Obituario

Tullia Magrini: la música que fluye en el Mediterráneo

Joaquina Labajo

martes, 3 de enero de 2006

Tullia Magrini falleció el 24 de julio a la edad de 55 años.

La encontré por primera vez en el Congreso Internacional de Musicología, celebrado en Madrid en 1992. Pocos meses después, compartíamos otro evento singular: el primer meeting del Study Group “Anthropology of Music in mediterranean Cultures” que, con el apoyo de la Fondazione Ugo e Olga Levi, ella organizó en Venecia. Había reunido allí a especialistas de países y continentes diferentes, de tradiciones también metodológicas diversas, dispuestos todos a debatir sobre un tema común: la música en el área del Mediterráneo como fenómeno humano y social. Aquel sería el primero de una serie de encuentros que, como en una suite, irían sucediéndose, uno tras otro, bajo una atmósfera de creciente entusiasmo y contraste que ella contribuía a alimentar con su dedicación apasionada y contagiosa autoexigencia.

En estas latitudes, asistíamos entonces a ardorosas confrontaciones entre musicólogos y etnomusicólogos y, lo que es peor, al enfrentamiento intencionado entre las producciones musicales estudiadas por los unos y los otros, simplificadas bajo la supuesta contraposición entre “lo popular” y “lo culto”. Hilar y coser costuras en Europa entre ambos mundos, no es tarea fácil ni frecuente, -pese a que la nobleza y el rigor científico a ello debieran obligar. Tullia Magrini fue, sin embargo, especialista en esta labor de tejer y bordar confluencias.

Tullia nació en Imola en 1950. Estudió piano, composición y ciencias sociales y económicas en la Universidad de Bolonia. Al finalizar sus estudios, desarrolló diversos trabajos de campo en Italia y Grecia, para posteriormente viajar a Madagascar, Bali, Túnez y Creta, (Forme della musica vocale e strumentale cretese. Milano: Ricordi, 1981). Lo que la atraía de las expresiones locales de culturas distantes o del mundo rural más próximo, no era la tradición como concepto estático, sino, más bien, el diferente modo con que las gentes, confeccionando respuestas creativas, son capaces de expresar musicalmente los cambios (sociales, políticos, económicos…) que tienen lugar en sus sociedades. El cómo y el por qué eran para ella la cuestión central.

Finalizados sus estudios musicales y universitarios, comenzó a trabajar en los conservatorios de Rovigo y Bolonia mientras se interesaba particularmente por el fenómeno de la improvisación y, en concreto, por las técnicas relacionadas con la elaboración de textos verbales durante el propio momento de su puesta en escena, de su performance. Así, durante la década de los años ochenta, inició una novedosa investigación de los comportamientos musicales y rituales a partir de las teorías de Ernesto De Martino (fundador de la antropología musical en Italia) y de Wilfred Bion (fundador de los estudios psicológicos sobre dinámicas de grupo), que aplicó al estudio del norte de Calabria (Canti d'amore e di sdegno. Funzioni e dinamiche psichiche della cultura orale. Milano: Franco Angeli, 1986). Más tarde, atraída por la música dramática popular, dedicaría amplia atención al Maggio dramático, sobre el que publicó una colección de vídeos y un extenso estudio (Il Maggio drammatico. Una tradizione di teatro in musica: Bologna: Analisi-Trend, 1992). De 1982 a 1986 asume el cargo de Secretaria General de la Sociedad Italiana de Etnomusicología y, desde 1986 al 2000, la presidencia del Comité italiano del International Council for Traditional Music (ICTM). Desde 1991, vino ocupándose de la docencia de “Antropología de la música” en el Dipartimento delle Arti, musica e spettacolo de la Universidad de Bolonia.

Por entonces, termina de perfilar la idea de formar el Grupo de Estudio del Mediterráneo. Desde 1992 y cada tres años, fueron llegando periódicamente al palazzo Giustinian Lolin, situado frente de la l'Accademia, los vaporettos que, por el Gran Canal, transportaban investigadores procedentes de diferentes lugares de Italia, Eslovenia, Croacia, Yugoslavia, Grecia, Israel, Suiza, Alemania, Dinamarca, Córcega, Cerdeña, Francia, España, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Australia … Entre ellos, se reconoce a Giulio Cattin, Roberto Leydi, Amnon Shiloah, Bruno Nettl, Jerko Bezic, Philip Bohlman, Iain Fenlon, … todos se disponen a presentar y contrastar datos y observaciones, enfoques y perspectivas, en una convivencia cercana y distendida (Antropología della musica e culture mediterranee. Bologna: Il Mulino, 1993). Un constante flujo de documentación de primera mano, formado por material audiovisual de todo tipo, en trabajos cuidadosamente elaborados, fue poco a poco amueblando la historia del Study Group y generando un corpus de referencia, que Tullia se propuso hacer público para su debate más allá de la patria de Giovanni Gabrielli y Antonio Vivaldi.

Atenta a las nuevas posibilidades de comunicación y difusión que Internet comenzaba a ofrecer, fundó en 1994 ITEM (Italian Ethnomusicology), un boletín on-line que, dos años después, se transformaría en la actual revista Music & Anthropology, en que fue introduciendo cuidadosamente artículos especializados, con materiales multimedia que la han convertido en un recurso público de considerable valor y utilidad para la comunidad científica. No pretendió nunca presentar allí un Mediterráneo homogeneizado, testigo superviviente de las grandezas del pasado, sino un espacio vivo, de antigua tradición intercultural, poblado de músicos y gentes de todas las edades y géneros, con nombres y apellidos, formando microidentidades en constante transformación.

Es un misterio saber cómo Tullia conseguía trabajar en tantos frentes sin caer en lo que tan frecuentemente suele suceder en tales casos: superficialidad, trabajo descuidado, negligencia en la labor docente o descortesía en las relaciones personales. Lo conseguía y eso es todo. Y, de paso que resolvía sus amplias inquietudes, compartía los beneficios con una comunidad mucho más extensa sin pasar nunca recibo. Para tratar de paliar la falta de literatura actualizada en italiano sobre antropología musical, publicó diversos manuales pensados cuidadosamente para el perfil real de sus alumnos universitarios (Suoni dal mondo. Introduzione all’ascolto. Bologna: Università di Bologna, 1996. Universi sonori: Introduzione all’etnomusicologia, Torino: Einaudi, 2002) y también, para el de los universitarios españoles (Etnomusicología, módulo de introducción. Licenciatura on-line de “Historia y Ciencias de la Música” de la Universidad de La Rioja en España, 2000). Realizó diversas contribuciones para el New Grove of Music and Musicians; MGG - The greatest Music Encyclopedia in the world; Yearbook for Traditional Music; Ethnomusicology; Ethnomusicology Online, y en otras muy diversas revistas internacionales especializadas. Publicó más de una docena de discos y vídeos, a partir de los materiales recogidos en sus trabajos de campo, sobre la Romagna, la Calabria, el Mayo dramático de los Apeninos, la música popular de Creta o el teatro, los ritos y las danzas de Bali.

Tullia Magrini percibió muy pronto, desde la música, una fuerte realidad actual del Mediterráneo: la desarticulación de sus intercambios interdisciplinarios entre sus diferentes centros y su deficiencia de medios para difundir sus realidades locales en un mundo globalizado, de intercambios desiguales. Y… emprendió la acción de tomar partido para cambiar esa realidad con todos los medios que estuvieron a su alcance.

Siempre fue consciente de lo que significaba ser mujer en el ámbito católico y ortodoxo mediterráneo y puso especial entusiasmo en la publicación de su Music and gender. Perspectives from the Mediterranean, (Chicago Press, 2003). Hace un año, en vísperas de la llegada del 2005, me enviaba una serie de divertidas historias como ésta:

 Su cordialidad y buen humor siguen siendo generosamente útiles para este 2006, como el resto del legado que nos deja.

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