The Ice House´s Tales

Notas sobre Haydn. El concierto de trompa

The LGM Golden Quartet

viernes, 31 de marzo de 2006
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Al contemplar el catálogo -106 sinfonías, 80 cuartetos, 47 sonatas para piano y 24 óperas- de Josep Haydn (Rohrau, 31 de marzo de 1732; Viena, 31 de mayo de 1809) resulta llamativo comprobar que sólo conservamos 17 conciertos, de los cuales 13 son anteriores a 1765. El motivo es que, salvo en la época vienesa de los años 50, Haydn no tuvo necesidad de ganarse la vida como instrumentista y de hecho siempre reconoció que no era un buen ejecutante.

En sus primeros años vieneses (1752-56) compuso seis conciertos para órgano y uno doble para violín y órgano, los dos instrumentos que le garantizaban su sustento. En sus primeros años en Esterhazá escribió al menos 12 conciertos para flauta, fagot, trompa, violín, violonchelo, contrabajo y clave, de los que sólo conservamos seis -3 para violín y los de trompa, violonchelo y clave. El objetivo, en este caso, era demostrar al príncipe Esterházy y a sus invitados, la alta calidad de los quince instrumentistas de su orquesta quienes, por otra parte, tenían sobradas ocasiones de lucimiento en los abundantes pasajes solísticos que caracterizan las sinfonías haydnianas de los años 60. Al igual que ocurre en éstas los modelos formales se encuentran en la música instrumental veneciana, más concretamente en el paradigma vivaldiano del concierto de solista, que seguía gozando de enorme prestigio en toda Europa.

El Concierto de trompa en re mayor H. VIId, 3

No conocemos las circunstancias exactas de la composición del Concierto de trompa (Eisenstadt, 1762; ed. Londres, 1959), lo más probable es que el destinatario haya sido el gran trompista Joseph Leutgeb, dado que el 3-VII-1762 Maria Anna, la esposa de Haydn, fue la madrina en el bautizo e la hija de Leutgeb y existen indicios de que el concierto fuese estrenado en esa ocasión, lo que explicaría que la orquestación se limite a los oboes y las cuerdas. El reconocido virtuosismo de Leutberg vendría refrendado por los excepcionales requerimientos de la parte solista. El autógrafo tiene una muestra del reconocido sentido del humor de Haydn: hacia el final de la obra el compositor se equivocó y al corregir su error anotó en el margen: “Lo escribí dormido”.

El Concierto de trompa permaneció inédito hasta hace cuarenta años, desde entonces se han venido atribuyendo a Haydn diversos conciertos para una y dos trompas de su hermano Michael o de Anton Rosetti. Todos ellos, y algún otro concierto contemporáneo de los citados, han sido difundidos por Barry Tuckwell y Hermann Baumann (1988), dos intérpretes modélicos de este repertorio que, gracias a ellos, ha adquirido un prestigio que le negaban quienes atribuían a los conciertos de trompa de Mozart la condición de paradigma.

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