España - Navarra

Pero no es la mejor del mundo

Salvador Aulló
lunes, 13 de marzo de 2006
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Pamplona, sábado, 25 de febrero de 2006. Cecilia Bartoli (mezzo). Orquesta Barroca de Friburgo. Directora y concertino: Petra Müllejans. ‘Qui resta… L’alta Roma’ de San Filippo Neri. (Alessandro Scarlatti). ‘Vanne pentita’ de Il trionfo dell’inocenza. (Caldara), ‘Sparga il senso’ de La castità al cimento. (Caldara). Obertura de Santa Francesca Romana. (Caldara). ‘Caldo sangue’ y ‘Ah, qual cordiglio’ de Sedecia, re di Gerusalemme. (Alessandro Scarlatti). Obertura de Il trionfo del tempo e del disinganno. (G. F. Haendel), ‘Chiudi, chiudi’ y ‘Come nembo che fugge col vento’ de Il trionfo del tempo e del disinganno. (G. F. Haendel). Concerto grosso en Fa, op 6 nº 12 (Arcangelo Corelli). ‘Ah, quanto cieca’ de Il martirio de Santa Caterina. (A. Caldara), ‘Si, piangete, pupile dolenti’ de Santa Francesca Romana. (A. Caldara). Sonata. (G. F. Haendel). ‘Un leggiadro giovenetto’ y ‘Io sperai trovar nel vero’ de Il trionfo del tempo e del disinganno. (G. F. Haendel), ‘Dessiderrativi, o porte d’Averno’ de La resurrezione. (G. F. Haendel). Asistencia: 100% del aforo
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Cecilia Bartoli no es la mejor mezzo del mundo, como dicen descaradamente sus mentores publicitarios, pero no es una mala cantante. La propaganda tiene que decir barbaridades como esa para vender y eso de vender lo están haciendo muy bien, de paso si alguien se lo cree y lo repite por escrito, pues miel sobre hojuelas.

Esta cantante tiene a su favor la valentía: la valentía de defender sus discos y de cantar aún mejor que en ellos, pero no es la mejor del mundo. Otros graban discos, les hacen tanta propaganda como a ella, y luego no son capaces de demostrar que no necesitan la técnica de las mesas de grabación para que se les oiga más allá de la cuarta fila. Cecilia tiene voz, pero no es la mejor del mundo.

Sus agilidades son estupendas y en una de las canciones, donde las agilidades quedaron en segundo plano, demostró que, además de agilidades, tiene gusto, pero no es la mejor del mundo.

Todos sus intervenciones en el concierto están en su disco y lo cierto es que no he podido oírlo seguido porque es demasiada floritura, demasiado virtuosismo y demasiado saltar de un trapecio a otro como en el circo con la ventaja para ella que cuando daba una nota no muy bella, que alguna se escapó, no caía en el vacío.

Sabemos que el oratorio en el periodo escogido era así, y posiblemente en un disco, que lo pones y lo quitas cuando quieres, tenga una explicación, pero en un concierto donde no te puedes escapar, entre otras cosas porque no quieres, la cosa tiene más monotonía.

Me hubiera gustado oírla en arias donde hubiera que echarle sentimiento para ver su capacidad de adaptación al personaje y me quedo con la gana de verla en una ópera defendiendo el papel de una ‘Rosina’ en El barbero de Sevilla para ver su sentido de la interpretación. Y si le llega a la cintura a Teresa Berganza.

Al personal le gustó tanto la cosa que al final dio tres propinas, ‘Ombra mai fu’, de Haendel, ‘La tempesta’, de César y Cleopatra y ‘Che dolce simpatia’ de Il giardino di rose, más un bis, ‘Disiterratevi, o porte d’Averno’.

Estoy contento de haberla escuchado porque así ya sé lo que hay. No es un cuento de la propaganda, sabe cantar, tiene todas las agilidades y malabarismos que hagan falta, cosa que no es poco, pero no es la mejor mezzo del mundo. Y lo de mezzo hay que demostrarlo en los graves y se quedó sin demostrar.

Al día siguiente hubo crónica de sociedad en la prensa donde nos contaron que estuvieron fulanito y ‘manganito’. Manganito estuvo con toda su cara tras los problemas que ha creado con el ‘tanatorio’, la ‘plaza del esguince’, la ‘caseta de la obra’ convertida en taquillas al frío y al calor y con las salidas de aparcamiento más difíciles de cualquier sitio cuando tenía todo el espacio del mundo para hacerlas bien. Una gloria de la arquitectura que nos dejó sin órgano y que no le llega a la suela del zapato ni a Santiago Calatrava, ni a Federico Soriano, ni a Dolores Palacios. Aclaro, estos dos últimos son los responsables de esa maravilla de la construcción que es el Euskalduna de Bilbao. Hay que ver lo que aguantan los políticos cuando le tienen cariño a uno que se sabe vender y lo que aguantamos los sufridos paganos, costeando del dinero publico las gracias de ‘la gloria de la arquitectura’, Manganito.

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