Novedades bibliográficas

Boccherini, un músico italiano en la España ilustrada

Jaime Tortella

viernes, 21 de enero de 2005

Sobre la vida y la obra de Luigi Boccherini, figura musical europea y española de primer orden, en la segunda mitad del siglo XVIII, siempre se han proyectado grandes sombras. Los más recientes trabajos de conjunto adolecen de muchas de las lagunas y errores tradicionales referentes a amplios periodos de la vida del compositor, así como sobre aspectos capitales de las condiciones en que desarrolló su actividad.

En pleno centenario de su muerte, parece ser el momento adecuado para tratar de despejar aquellas sombras que han oscurecido a un hombre brillante, coetáneo de lo que siempre ha sido considerado como la culminación de la Ilustración hispana, e intentar proyectar algo de luz sobre los espacios vacíos que menguan nuestro conocimiento al respecto.

En las biografías del maestro, han pugnado hasta hoy dos tesis, casi incompatibles, sobre la pobreza en la que habría vivido sus últimos años: Una afirma que Boccherini murió totalmente pobre y abandonado, enfermo y falto de recursos, pasando sus últimos años en una casa cochambrosa del popular barrio de Lavapiés, en el centro de Madrid.

La tesis contraria, cada vez más arraigada entre historiadores y musicólogos, sostiene que la situación del compositor, en los inicios del siglo XIX y hasta su muerte en 1805, no era boyante pero sí le permitía llevar una vida decorosa y sin excesivos ahogos.

Esta polémica se analiza en este libro con un método econométrico ad hoc, cuya descripción se hace en el lugar correspondiente, sobre la base de los datos disponibles, ya conocidos o hasta ahora inéditos.

Otro de los extremos oscuros que se abordan es el eventual viaje de Boccherini a Prusia tras la muerte, en 1785, de su protector, el infante don Luis. La realidad conocida y documentada es que Boccherini consiguió una subvención del sucesor de Federico II, Federico Guillermo II (1744-1797), rey desde 1786 hasta su muerte. Pero, ¿viajó realmente a Prusia? La cuestión no es baladí, ya que intervienen diversos factores de significaciones contrapuestas.

A este propósito, se dan a conocer aquí algunos documentos inéditos que explican cómo se planteó Boccherini afrontar su nueva situación tras la muerte de su patrón, y cómo superó las dificultades para vivir en España como un 'profesional liberal' de la música, aunque resulte difícil establecer hasta qué punto el compositor era consciente de los cambios de mentalidad que se avecinaban, cambios en las formas de intercambio, de producción y de comercialización, relacionados con las nuevas ideas de mercado. Es difícil, por tanto, establecer si tales consideraciones influyeron sobre sus decisiones.

El tercer eje central de esta exposición lo constituye el hasta ahora absoluto vacío informativo y documental acerca del maestro de Lucca que se extiende entre 1787 y 1796, periodo al que se bautiza como década opaca.

Sobre estas tres áreas, la cuestión de la pobreza, el eventual viaje a Prusia y la década opaca, plenas de carencias, equívocos y errores biográficos, se construye la presente investigación, que pretende dar nueva una visión acerca de Boccherini.

Obviamente, hay más sombras en la vida del maestro que, a menudo, se relacionan con la vida cultural y artística de la España Ilustrada y que son también objeto de estudio en estas páginas, aunque, como es lógico, algunas de esas sombras permanezcan sin resolver. No obstante, confío en que los hallazgos documentales y los análisis aquí expuestos impliquen un paso adelante en el conocimiento de este neoespañol al que nuestro país no ha sabido, todavía, valorar como se merece.

Conviene, no obstante, dejar bien sentado que la presente exposición biográfica no se extiende a la totalidad de la vida del maestro, desde su nacimiento hasta su muerte, sino tan solo, o en especial, al periodo hispano, es decir, desde 1768, en que decidió viajar a España para instalarse definitivamente, hasta su muerte, en Madrid, el año 1805, cuando había ya cumplido los 62 años. Se trata, por tanto, del Boccherini ‘español’, sin entrar, más que de forma muy sucinta y a modo de introducción, en su infancia, adolescencia, primera juventud, y desplazamientos por Italia y viajes a Viena, hasta su trascendental estancia en París, previa al traslado a Madrid. Ese primer segmento de la vida del compositor ha sido estudiado por otros biógrafos y a ellos deberá remitirse el lector interesado.

En un plano general, existen los trabajos de la baronesa Germaine de Rothschild, que estudió al compositor y le rescató de un casi completo olvido, y de Yves Gérard, que catalogó de forma magistral su ingente obra, precisamente bajo los auspicios de la propia baronesa. Los más recientes trabajos se deben a Luigi della Croce, Remigio Coli y Ugo Biagioni, todos ellos edificados sobre la base de los de Rothschild y Gérard, y deudores del primer gran biógrafo del compositor, Louis Picquot.

Las obras de estos seis estudiosos constituyen el eje básico biográfico y musicológico para el conocimiento de la vida y la obra de Boccherini, si bien se han publicado numerosos trabajos, de varia entidad, sobre todo, en el siglo XX, la inmensa mayoría recogida en la bibliografía.

De todos modos, la discriminación histórica que el maestro de Lucca ha sufrido, desde el mismo momento de su muerte, no tiene parangón, frente al tratamiento exuberante recibido por algunos de sus coetáneos europeos a los que Boccherini, como compositor e intérprete, no tuvo nada que envidiar. Hasta hoy, al cumplirse 200 años de su muerte, Boccherini ha sido una cenicienta en la programación de conciertos, en las grabaciones de discos y, por supuesto, en el área biográfica y musicológica. Basten, a modo de pura muestra, las palabras de tres autores que han trabajado sobre el maestro, durante el siglo recién terminado. Las primeras, de Arnaldo Bonaventura:

(•••) in realtà può dirsi che la maggior parte della vasta, spesso, mirabile opera sua [de Boccherini] è ancora sconosciuta, specie alla grande massa del publico.1


Las segundas, debidas a nuestro Ramón Barce:

Desgraciadamente, la investigación boccheriniana es escasa, y la aportación española muy pequeña. La falta de datos sobre la vida de Boccherini ha hecho que en diccionarios, enciclopedias e historias de la música aparezcan constantemente inexactitudes, suposiciones gratuitas y leyendas sobre nuestro músico. Es triste constatar que de uno de los más grandes compositores del siglo XVIII no se sabe apenas nada.2

Y, por último, las del francés Yves Gérard, quizá quien más esfuerzo y saber haya volcado en el estudio de la obra del luqués:


Ce que vous me dites me conforte dans l'idée (que j'ai depuis trente ans! je suis obstiné!) que les recherches sur la vie et les activités de Boccherini doivent, et ne peuvent, qu'être faites par des chercheurs "locaux" (•••) car il faut inventorier des archives entières, des périodiques locaux... avec les risques de ne rien trouver ou de trouver là où on ne s'attendait pas à récolter des informations...3
Es cierto, no obstante, que el siglo XX ha sido mucho más generoso con el maestro de Lucca que lo fue la centuria romántica, y que se han sucedido, además de los mencionados, diversos y valiosos trabajos dedicados a Boccherini. También es cierto que se han incrementado los registros fonográficos dedicados al toscano, pero no lo es menos que falta mucho por hacer y, en este sentido, la presente biografía hispana espera poder contribuir a la total recuperación de una de las cumbres de la música universal.

Notas

BONAVENTURA, Arnaldo: Boccherini, Edizioni Fratelli Treves, Milano-Roma, 1931, p. 4.

BARCE, Ramón: Boccherini en Madrid (Primeros años: 1768-1779), Madrid, Instituto de Estudios Madrileños. Europeos en Madrid, 1992, p. 7.

Carta fechada en París el 7 de noviembre de 1996, que forma parte de la relación epistolar que mantengo, discontinua pero permanentemente, desde 1992, con el profesor Gérard (Archivo Personal).

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