España - Castilla-La Mancha

Repertorio infrecuente, planteamiento meditado

Maruxa Baliñas
viernes, 17 de abril de 2009
Cuenca, martes, 7 de abril de 2009. Iglesia de Arcas. Laudario di Cortona. Ensemble Micrologus. Cortona, Biblioteca Municipal Ms. 91: Madonna Santa María, Chi vol lo mondo disprezzare, Toccara (instrumental, reelaboración), Fami cantar, Dami conforto, Salterello (instrumental, reelaboración), Piangiamo quel crudel basciare, De la crudel morte de Cristo, Onne omo ad alta voce, O divina virgo flore (instrumental, reelaboración), y Jesu Cristo glorioso. Ciudad de El Cabo Ms. Grey 3 b. 12, Sepulto Domino. Foligno, Biblioteca Municipal, Gloria. 48 Semana de Música Religiosa de Cuenca.
0,0002001 El primer concierto que escuché en la presente edición de la 48 Semana de Música Religiosa de Cuenca fue ya una buena muestra de la calidad de los conciertos que me esperaban. En un marco relativamente modesto, pero bellísimo, un concierto relativamente modesto pero bellísimo. Había estudiado lo que eran las laudas, y había escuchado algunas -pocas- grabaciones de ellas, pero de eso hacía ya tiempo, y sinceramente no iba preparada para descubrir un repertorio tan bello.

No puedo asegurar con certeza hasta qué punto la impresión del descubrimiento tuvo que ver con la propia interpretación del Ensemble Micrologus -unas grabaciones escuchadas hace 15-20 años no son un criterio de valor fiable- pero sospecho que mucho. El grupo enfoca el repertorio de las laudas desde la paleografía y la musicología, evidentemente, pero también desde la práctica musical de comunidades donde ha pervivido este repertorio a medio camino entre lo culto y lo popular, de tal modo que su interpretación es ‘históricamente informada’ en su sentido más amplio.

Como indica Juan Carlos Asensio en las notas al programa que acompañaron este concierto: “Musicalmente los laudi son de una efectiva sencillez, lo cual propicia que los intérpretes actuales (sobre todo en contextos más cultos) aprovechen para introducir algunas ‘innovaciones’ más propias de otros mundos, como bordones y otras voces, enriqueciendo un discurso sencillo, incluso acompañándose de instrumentos, alguno de ellos de corte popular, doblando la voz, improvisando sobre ella en una suerte de heterofonía, que acerca a los descontextualizados oyentes actuales, desprovistos de la religiosidad de otros tiempos, a una realidad que en épocas pretéritas formaba parte del ciclo vital.”

El Ensemble Micrologus aprovechó todas estas posibilidades a las que se refería Asensio. Casi cada una de las laudi fue interpretada de un modo diferente, jugando con las posibilidades del canto antifonal y con la inclusión de un instrumentario muy variado, tanto culto como popular -viola, carraca, gaita, trompetas naturales, pandereta, tambor doble, ravel, crótalos, flauta de doble caña, chirimía, etc.- acompañando a las voces. Aunque las laudi eran muy variadas, en general Micrologus, siguiendo la tradición medieval, se interesa más por la espacialidad del sonido que por los juegos tímbricos, por lo que a menudo la diferencia entre los dos intérpretes de cada antífona es mínima y cuando hay diferencias tímbricas se suavizan, más que aprovecharse.



Momento del concierto
©2009 by Santiago Torralba/SMR de Cuenca 2009


Tres de las piezas del concierto se hicieron exclusivamente instrumentales. De entre ellas la más interesante fue el Saltarello, donde los instrumentos se van incorporando progresivamente a cada repetición de la melodía, presentándose a continuación una sección en la que se fueron introduciendo variaciones que jugaban con la idea de la improvisación, para terminar haciendo desaparecer progresivamente a los instrumentos hasta culminar en un ritardando final a cargo del ravel que resultó acaso demasiado exagerado para la época. También me llamó la atención la Toccara, basada en la lauda Stella nuova ’n fra la gente, que esperaba que sonara como una pieza procesional, de ritmo marcado, y fue en cambio un precioso ballo trovadoresco.

Dos de las piezas no pertenecían al Laudario di Cortona, pero encajaban perfectamente en el desarrollo del concierto: un Sepulto Domino, conservado en el Manuscrito Grey 3 b. 12 de Ciudad de El Cabo, una antifona a tres voces a capella a medio camino entre el conductus -en el aspecto armónico- y el motete -en lo rítmico- propia del Sábado Santo; y un Gloria conservado en la Biblioteca Municipal de Foligno, en un estilo polifónico primitivo del XII o XIII.

Goffredo Degli Esposti, uno de los fundadores de Micrologus e intérprete en este concierto de flautas de doble caña, chirimía, cornamusa, etc., escribió un comentario que acompañaba las notas al programa abundando en estos planteamientos: “Ecos de este importante mundo musical siguen hoy vivos en la esencia de las más antiguas tradiciones populares italianas: las procesiones, los cantos rituales, las sonatas y las danzas, e incluso los repertorios paralitúrgicos de la Semana Santa que aún perviven en algunas zonas de Italia y son la herencia de estilos y técnicas musicales con un significado antropológico, social y espiritual que penetra en las propias raíces del Medievo e incluso más allá.” Esposti destaca también la importancia de estudiar el funcionamiento de las cofradías que cantaban estos laudi, así como los “frescos que representan los instrumentos musicales en uso desde finales del siglo XIII hasta el siglo XV”, y que tenían además de su valor simbólico el de “testimonio de la práctica musical en el ámbito sacro que, especialmente en ocasiones festivas, utilizaban estos instrumentos en el canto de los laudi medievales.”
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