Cine

Microeconomía del cine: ¿Por qué todas las entradas cuestan igual? (2)

David de Ugarte

sábado, 9 de octubre de 1999
Si las salas siguieran una política de precios en el largo plazo, o hubiera una cierta especialización de los cines (reestreno, barrio, sesión doble), que hoy ya han desaparecido, el efecto del tiempo produciría un ciclo de producto de cuya gráfica sería más o menos simétrica a la curva de demanda. El tiempo, los clásicos y las películas de culto. (Ver gráfico 3) La curva de producto surgiría de recorrer desde (Pf,c) o un punto un poco más a la derecha, toda la curva de demanda del producto hacia el origen. Recogería el efecto de la pérdida de interés gregario en la película. En principio la curva no se diferencia de una curva de producto standard. Sin embargo, hay un punto en el que la curva vuelve a alzarse. En realidad, pocas películas lo hacen. Pasado un tiempo, normalmente más de una década, y tras vegetar en los videoclubs y los horarios de madrugada de las cadenas de TV, un buen día un festival, un ciclo temático o una exposición, convierten a nuestra película en un clásico. El público "entendido" que no quiere estar "fuera de onda" la ve, la demanda crece, se escriben monografías y artículos y en algunos casos, vuelve a estrenarse en las salas comerciales al mismo precio que un estreno. Así, grandes bodrios como las películas de Ed Wood o en España, las de Paul Nashy o Jesús Franco, se convierten en películas de moda gracias a ser reconocidas por la crítica como "las peores de la historia del cine"... ¿Pero qué pasa con las películas que no entran en las expectativas de los exhibidores, aquellas que no conseguían llenar la sala?. Muchas, la mayoría tal vez, simplemente serán malas películas mal promocionadas que no han sabido encontrar su espacio entre el público mayoritario. Otras, en cambio, simplemente tienen una demanda muy inelástica, aunque menor a la demanda media a la que están acostumbrados los cines. Se estrenan y aparentemente pasan sin pena ni gloria, o incluso como un fracaso, pero al pasar a los circuitos secundarios encuentra una demanda desacostumbradamente alta. Las salas sorprendidas, alquilan de nuevo la película, destinándola ahora a horarios de madrugada y salas pequeñas. Bajo esas condiciones, la película funciona y a veces, puede durar años con unas ventas muy estables. Es lo que se llama una película de culto. Tras esto lo que se oculta es una demanda fuertemente gregaria en un grupo pequeño del público. Es lo que ha pasado con las películas de "arte y ensayo" europeas durante los 70 y 80, o con Woody Allen hasta hace poco. Una película se incorpora a las señas de identidad de un grupo (los cinéfilos, los amantes de la serie B, etc.). La película empieza a ser homenajeada y citada, y grandes directores reconocen su influencia despertando la curiosidad de los neófitos (las películas mejicanas de Buñuel hace unas décadas o "Henry, retrato de un asesino" en los 90, por ejemplo). Así, una pequeña demanda se va renovando constantemente y manteniéndose relativamente constante a lo largo del tiempo. ¿Cómo se llenan las colas? Antes hemos delineado la inecuación cuyo cumplimiento empírico hace que los exhibidores decidan proyectar una película a un precio superior al de equilibrio, sabiendo que tendrán colas no satisfechas en caso de éxito o un fiasco con butacas vacías en todas las sesiones, en caso de fallar sus expectativas. Los exhibidores saben que aún en ese caso, es probablemente más rentable intentar de nuevo con otro título que bajar los precios. Como es sabido por los lectores de prensa cinematográfica, no es el precio sino el tiempo en cartelera (y la taquilla) la medida del éxito de un film entre el gran público. La cuestión desde el punto de vista práctico se nos traslada pues al exhibidor. ¿Qué hará que se fíe de una película? ¿Cómo elegirá que proyectar y que no?. Traducido a nuestro análisis gráfico esto es preguntarse qué le inducirá a pensar que a un precio Pf la demanda se colocará en un punto como c en vez de en otro como d. O sea, en términos de nuestra ecuación, como se distribuirá Prob (c) en función de una serie de variables. Hay que especificar que no se trata de las variables de las que depende el éxito o taquillaje global de una película, que depende del número de cines y el tiempo de exhibición. Se trata por el contrario de los factores mensurables por todos los agentes y que impulsan la realización del carácter gregario de la demanda. Básicamente podríamos reducirlos a: Gasto en publicidad que incite al público a expresar su demanda simultáneamente. Gasto en promoción entre los grupos dinamizadores de cada grupo específico (críticos, prensa sensacionalista, festivales...) Coincidencia con otros estrenos. Expectativas propias generadas por el reparto, el director, la historia (si es una adaptación por ejemplo), etc. El recorrido de la función Prob (c), está lógicamente definido entre cero y uno (asintótica) es continua y creciente. La localización del punto de inflexión depende de los dos últimos factores, estando más a la derecha cuanto menores sean las expectativas propias y mayor el número de estrenos coincidentes. En la gráfica número 4, trazada en línea discontinua, tenemos la distribución de una situación ideal en la que no existen estrenos coincidentes. En la gráfica inferior, representamos la función de gasto marginal, es decir, el gasto suplementario en el que deberíamos incurrir para obtener un aumento diferencial en Prob (a). Como podemos observar en la gráfica superior, f siempre está por encima de g, es decir, siempre tendremos que realizar un gasto promocional superior para obtener una probabilidad de a similar. Sin embargo, a partir de x (el punto en que g ' > f ') cada aumento diferencial en la probabilidad de a, supone un aumento del gasto marginal mayor para g que para f. Es decir, a partir de una probabilidad x, es más barato conseguir un aumento de la probabilidad de a dado, en f que en g. Así los productores y distribuidores intentarán hacer coincidir sus estrenos con el mínimo de competidores, de ahí la importancia de los anuncios de estreno para el mercado, pues la cantidad destinada a gastos promocionales se fija con cierta anterioridad tomando como dado el número e importancia de los estrenos coincidentes y buscando optimizar su resultado sobre Prob (c).

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