Obituario

Daniel Maggiolo ... tras el hecho mismo de la pasión.

Alexander Laluz

viernes, 10 de diciembre de 2004
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La madrugada del viernes 8 de octubre de 2004, falleció en la ciudad de Montevideo el compositor, docente y director de la Escuela Universitaria de Música de la Universidad de la República (EUM-UDELAR), Daniel Maggiolo (1956-2004). Para quienes lo conocíamos personalmente, eran constantes la incertidumbre y la preocupación ante cada quebranto de su delicada salud. Sin embargo, nadie esperaba que esta amarga noticia llegara tan prematuramente.

Conocí personalmente a Maggiolo en 1987, cuando iniciábamos el primer año en la Licenciatura en Musicología en la EUM-UDELAR. A diferencia del resto de la generación, Maggiolo ya contaba con una importante formación académica y un conocimiento muy profundo de la estructura universitaria. Esto le permitía tener otra visión de la carrera y del funcionamiento institucional, lo que fue un valioso aporte a la actuación del orden y al gremio estudiantil en las distintas instancias del co-gobierno universitario.

El rasgo más destacado de aquel grupo de estudiantes, por cierto no muy numeroso, era su heterogeniedad. Pero las distintas experiencias musicales, formaciones previas, expectativas de futuro que allí confluían, no tenían ningún interés especial para los enrevesados laberintos de la academia. Salvo por el trabajo de unos pocos docentes y la gestión del entonces director de la EUM, el Maestro Héctor Tosar, éste era un espacio que no tenía ninguna conexión con la música viva ni con el resto de la Universidad1. Cualquier intención creativa y de renovación era -¿y es todavía?- derrotada y aplastada con morbosa eficacia por una nefasta y resistente configuración de la genética institucional. Es más, cuando la EUM, luego que Tosar dejó la dirección, ingresó a uno de sus períodos más oscuros, después de la intervención sufrida durante el reciente período de dictadura militar, buena parte de ese grupo de estudiantes, al igual que un importante grupo de docentes, fuimos “empujados” y/o “invitados” con los métodos más diversos, a desvincularnos de la institución. Sólo unos pocos, entre los cuales se encontraba Maggiolo, lograron permanecer y resistir, sirviendo de base para algunos cambios importantes que ocurrieron hacia finales de los años noventa.

Desde su ingreso a la EUM, Maggiolo se vinculó activamente con el medio musical local. Desarrolló una importante actividad no sólo como docente, sino también como ingeniero de sonido y compositor. Formó parte de un grupo pequeño pero muy activo e interesante de compositores, que logró desenvolverse de forma fluida tanto en el campo de la música culta experimental, como en la música popular y en propuestas artísticas multidisciplinarias. Un rasgo distintivo de esta generación es la vinculación que, por diversas vías, tuvieron con el trabajo docente de Héctor Tosar, uno de los compositores más originales e influyentes de la segunda mitad del siglo veinte en nuestro país. Esta generación está formada, además de Maggiolo, por Fernando Condon (1955-), Luis Jure (1960-), Carlos da Silveira (1950-), Felipe Silveira (1957-), Álvaro Méndez (1956-), Jorge Camiruaga (1959-), Leo Maslìah (1954-), entre otros.

En el texto de presentación del fonograma: Después de Maracaná. Música electroacústica de Uruguay (Ayuí/Tacuabé, 1997), que recoge una selección de la producción electroacústica de Maggiolo, Jure, Condon y da Silveira, los tres compositores describen muy bien parte del espíritu y el pensamiento que marca a esta generación:

“El 16 de julio de 1950 Uruguay derrotaba 2 a 1 a Brasil en el estadio de Maracaná (Río de Janeiro, Brasil), logrando su segundo –y hasta ahora último- título de campeón mundial de fútbol. Maracaná se convirtió así en uno de los símbolos más fuertes de un Uruguay de circunstancial esplendor: esplendor económico, esplendor cultural, esplendor deportivo. Un Uruguay que ya fue y que impide ser al Uruguay de hoy, sin tantos esplendores, quizás.
Ninguno de nosotros estaba aquí ese 16 de julio y sólo conocemos a Maracaná por cuentos. Ya no queremos ‘vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que llora otra vez’2.
Todo bien con Maracaná, el problema es después.”

 

Daniel Maggiolo

Daniel Maggiolo nace en la ciudad de Montevideo, Uruguay, en el año 1956. En 1986 se gradúa como Diplom-Tonmeister (diplomado en diseño y dirección de sonido), en la Escuela Superior de Música Hanns Eisler, en Belín, Alemania. A su retorno a nuestro país, ingresa a la Escuela Universitaria de Música donde realiza estudios en Musicología hasta 1988.

En ese mismo año se incorpora al cuerpo docente de la EUM, encargándose del curso de Acústica Musical. En 1997 y junto a otros docentes y compositores de esta institución, funda el Estudio de Música Electroacústica (eMe), siendo designado director del mismo al año siguiente.

Durante la gestión del Prof. Jorge Risi como director de la EUM, es nombrado Asistente Académico. Y en febrero del año 2000, es electo por la Asamblea del Claustro como director de la misma, cargo para el que es nuevamente designado en junio de 2004.

Desde 1999 se dedica a la investigación sobre el paisaje sonoro, un campo hasta ahora inexplorado en nuestro país, llevando adelante el proyecto Paisaje Sonoro Uruguay. Los principales objetivos de este proyecto están enfocados a tres áreas fundamentales: la documentación, la educación y la formación3.
En una entrevista que le realizara apenas unas semanas antes de su fallecimiento, y con motivo de la visita a Montevideo de la productora y directora radial alemana, Sabine Breitsameter4, Maggiolo hacía esta sintética evaluación del proyecto:

“El estado actual es de un desarrollo lento en función de problemas particulares. Pero es un proyecto que no termina nunca, justamente porque el objetivo que se plantea es enfocar la relación entre individuo y sonido desde una perspectiva distinta al de la musicología o la música tradicional. Necesita de mucho tiempo para desarrollarse hasta tener su propio espacio en los ámbitos de estudio.” La originalidad de la propuesta radica en que usualmente “los proyectos de investigación de paisaje sonoro se situaban en el hemisferio norte y buena parte de la realidad del sur se conoce desde la visión del norte. Mientras que nosotros tratamos, con este proyecto Paisaje Sonoro Uruguay, de dar nuestra propia visión del tema y de nuestra realidad. Y eso es distinto de lo que pasa con otros proyectos encarados en el Primer Mundo”.

La actividad académica

En los últimos años, Maggiolo había concentrado todos sus esfuerzos y gran capacidad intelectual, a lo que era, junto con la composición, su razón de vivir: la Escuela Universitaria de Música. Como docente y actualmente como director, su trabajo estuvo orientado por una idea muy clara de cómo debería ser un centro de formación musical a nivel universitario. Esta idea estaba estrechamente vinculada a su conciente preocupación por la instrumentación de un plan global de educación musical que incluyera también a la educación secundaria y primaria. Y con ese objetivo, llevó adelante muchos cambios tanto a nivel curricular como en la gestión institucional de la EUM.

Su fuerte carácter junto a la imponente apariencia física y a la intensidad con que asumía sus proyectos, resultaban una mezcla muchas veces explosiva. Algunas de sus decisiones como director de la EUM, especialmente el apoyo que le dio a ciertas actuaciones y sectores muy cuestionados de la EUM –como el Área de Musicología-, fueron más que polémicas y generaron mucha resistencia.

Pero más allá de acuerdos o desacuerdos puntuales, fue uno de sus directores más capaces. Sin mayores dificultades podía reconstruir un cuadro muy claro del estado de la institución, desde los detalles administrativos hasta los académicos. Lograba tener un riguroso control de todos los proyectos de formación, investigación y extensión en curso. Y esa misma exigencia autoimpuesta, la proyectaba hacia sus colaboradores más cercanos y al resto del cuerpo docente y administrativo, lo que hacía muy difícil cualquier intento de seguir su ritmo de trabajo.

Durante su gestión, se le dio un impulso importante al programa de formación permanente, estableciendo contactos con docentes e investigadores de otras instituciones universitarias del exterior. Tuvo un papel clave y muy crítico, en el proceso hacia la creación de una facultad de artes, en la que se integrarán, en un futuro próximo, la formación en música, artes plásticas y danza. Y en el año 2003, finalmente concretó el tan necesario y ansiado cambio de plan y programas de estudios de la EUM, cerrando un dificultoso proceso que se inició en los primeros años después de la apertura democrática, a mediados de los años ochenta.

La actividad musical

El trabajo académico no fue una limitante para continuar con la actividad compositiva. De su generación, fue uno de los que más se dedicó a la composición electroacústica. También, aunque en menor medida, compuso para conjuntos de cámara e instrumentos solistas.

A partir de su especial interés en las propuestas creativas multidisciplinarias, participó en numerosos producciones audiovisuales, instalaciones y performances multimediales. Se destacó su trabajo en las instalaciones de Cecilia Vignolo: “De los vientres de las más”, “Subte 99” y “Antes de la salida”. También en los espectáculos de teatro: “Cuentos de Hadas” de Raquel Diana, “Sexo, Chocolate y BCG” y “Papitas y Boniatos al Horno” de Jorge Esmoris, “Rosita curte el muñeco” sobre textos de Federico García Lorca.

La interrelación de los lenguajes de la música culta contemporánea con los de la música popular, también ocupó un espacio importante en su labor creativa. Estos caminos y zonas de integración fueron explorados a través de su participación en distintas producciones de música popular, como en varias de sus composiciones electroacústicas, instrumentales y mixtas. Tal es el caso de una de sus últimas piezas, “a pesar de todos los naufragios” de 1999, para percusión y electroacústica. En ella, Maggiolo logra crear un espacio y una dinámica de confluencia e interacción entre dos mundos sonoro-simbólicos. Éstos se encarnan en dos actores, por un lado, los sonidos de la cuerda de tambores afromontevideanos (chico, repique y piano), y por otro, los sonidos generados y procesados electroacústicamente. Las formas de interacción entre ambos no sólo están construidas a partir de distintos tratamientos de sus materiales sonoros, sino también por la inclusión de un tercer actor, encarnado en un cuarto percusionista que maneja un instrumental más libre. En el proceso narrativo-musical de la pieza, éste oscila entre los dos mundos hasta el punto de desenlace en que se integra, como un segundo tambor piano, a la cuerda de tambores afromontevideanos. De esta forma, construye un área de encuentro entre lo popular, lo tradicional y lo culto, a través de un refinado trabajo compositivo, muy alejado de pintoresquismos y nacionalismos chauvinistas.

Esta integración también es explorada en otras piezas, a través de formas menos explícitas o evidentes, como por ejemplo en “por si acaso fuera cierto” (2000-2001) para voz femenina y electroacústica, o “empezando por el tiempo” (1995-2000) para conjunto de guitarras5.

En la definición de su lenguaje y opciones estéticas, Maggiolo siempre tuvo presente, al igual que muchos de sus compañeros de generación, la preocupación por las formas y procesos de construcción de la identidad cultural. Su postura ideológica y artística, en este sentido, fue –y es- una de las más sólidas, concientes y poéticas. En ella lograba una estimulante convergencia de elementos marcadamente heterogéneos. Por un lado, en el trabajo con estructuras abstractas y campos significativos abiertos, integrados sin conflictos a elementos con fuertes referencias a campos semánticos, realidades y objetos de claro anclaje en el entorno cultural. Por otro, en la apuesta a la racionalidad en la estructuración y manipulación del material sonoro, al mismo tiempo que al impulso de una refinada poética.

Esta compleja amalgama, que resulta tan natural y casi artesanal –“como hecha a mano”- en la experiencia creativa de Maggiolo, es el reflejo más transparente de su personalidad. Detrás de la severidad, el gesto adusto, la reacción iracunda, el pesimismo y el esmero por racionalizar cada decisión, latían la ternura, la pasión y la sensibilidad. Por más que se esmeraba por disimularlo, estas facetas más profundas de su personalidad explotaban en su música y en muchos gestos íntimos, de los que muchos de su amigos y allegados fuimos testigos.
Varias de sus obras han aparecido en algunos fonogramas editados en nuestro país. En la producción: Después del Maracaná. Música electroacústica de Uruguay. Carlos Da Silveira / Fernando Condon / Daniel Maggiolo / Luis Jure (Ayuí/Tacuabé, 1997), se editaron: “esos laberintos, tan nuestros” (1980), “y en eso te vi, tan perdida” (1989) y “adormecido por el aire del atlántico” (1989-1995). En el álbum de tres discos compactos producido por el Núcleo Música Nueva de Montevideo y el sello Ayuí/Tacuabé, bajo el título Compositores del Uruguay (1999), se incluyó la pieza electroacústica: “en el hecho mismo de la pasión”(1991). Y en la primera producción fonográfica del Ensamble de Percusión de Montevideo – PERCEUM, Hacen así (Ediciones Musicales Universitarias, 2000), se incluyó una versión de la pieza para percusión y electroacústica “a pesar de todos los naufragios”(1999), que fue comentada más arriba.

Los homenajes

A poco tiempo de su prematuro fallecimiento, el Núcleo Música Nueva de Montevideo (NMN) y la EUM organizaron dos importantes conciertos en su homenaje. El miércoles 3 de noviembre, el NMN dedicó la segunda jornada de su ciclo 2004 destinado a la música electroacústica, a recorrer las principales composiciones de Maggiolo en este género6. El programa se inició con sus primeros trabajos de finales de los años setenta y principios de los ochenta, como “sólo que desde adentro” (1977), “habrá que ver” (1978) y “esos laberintos, tan nuestros” (1980). Continuó con obras del período comprendido entre 1989 hasta 1998: “y en eso te vi, tan perdida” (1989), “en el hecho mismo de la pasión” (1991/1992), “nuestra magia cotidiana” (1992), “adormecido por el aire del atlántico ... se van, no vuelven más” (1989/1995), “de los vientres, de las más” (1997) y “afuera el aire es tan sólo otro otra ilusión” (1991/1998). En este concierto, la audición fue precedida por una emotiva reflexión del compositor y amigo personal de Maggiolo, Fernando Condon.

Por su parte, la EUM rindió su homenaje oficial con un concierto en el Paraninfo de la Universidad7. En esta oportunidad, el Rector de esta alta casa de estudios, el Ing. Rafael Guarga, tuvo a su cargo las palabras de homenaje y recordación. Este concierto se integró por las obras: “empezando por el tiempo” (1995/2000) a cargo de Mauro Marasco, Mario Payssé, Osvaldo Leite, Adrián Goltzer y Matías Atchugarry en guitarras; “por si acaso fuera cierto” (2000/2001) para voz femenina y electroacústica, sobre textos de Fernando Beramendi y Oliverio Girondo, actuando como cantante, la soprano Laura Baranzano; “reflexión” (1984/1985), en versión de la pianista Elida Gencarelli; “melotemía” (1989), por Sandra Nión en flauta, Mariana Berta en oboe y Mauro Marasco en guitarra; y para cerrar, “a pesar de todos los naufragios”, a cargo del Ensamble de Percusión de Montevideo-Perceum (Jorge Camiruaga, Ricardo Gómez, Sebastián Pereira y Marcelo Zanolli).

Maggiolo falleció el viernes 8 de octubre de 2004, luego de un largo período en la cual su salud se fue deteriorando rápidamente. Era un luchador incansable y estaba empeñado en vivir su vocación musical hasta el límite mismo de lo posible. Y así fue. La muerte lo sorprendió en ese vital apasionamiento. Un apasionamiento que sigue pulsando en su música.

Notas

Cabe recordar que en esos años, la Musicología en la Universidad sobrevivía por la inercia académica y sólo tenía un par de polos movilizadores en las clases de Coriún Aharonián y Graciela Paraskevaídis. En otros espacios, la actividad del entonces director de la EUM, el compositor Héctor Tosar, constituía otro polo en el cual se podía tomar contacto con la música. En sus clases de composición se nucleó un grupo interesante de músicos, entre los cuales estaba el propio Maggiolo, Luis Jure, Eduardo Fernández, entre otros. En otros espacios también se daba batalla contra la mediocridad y el aplastamiento reinante, como en las clases de Dirección y Práctica Coral de Sara Herrera, Lectoescritura y Piano con Miguel Marozzi o Pablo Rilla.

Cita de un verso del tango “Volver”, de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel.

En este marco, se realizaron diversas actividades de investigación, formación y difusión, así como varios proyectos puntuales y subproyectos. Es de destacar el Proyecto Montevideo – Köln, concretado a partir de las visitas realizadas por el compositor y diseñador sonoro alemán, Hans Ulrich Werner, en 2001 y 2002. Tanto el proyecto como las actividades realizadas por Werner en Montevideo, se realizaron en coordinación con el Instituto Goethe de Montevideo y el programa de Educación Permanente de la Universidad de la República. También el proyecto: Paisajes Sonoros de la EUM y los subproyectos: Paisajes sonoros en la Red, Diario Sonoro, Los sonidos de los tambores, Los sonidos de Pirlápolis y Diseño Sonoro de la Ciudad. Para obtener más información sobre el proyecto Paisaje Sonoro Uruguay, se puede consultar su página web: http://www.eumus.edu.uy/ps/.

Breitsameter realizó en Montevideo el seminario: “Entornos mediáticos y sonido”, co-organizado por la EUM y el Instituto Goethe. Sobre algunos aspectos tratados en este seminario se puede consultar mi artículo: “Del arte como objeto al arte como proceso”, publicado en el Semanario Brecha, el 26 de noviembre de 2004, Montevideo, y también en http://www.brecha.com.uy.

Se podría citar también, la pieza: “Entreverándonos” de 1992, realizada sobre la base de una canción del guitarrista, cantante y compositor Tabaré Rivero. Pero ésta no fue incluida por Maggiolo en su catálogo de obras.

Este concierto se realizó el miércoles 3 de noviembre a las 20.00 horas, en la Sala Zitarrosa, en colaboración con la Intendencia Municipal de Montevideo.

Este concierto se realizó el jueves 11 de noviembre a las 19:30 horas, en el Paraninfo de la Universidad de la República.

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