Uruguay

Un 'festín' en Uruguay

Marita Fornaro Bordolli

martes, 26 de diciembre de 2000
Montevideo, domingo, 26 de noviembre de 2000. Sala Zitarrosa. Programa: Adriano Bachieri: 'Il festino' (Comedia de madrigales). Opera de Cámara del Sur y Grupo Vocal de Cámara de la Universidad de la República, director musical Francisco Simaldoni, dirección escénica de Norberto Chozas.
La puesta en escena en Montevideo de la comedia madrigalesca Il festino (...nella sera del giovedi grasso avanti cena) de Adriano Banchieri puede considerarse un verdadero acierto, tanto desde el punto de vista artístico como de la historia de este tipo de espectáculos en el país. La empresa fue concretada durante noviembre y diciembre -y se repetirá en enero del 2001- como proyecto conjunto de la Opera de Cámara del Sur y el Grupo Vocal de Cámara de la Universidad de la República, con dirección musical del uruguayo Francisco Simaldoni y con diseño de vestuario y puesta en escena del argentino Norberto Chozas.En primer lugar, debe anotarse que es la primera vez que se lleva a cabo este tipo de puesta en escena para una comedia madrigalesca en Uruguay. El trabajo de Chozas sobre esta obra comienza en Buenos Aires, en 1992; en 1998 reformuló el trabajo para el ensemble 'Il diletto moderno', en la ciudad de Viena.En cuanto a lo ofrecido al público montevideano, las voces aparecen bien trabajadas, con un empaste muy logrado y buena comunicación de la variada temática de los textos, con el cuidado a que nos tiene acostumbrados Simaldoni como director del Coro de la Universidad de la República. Quizá la presencia de un director en escena habría mejorado algún detalle, pero la opción de Simaldoni nos parece respetable y resulta eficaz.Merece especial mención el trabajo de expresión corporal, tanto en los momentos más líricos como en las piezas de carácter humorístico, donde incluso el grotesco aparece bien resuelto, por jóvenes cantantes que no son actores, pero que se desempeñan en este aspecto tan profesionalmente como en la interpretación vocal. El manejo musical y escénico se evidencia en momentos líricos como el de Gli amanti cantano una canzonetta, separación de enamorados para el que Chozas resuelve la escena con grupos que protagonizan diferentes tipos de despedidas, y también en los momentos de humor de toque rabelaisiano, como la Justiniana di vechietti chiozzotti y en el Contrappunto bestiale alla mente. Pero la interpretación vocal es fresca y ágil en todo momento, y todo el grupo aparece cómodo durante la obra. La parte instrumental alcanza la misma calidad, destacándose la interpretación de Noelle Fostel en el clave, un correcto violonchelo y una medida percusión, que resalta momentos de la intepretación sin opacar las voces.Resultan muy interesantes las soluciones de Chozas para los aspectos dramáticos, ya que la obra no está pensada para puesta en escena, y se dispone de escasas referencias al respecto. Debe tenerse en cuenta que no se trata propiamente de una commedia del'arte, como puede identificarse otra producción del mismo Banchieri, la más conocida Pazzia senile. No hay en Il Festino una continuidad ni una progresión dramática. Pero Chozas resuelve muy bien el tema apoyándose en el único elemento temático que da unidad a la obra: el ambiente festivo popular de jueves anterior a Cuaresma. Según el propio régiseur, para solucionar esta ausencia de unidad se inspiró en la estética del video-clip, donde a menudo la imagen y el movimiento no tienen un correlato obligatorio con respecto al contenido de los textos.La opción de sencillez para el vestuario nos parece muy adecuada, sobre todo para un país donde los costos de otro tipo de soluciones resultan prohibitivos. No sucede lo mismo con la parafernalia utilizada, de la que sin duda eliminaríamos los detalles de materiales sintéticos que, si bien parecen buscar un determinado toque atemporal para la pieza, estropean a nuestro entender el carácter logrado por el color crudo y la textura rústica del vestuario, y de algunos elementos también escenográficos realmente acertados, como los que acompañan la celebración del banquete. También debería haberse atendido más a detalles de maquillaje y peinado, sobre todo porque la obra está pensada para una cercanía en cuanto al público que exige mayor cuidado al respecto. Señalamos estos aspectos menores -o no- porque la preocupación evidenciada por la música, la expresión corporal y el vestuario nos llevan a pedir la misma calidad en toda la propuesta.Finalmente, resta anotar el carácter de desafío que tiene una realización como Il Festino en este Montevideo donde se hace cada vez más difícil la puesta en escena de espectáculos en vivo conocidos, ya no una novedad como ésta, que tampoco está dirigida a públicos multitudinarios. Un tema más que aumenta el valor de la empresa, y lo oportuno del apoyo del Fondo Nacional de Música y la Caja de Profesionales Universitarios. En cuanto a la Universidad, ejerciendo la crítica desde mi actividad docente en ella, me resulta gratificante apreciar el quehacer de estos jóvenes uruguayos que hoy, con entusiasmo, nos permiten ver máscaras de la commedia del'arte en dos lugares también paradigmáticos: el teatro de la Asociación General de Autores del Uruguay, pequeña y adecuada sala que tradicionalmente acoge a emprendimientos como éste, y la Sala Zitarrosa, obra reciente del Ayuntamiento de Montevideo, que en pocos meses se ha transformado en un ámbito de importancia para el ambiente musical.La puesta de Il Festino se presenta con un correcto programa y el complemento de la traducción de los textos, elemento que permite disfrutar más aún de esta propuesta a la vez osada y exigente.

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