Obituario

Rudolf Kempe. Un recuerdo de Heather Harper

Heather Harper

viernes, 12 de mayo de 2006

En los años sesenta trabajé a menudo con Rudolf Kempe, en sus tiempos de director musical de la Royal Philharmonic Orchestra, pero nunca había cantado ópera con él. Así, cuando llegó un mensaje de Wieland Wagner invitándome a cantar ‘Elsa’ en una nueva producción del Festival de Bayreuth, supe que tenía que hablar con Kempe antes de aceptar.

En su momento él se había interesado por mí, así que, a mi vez, le pedí una audición antes de dar mi respuesta a Bayreuth. Pero había muy poco tiempo y Kempe era un director ocupadísimo, de modo que acordamos que él vendría a mi casa en Londres, tras viajar toda la noche en tren desde Escocia, donde había estado dirigiendo.

Llegó puntualmente a las ocho y media de la mañana, le preparé el desayuno, y entonces con Wilhelm Pitz al piano canté entero el papel de ‘Elsa’ para él. No tuvo dudas de que yo podía cantarlo, pero me advirtió de que tuviera cuidado para no dar demasiada potencia en la escena de la confrontación con ‘Ortrud’ en el segundo acto, porque eso podría ser muy exigente para mi voz de soprano lírica. “Lo harás bien”, dijo.

Trabajar con él en Bayreuth fue pura alegría, él mostraba una sonrisa serena y no había necesidad de mirarle, porque sabía dirigir estupendamente para los cantantes. Por desgracia, no pudo dirigir de nuevo en Bayreuth y la experiencia no fue la misma sin él. En la semana en que murió en mayo de 1976 tenía que haber cantado el Requiem de Verdi con él. Aunque ahora estoy retirada del canto, aún echo mucho de menos a ‘Rudy’.

Nota del editor

Heather Harper cantó ‘Elsa’ en Bayreuth en 1967 y 1968. De las primeras representaciones, bajo la dirección de Rudolf Kempe, Ángel Mayo decía esto: “Kempe dirigió con su finura -el preludio maravilla- y delicadeza proverbiales; pero volvió a sentirse incómodo y ya no se dejó ver más en Bayreuth. Elsa fue la irlandesa Heather Harper, que había estudiado el papel expresamente para su presentación en Bayreuth. Gustó mucho, Erich Rappl dijo que su Elsa estaba "maravillosamente representada y cantada"; pero sólo volvió allí en 1968: hoy se hace evidente que ha sido una de las escasas sopranos líricas de clase de la persistente época del "responsable único".

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.