Opinión

Final de etapa

Antonio Moral

lunes, 3 de abril de 2006

En el año 2001, cuando se cumplían los cuarenta años del nacimiento de la Semana de Música Religiosa de Cuenca (SMR), el antiguo Patronato decidió impulsar la creación de la Fundación del Patronato de la Semana de Música Religiosa, un marco jurídico más moderno y eficaz que permitiera darle una mayor agilidad organizativa y más independencia institucional. El nuevo Patronato encargó a la Fundación Caja Madrid que se ocupara de la programación artística respetando la tradición y la personalidad de un certamen que siempre brilló con luz propia en el conjunto de los festivales musicales españoles. Por ende, los que hemos tenido la responsabilidad de diseñar la programación artística durante estos años siempre tuvimos muy presente las coordenadas del encargo y en esa dirección hemos trabajado para hacer del festival conquense el punto de encuentro obligado que nos reclamaban los aficionados a la música sacra, religiosa o mística. Seis años después, la SMR ha consolidado un modelo de festival exigente y variado, que ha incrementado notablemente su oferta artística, no solo por el número de conciertos ―que han pasado de nueve en el año 2000 a los veintidós actuales―, sino también por el interés de sus programas, la selección de los mejores intérpretes y la incorporación de cinco nuevos espacios arquitectónicos, que han permitido una ejecución musical más fiel de las obras. La masiva respuesta del público ha sido la mejor prueba de que no andábamos desencaminados con un proyecto que se ha consolidado plenamente en un lustro hasta multiplicar por cinco la asistencia de aficionados en la última edición del festival. En todo caso ―y lo digo desde mi óptica personal―, han sido seis años fascinantes, llenos de ricas experiencias musicales y humanas. Estoy convencido de que a las Semanas conquenses les aguarda un brillante futuro por delante, no sólo por el estupendo equipo de profesionales que seguirá a su frente, sino también por el peso de una tradición que ha sabido conservar a lo largo de nueve lustros una marcada personalidad artística del festival, como consecuencia de su alta especialización musical y de la enorme riqueza patrimonial que lo envuelve. A partir de la próxima edición la SMR será dirigida artísticamente por Pilar Tomás, mi más estrecha colaboradora durante estos años, y contará con el valioso apoyo de Vicente Fernández Campillo en la gestión y la imprescindible colaboración de Víctor Pagán en la coordinación artística. A todos ellos ―además de José Luis Muñoz (primer gerente de la Fundación entre 2001 y 2004)― quiero expresarles mi más sincero agradecimiento por estos años de magnífico trabajo en común y les deseo los mayores éxitos en el futuro. Pero no querría terminar este párrafo sin mostrar mi reconocimiento público a todos los miembros del Patronato de la Semana de Música Religiosa de Cuenca por el respeto y la independencia profesional con la que nos dejaron trabajar, y me gustaría agradecer de forma muy especial a José Manuel Martínez Cenzano, Alcalde de Cuenca, su amistad, su encendido entusiasmo y el apoyo constante que siempre nos ofreció para que el festival nunca dejara de ser la gran fiesta musical de esta hermosa ciudad.

La cuadragésimo quinta edición

Por lo que respecta a esta cuadragésimo quinta edición de la SMR, decir que se ha organizado con unos criterios artísticos similares a los de los últimos años. En primer lugar se continúa apostando por la renovación del repertorio tradicional, ofreciendo así un amplio abanico de estrenos absolutos, recuperaciones históricas y la programación de obras infrecuentes, junto a las grandes páginas del repertorio sacro de todos los tiempos, que necesariamente han ser revisadas por un festival de carácter religioso como es el conquense. Lo nuevo y lo antiguo ―siempre novedoso― irán de la mano una vez más, para convertirse en los ejes esenciales de una programación exigente, que pretende ser rica y variada en lo musical y que se extiende a lo largo de veintidós conciertos, que se celebrarán en los tradicionales recintos del festival: Teatro Auditorio, Catedral, Iglesias de San Miguel y Arcas, los conventos de las Religiosas Justinianas de San Pedro, de la Concepción Francisca y el Antiguo Convento de las Carmelitas, hoy sede de la Fundación Antonio Pérez. Es preciso también destacar que seis de las veintidós sesiones programadas estarán abiertas al público, entre ellas los cuatro conciertos-celebración con el Triduo Sacro y la Misa de Pascua que tienen lugar en la Catedral y que serán cantados, como cada Semana Santa, por el grupo Schola Antiqua, que dirige Juan Carlos Asensio.


Recuperaciones históricas

Como es habitual desde sus inicios y de manera muy especial en sus últimas ediciones, la SMR propone cada año una serie de recuperaciones históricas y la presentación de obras inéditas de compositores principalmente españoles. En esta ocasión le ha tocado el turno al oratorio sacro La Gloria de los Santos del compositor catalán Pere Rabassa (1683-1767) que fue estrenado en la Iglesia de San Felipe Neri de Valencia en el año 1715. La obra podrá ser estrenada en tiempos modernos por la Compañía Musical de Josep Cabré gracias al trabajo de investigación y transcripción que ha llevado a cabo la musicóloga María Teresa Ferrer Ballester y se podrá escuchar en la Iglesia de San Miguel en el concierto vespertino del Domingo de Ramos. Dentro de este apartado de música inédita hay que señalar también el interesante programa que proponen Àngel Recasens y su grupo La Grande Chapelle con obras de algunos de los mejores polifonistas españoles del siglo XVII como son Juan Bautista Comes, López de Velasco, Cristóbal Galán y, sobre todo, el gran maestro conquense Carlos Patiño, del que se ofrecerán tres Responsorios y la Secuencia Veni, Sancte Spiritus. Por último, la polifonía italiana de los siglos XVI y XVII estará estupendamente servida por el Concerto Italiano, que lidera Rinaldo Alessandrini, y que incluye páginas esenciales de músicos fundamentales como Fabricio Dentice, Carlo Gesualdo, Francesco Durante y Domenico Scarlatti.

Estrenos y nuevas músicas

En el apartado de la música actual, el festival presenta tres estrenos absolutos. Dos de ellos ―los de Eduardo Rincón y Lera Auerbach― son los tradicionales encargos de la SMR a un compositor español y otro extranjero, respectivamente. El tercero, Lamento de Jueves Santo en Cuenca, ha sido escrito ex profeso por el compositor mallorquín Antoni Parera Fons (1945) para que sea estrenado en el marco de la presente edición. Su interpretación correrá a cargo del violinista libanés de origen armenio, Ara Malikian, dentro de la serie de “Abstracciones místicas”, un ciclo que combina obras instrumentales de J.S. Bach, en este caso la integral de las seis Sonatas y Partitas para violín solo, con otras páginas contemporáneas escritas para este mismo instrumento: Página (1994) de Carmelo Bernaola, Sonata (1980) del compositor armenio Adom Khoudoyan y el citado estreno de Parera Fons. La Sinfonía bíblica del veterano y prolífico compositor cántabro, Eduardo Rincón (1924), ha sido concebida para mezzosoprano, barítono, coro y orquesta e incluye textos bíblicos de el Cantar de los cantares, el Apocalipsis y el Salmo 13. La obra verá la luz en el concierto inaugural del viernes de Dolores interpretada por la Orquesta y Coro Nacionales de España, bajo la dirección de su maestro titular Josep Pons, y compartirá programa con la Sinfonía de los Salmos (1930) de Igor Stravinski, una de las grandes cimas del repertorio sacro del siglo XX, que no se interpreta en Cuenca desde 1982. Primera Luz es el título que ha querido Lera Auerbach (1973) para su estreno conquense en el concierto matinal del Sábado de Pasión, que además cuenta con el atractivo de ser ofrecido por el Cuarteto de Tokio, uno de los mejores conjuntos de cámara del mundo, que acude a nuestro festival por primera vez. La obra está estructurada en seis movimientos, se mueve entre los límites de lo profano y lo sagrado e irá acompañada de Die Sieben letzten Worte unseres Erlösers am Kreuze (Las siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz). de F.J. Haydn. Será además la primera vez que se escuche en nuestro país una partitura de esta joven y solicitada compositora rusa, nacida en Chelyabinsk y afincada desde 1991 en Estados Unidos. Otro de los programas destacados dentro de este apartado de nuevas músicas será el que ofrecerá el gran compositor polaco Krzysztof Penderecki (1933) con tres obras propias, dos de las cuales fueron compuestas y estrenadas el pasado año y que ahora se presentan como primicia en nuestro país. La más ambiciosa e importante es su última gran Sinfonía “Lieder der Vergänglichkeit“ (“Cantos de lo efímero”), escrita para solistas, coro y orquesta, que hace la número ocho de su vasto catálogo y que fue estrenada en Luxemburgo el pasado 26 de junio, con motivo de la apertura del nuevo auditorio de la ciudad. Por contra, la Ciaccona in memoria de Giovanni Paolo II (Chacona en memoria de Juan Pablo II) es una obra más recogida, está escrita para orquesta de cuerda y fue concluida el pasado mes de octubre. La obra se presentó en público en una gira latinoamericana un mes después como homenaje a su buen amigo el Papa Karol Wojtyla, que murió en abril de 2005. También de Penderecki [cuya música no ha estado demasiado presente en la SMR, tan sólo se han ofrecido dos obras suyas el Stabat Mater (1962) y el Agnus Dei (1981)] se podrá oír de nuevo el ya conocido Stabat Mater para coro mixto a capella, que fue estrenado precisamente en esta ciudad por el Grupo Koan y José Ramón Encinar en abril de 1979.

Celebración mozartiana

Como no podía ser de otra manera la SMR se suma a las celebraciones mozartianas que la gran mayoría de los festivales internacionales festejarán a lo largo de este año con motivo de la celebración del 250 aniversario del nacimiento del gran compositor austriaco. La Semana conquense ha querido reservar las jornadas de apertura y clausura para que suene la música de Mozart. De este modo, se podrán escuchar páginas menos transitadas, como el oratorio Davide penitente, K 469 ―Orquesta y Coro Nacionales de España―, junto a la más popular e inacabada Gran Misa en do menor, K 427 ―Netherland Chamber Choir (Coro de Cámara de Holanda) y Orchestra of the Eighteenth Century (Orquesta del Siglo XVIII)―, cuyo material musical fue precisamente reutilizado en casi su totalidad para la elaboración de este oratorio. La luminosa y brillante Misa en do mayor, conocida como “de la Coronación” pondrá la rúbrica a esta cuadragésimo quinta edición en la mañana del Domingo de Pascua, de nuevo con los músicos holandeses en los atriles, que unas horas antes, en la víspera pascual, habrán ofrecido el breve pero intenso motete Ave verum corpus y la popular cantata para soprano y orquesta Exsultate, jubilate. Por último, el gran conjunto vocal The Sixteen de Harry Christophers, acompañados para la ocasión de su orquesta, The Symphony of Harmony and Invention, proponen la versión que el propio Mozart hiciera de una de sus obras preferidas: El Mesías de G.F. Haendel.

Pequeñas y grandes páginas

Junto a una de las más imponentes páginas del gran repertorio sinfónico que este año se podrá escuchar por vez primera en Cuenca, la Sinfonía nº 9 de Gustav Mahler ―obra enigmática y de difícil ejecución, que afortunadamente cuenta con unos intérpretes tan conocedores como los músicos de la Orquesta Sinfónica de Berlín, bajo la dirección de ese gran mahleriano que es Eliahu Inbal―, encontramos también otras obras maestras de pequeño formato. Entre ellas, hay que destacar las dos cimas musicales salidas de la mano de J.S. Bach: Die Kunst der Fuge (El arte de la fuga) ―Fabio Bonizzoni― y Musikalisches Opfer (La ofrenda musical) ―Passamezzo Antico―, que completan el ciclo de “Abstracciones místicas”; y el delicado mosaico, inspirado en la obra de San Juan de la Cruz, que forman los cuatro cuadernos que componen la Música callada de Federico Mompou y que serán fielmente interpretados por el pianista Josep Colom, experto traductor de estos pentagramas. Por su parte, el reputado vihuelista Hopkinson Smith intentará que volemos todos “Mas alto que ningún ave…” en la Sala Millares del antiguo Convento de las Carmelitas, hoy espléndida sede de la Fundación Antonio Pérez y ya imprescindible espacio de la SMR. El barítono alemán Dietrich Henschel, acompañado al piano por Michael Schaeffer, hará lo propio en el recital de Lied que ofrece en la iglesia de San Miguel con obras de L.V. Beethoven, D. Milhaud, A. Dvorák y F. Martin, culminando el apartado de recitales de esta edición.

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