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