Opinión

Carta del director de Radio Clásica-Radio Nacional de España

José Manuel Berea

martes, 10 de enero de 2006

Publicamos esta carta que nos ha remitido don José Manuel Berea Flórez, director de la emisora Radio Clásica de la cadena estatal Radio Nacional de España (RNE). Dicha carta viene firmada con indicación del cargo público del Sr. Berea y nos ha sido remitida desde su dirección oficial en RNE. Entre las 17.50 y las 18.35 hemos llamado a la centralita de Radio Nacional de España en nueve ocasiones, sin que haya sido posible hablar ni con José Manuel Berea, ni con el departamento de prensa de RNE, ni con el despacho de Pedro Piqueras, director general de la cadena, ni tampoco con ningún secretario/a de los departamentos. Sólo la amable telefonista de la centralita atendió con paciencia e interés toda esta retahíla de llamadas.

Al no poder aclarar el motivo por el cual José Manuel Berea desea que publiquemos en Mundoclasico.com una carta sobre un debate que desde el mes de noviembre se sucede en el diario El País, nos limitamos a reproducirla literalmente, por el interés que siempre tiene la opinión del máximo responsable de la difusión  de la música clásica en la radio estatal española.

Carta de José Manuel Berea

Estimado Sr. Gordo:

Me dirijo así a usted por cortesía obligada, y confío en que no se moleste porque de esa manera se presenta usted a sí mismo, aunque tengo la impresión de que se refugia en un ingenioso seudónimo que le permite actuar impunemente bajo la cobertura del siempre vergonzante anonimato. Y pese a mi norma de no responder anónimos, su reiteración en el ataque indiscriminado y una extraña serie de circunstancias que rodean sus "comunicados" me mueven a contestar a su carta dirigida al programa La Noche Cromática con fecha 14 de diciembre de 2005.

En primer lugar, le diré que dudo mucho que un intelectual y amante de la música tan refinado como Félix de Azua haya definido Radio Clásica como "obra social 18 de Julio para compositores sin audiencia". Para empezar, recurrir a un hecho político tan lejano y superado como el dichoso "alzamiento nacional" para valorar el trabajo de una emisora me parece una fijación sospechosa, pero al margen de eso le diré que el modelo de Radio Clásica es uno de los más admirados en Europa, no sólo por la dedicación exclusiva a la música de calidad sino por el equilibrio de su programación y la exhaustiva cobertura de la vida musical nacional e internacional, de la que usted como oyente tiene puntual noticia. No se trata de una emisora "subvencionada" sino de un medio de comunicación público que cumple unos objetivos aprobados democráticamente por el Congreso de los Diputados y que tiene las cuentas bien claras a la vista de cualquier auditoria, además de que, por descontado, no exige a nadie ningún credo o ideología para el desempeño de sus tareas profesionales. Eso sí, lo de pretender que la única emisora pública de música clásica de alcance nacional en este país sea como a uno le gustaría que fuese y que sobra todo lo demás, como parece ser su caso, más que a 18-J me suena a 23-F, aunque sólo sea por modernizar un poco sus datos.

En cuanto a lo de los "compositores sin audiencia", le informo que entre los músicos más programados en Radio Clásica, según las estadísticas, figuran personajes tan minoritarios y con tan poco seguimiento popular como Bach, Mozart, Beethoven, Brahms, Chaikowsky, Schumann, etc… Aunque si lo que usted quiere decir es que Elton John es un compositor con más audiencia que Harrison Birtwistle (por ejemplo) no tengo más remedio que darle la razón, pero a renglón seguido usted debería explicar qué es lo que entiende por una emisora cultural de carácter público y no comercial y cómo debería ser su tratamiento del arte musical más exigente de nuestro tiempo, el que espera una audiencia mayoritaria pero culta e inteligente, como sin duda es la nuestra.

Y prosiguiendo con sus referencias al Sr. De Azua, le diré que aquí no se "dispara" contra nadie, como usted dice. Simplemente se habla y se discute como en cualquier otro medio, pero por cierto con respeto y educación, lo cual no es su caso (el de usted), y, lo que es más importante, con nombre y apellidos, que tampoco es el suyo (el caso de usted). Deseo que le conste que Félix de Azua fue invitado a participar en el programa de referencia y declinó la invitación, prometiendo, sin embargo, escucharlo y llamar por teléfono en caso de considerarse aludido, lo que desde luego no hizo. Nadie duda, por otra parte, de que el ilustre poeta, como usted nos advierte, quiera lo mejor para nosotros, pero también me consta que quieren lo mejor para nosotros cada uno de los profesionales que trabajan a diario en Radio Clásica, cuya labor no se puede poner gratuitamente en cuestión, y cada uno de los cientos de miles de oyentes que nos siguen en España y, gracias al satélite y a Internet, en todas partes del mundo, de los que a diario nos llegan, por cierto, numerosas felicitaciones. Está usted invitado a visitar esta emisora, a tomar un café, visitar nuestras instalaciones y conocer a quienes hacen la radio. Cuando lo desee.

Sobre lo de los "cantamañanas fatuos y atolondrados", me permito decirle que, en el caso de los Maestros Halffter y De Pablo, gustos personales aparte, que en eso no entro, parece que el peso específico de su obra, reconocido en todo el mundo, convierte su duro calificativo en la expresión de un desahogo personal que a saber a qué responde. Respecto a José María Sánchez Verdú, él sabría defenderse solito, por supuesto, y no le molestaré con sus impertinencias, pero la alusión que hace usted a "un conservatorio alemán de provincias" me parece que tiene un cierto tufillo centralista de un régimen anterior (¿será la comentada obsesión por la "obra social 18 de julio"?) pero principalmente es el fruto de la ignorancia de quien no conoce, como parece demostrar usted, el altísimo nivel artístico, cultural y educativo (teatros de ópera, orquestas, escuelas de música) que tienen esas "provincias" alemanas a las que usted se refiere despectivamente.

Y, por último, debo referirme a los dos presentadores del programa La Noche Cromática, a los que usted zahiere y trata de ofender en su carta. Me da la sensación de que no le hace falta ninguna precisión sobre ellos pero lo haré, y confieso que ésta es uno de las razones por las que me he decidido a escribirle. En primer lugar, quiero aclararle que Jacobo Durán-Loriga, de quien usted curiosamente conoce tan bien sus apellidos completos, posee una sólida carrera como compositor pero no está aquí como tal y por tanto no habría que juzgarle por esa faceta de su actividad profesional. Está aquí como técnico y comentarista musical con sobrado historial para el ejercicio de su cometido al más alto nivel. El que le meta usted en ese cajón de "cantamañanas" no creo que le inquiete, viniendo la diatriba de donde viene, pero lo que él hace en esta emisora es un papel altamente cualificado de programación y presentación, opinable por supuesto, pero realizándolo siempre con respeto y objetividad, lo que le aseguro que no está al alcance de cualquiera.

En cuanto a esa "fiel Mary" a la que usted menciona, déjeme recordarle que se trata de una persona con nombre y apellidos y que como tal da la cara a diario. Esa infravaloración de una mujer por el simple hecho de serlo, unido al antes comentado desprecio por las provincias de un país, me recuerda de nuevo algunas lacras ideológicas vividas por estos pagos hace algunas décadas. Pues sí, Sr. Gordo, esa señora se llama, como usted bien sabe, María Santacecilia, y es co-directora del programa al mismo nivel decisorio y ejecutivo que el Sr. Durán Loriga. Y le aseguro que, contrariamente a lo que insinúa usted con sus insidiosas palabras, la Sra. Santacecilia, cuyos numerosos méritos académicos y profesionales no le relato para que no le rechinen los tímpanos, es sólo fiel a sí misma, a su trabajo, a la radio y a la música. Pero me consta que tampoco pierde un segundo de su vida en preocuparse por sus ataques dialécticos, los de usted.

El que sí lo ha perdido he sido yo, pero confieso que me quedo bastante más tranquilo demostrando que sí hay gente capaz de hablar claro y con su nombre negro sobre blanco, y firmar con el apellido de su padre. Lo he hecho en parte porque consideraba justo defender la honorabilidad de la gente que trabaja conmigo y también, por qué no, porque le considero, mal que le pese a usted, un oyente fiel de Radio Clásica, de los que, a juzgar por sus comunicaciones, no se pierde nunca nada, lo cual es muy de agradecer.

Por cierto, me gustaría aprovechar la ocasión para pedirle que le pasara un mensaje a Don Antonio Pérez Fernández, otro fiel oyente con quien, a juzgar por algunos detalles de bulto que no vienen al caso, me temo que le une una estrecha relación. Le ruego que le diga a ese señor que utiliza el alias electrónico de "mariquitoperez" que nosotros no pedimos cuentas a los creadores o artistas que desfilan por las páginas de nuestra revista sobre sus datos biográficos. No les exigimos, como se hacía en determinada época pasada, que el Sr. Pérez parece añorar, fotocopia compulsada de sus títulos académicos o certificado de buena conducta. Hay gente a la que le da vida dudar y sospechar de los demás, para luego insultar impunemente. Nosotros, sin embargo, dejamos que cada cual se presente a la sociedad como estime más oportuno. Eso sí, siempre que lo haga con nombre y apellidos, exponiéndose así a la crítica de quien puede esconderse en esa oscura y tenebrosa trastienda (¿o mejor caverna?) de la difamación anónima.

Atentamente,

José Manuel Berea

Director de Radio Clásica

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