Costa Rica

Cierre áureo

Andrés Sáenz
miércoles, 24 de mayo de 2006
San José, miércoles, 17 de mayo de 2006. Teatro Eugene O’Neill, CCCN. Cantata homenaje a Jorge Debravo. Autores: Carlos Escalante, Eddie Mora, Carlos Castro, Alejandro Cardona. Intérpretes: Ensamble Contemporáneo Universitario (Eddie Mora, director y violín; Erasmo Solerti, violín; Orquídea Guandique, viola; Cristián Guandique, violonchelo; Fernando Zúñiga, piano; David Solano, Víctor Fonseca, Armando Quesada, percusión). Coro: Café Chorale (David Ramírez, director). Concierto de clausura, V Seminario de Composición Musical 2006. Presentación: Escuela de Artes Musicales (EAM), Universidad de Costa Rica; Escuela de Música, Universidad Nacional; Centro Cultural Costarricense Norteamericano (CCCN)
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El concierto de clausura del V Seminario de Composición Musical 2006, celebrado en el teatro Eugene O’Neill, el miércoles, fue ocasión para el estreno de la Cantata Homenaje a Jorge Debravo. Mediante la musicalización de algunos de sus versos, la obra es una ofrenda colectiva de cuatro relevantes compositores nacionales a la memoria del egregio poeta costarricense, fallecido en 1967 a los 29 años de edad.
No se trata de una obra unificada; más bien cada compositor propone su propia visión contemporánea en torno a la poesía de Jorge Debravo. La Cantata fue interpretada con precisión y esmero por el coro Café Chorale y el Ensamble Contemporáneo Universitario.

A continuación, en las reseñas de la Cantata y otras piezas del programa me valgo en parte de anotaciones proporcionadas por los compositores mismos.

Con el título de Laudas de muerte y huesos, el primer segmento de la Cantata correspondió a Carlos Escalante (n. 1968), quien se basó en los poemas Los huesos tristes, Plegaria y Bestiecilla plástica. En su aporte coral, Escalante hilvana la escritura ariosa y recitativa, según la práctica de compositores prebarrocos, como Monteverdi, con miras de conseguir mayor dramatismo a la hora de cargar emotivamente una frase, palabra o sílaba. Camilo Sánchez dirigió en este segmento.

Eddie Mora (n. 1965) musicalizó los poemas Verdad que tú no tienes y Soy como una ciudad. La atmósfera sonora está definida por el juego tímbrico de la percusión y el piano con el coro, y el uso de la tonalidad mezclada con elementos aleatorios. La intercalación de secciones lentas y rápidas delinea la estructura. La dirección estuvo a cargo de Fredy Batzibal.

Carlos Castro (n. 1963) musicalizó la poesía Silencio por medio de un tratamiento a cappella silábico y casi recitado que respeta la prosodia del verso, reinterpretada musicalmente con una textura homofónica, por poco monolítica. La estética musical es austera, casi minimalista, y subraya el contenido dramático del texto. Dirigió David Ramírez, titular del coro Café Chorale.

Alejandro Cardona (n.1959) combinó dos fragmentos del poema Presagio de fuego con fragmentos de textos de un canto al orisha del culto yorubá, Agayú Solá (deidad de los volcanes). La obra alterna dos secciones, una rítmica y otra lírica y más contrapuntística. También utiliza una variedad de posibilidades vocales, desde el canto normal hasta la declamación. La pieza fue dirigida por Christopher Roselló.

Ensamble Contemporáneo Universitario y Café Chorale
Fotografía © 2006 by Garrett Britton

La función comenzó con el cuarteto de cuerdas Dansaq II, del compositor y musicólogo peruano Aurelio Tello (n. 1951). La obra data de 1985 y define el punto de partida estético de este compositor en la búsqueda, propia de la vanguardia latinoamericana de la época, de nuevos recursos expresivos. La pieza está basada en una melodía indígena del Perú. Su estructura es tema con variaciones, pero las variantes son brevísimas y tienden hacia la innovación tímbrica y sonora. El primer movimiento y el último están “fijos” en la partitura, mientras que el ordenamiento de las variaciones centrales queda a criterio de los intérpretes.

Siguieron Fragmentos para cuarteto de cuerdas, piano y dos percusionistas, de Eddie Mora, obra en la que los contrastes sonoros y de timbre, la reiteración y deformación de los temas iniciales y finales con los de la sección central, más rítmicos y ansiosos, configuran el discurso coherente con un lenguaje musical contemporáneo.

Una asistencia bastante numerosa respondió de manera entusiasta a las obras y las ejecuciones, y aplaudió calurosamente a los intérpretes y a los compositores.

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