Uruguay

Tosca en Montevideo

Gustavo Gabriel Otero

viernes, 1 de septiembre de 2006
Montevideo, sábado, 19 de agosto de 2006. Teatro Solís. Giacomo Puccini: Tosca. Opera en tres actos, libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, inspirado en el drama homónimo de Victorien Sardou. Roberto Oswald, dirección escénica, escenografía e iluminación. Aníbal Lápiz, diseño de vestuario. Realización de vestuario: Teatro Colón de Buenos Aires. Maria Pia Piscitelli (Floria Tosca), Federico Sanguinetti (Barón Scarpia), Luis Lima (Mario Cavaradossi), Ariel Cazes (Angelotti), Daniel Romano (Sacristán), Leonardo Ferrando (Spoletta), Eduardo Salsamendi (Sciarrone), Nicolás Zecchi (Carcelero), Carmen Pi Zetune (Voz del Pastor). Con participación de la EMAD (Escuela Municipal de Arte Dramático Margarita Xirgu). Orquesta Filarmónica de Montevideo. Coro del SODRE. Coro de niños del Colegio Inglés. Director del Coro: Antonio Domenighini. Director del Coro de niños: Cristina García Banegas. Dirección musical: Federico García Vigil

El principal teatro de la República Oriental del Uruguay, debe su nombre a Juan Díaz de Solís -el primer navegante español que llegó a las costas del Río de la Plata en 1515-, aunque el gran sol en su frontispicio hace verosímiles las versiones que dicen que su nombre alude al astro rey, y fue inaugurado el 25 de agosto de 1856, con la ópera Ernani, de Verdi.

Desde su inauguración, pasó por varias reformas y ampliaciones, hasta que un incendio en 1998 obligó a cerrar sus puertas e iniciar una restauración que lo dejó fuera de las carteleras, hasta su reapertura con una gala lírica, el 25 de agosto de 2004.

Restaurado íntegramente, con equipos de seguridad y aislamiento acústico especial, se dejó intacto el estilo de teatro típicamente italiano, mientras que a la par de la restauración se realizaron importantes obras de renovación que ampliaron el escenario en un 80 por ciento, se reconstruyó el foso y se lo dotó con un sistema hidráulico, se mejoró la acústica, y se modernizó la maquinaria escénica, los accesos y los sistemas de aire acondicionado, convirtiendo la sala más antigua de América del Sur en una de las más modernas.

El primer espectáculo operístico desde su reapertura fue una Boheme en agosto de 2005 representada para conmemorar la visita de Giacomo Puccini a ese país (efectuada entre el 9 al 17 de agosto de 1905, en la que presenció Tosca el 11 y Manon Lescaut el 16 de agosto de 1905) y que fue reseñada para Mundoclásico.com por Alberto Rosas con el título Una Bohème iluminada por la luz del alba.

Perspectiva frontal del Teatro Solís
Fotografía © 2006 by Teatro Solís de Montevideo

Con esta puesta de ‘Tosca’ de Giacomo Puccini, el Teatro Solís de Montevideo dio comienzo a los festejos de sus 150 años, cifra que en otros continentes no tiene la carga simbólica que posee en América del Sur, donde los países aún no han celebrado el bicentenario de sus independencias, por ello la importancia en esta parte de mundo de un aniversario así.

Además luego de tantos años de silencio por primera vez se volvió a estructurar una Temporada de ópera con estas seis funciones de Tosca y las otras tantas de La Traviata a desarrollarse en el próximo mes de septiembre.

Antes de comenzar la función el gobierno de la ciudad de Buenos Aires (República Argentina) representado por legisladores y miembros del poder ejecutivo, efectuó un breve pero tocante homenaje al Teatro Solís por su sesquicentenario en el foyer del mismo.

Escena del primer acto
Fotografía © 2006 by Magela Ferrero

La versión

La escenografía imaginada por el argentino Roberto Oswald se destaca por su realismo con magníficos detalles barrocos tanto en la iglesia del primer acto como en la sala del palacio del segundo. Para su realización se recurrió a gigantografías que fueron resueltas en cuanto a su perspectiva y color por Cristian Prego, acompañadas por elementos corpóreos. En el tercer acto nos encontramos con un gigantesco ángel en la terraza del Castel Sant’ Angelo y dos planos de la misma terraza.

De fidelidad temporal y excelente diseño, el vestuario de Aníbal Lápiz, con una magnífica realización de los talleres del Teatro Colón de Buenos Aires.

Impecable el manejo de actores y la iluminación de Oswald, destacándose la magnificencia del final del primer acto con la impactante entrada del pueblo y clero para el 'Tedeum'.

El maestro uruguayo Federico García Vigil concertó de manera eficaz logrando un muy buen desempeño de la Orquesta Filarmónica de Montevideo desde el punto de vista sinfónico. Se nota la no frecuentación del repertorio operístico en cuanto al balance sonoro entre la escena y el foso y el seguimiento de los cantantes, problema que seguramente se irá solucionando a medida que la orquesta y el maestro se afiancen en el repertorio lírico.

Como ‘Floria Tosca’ se contó con la soprano italiana María Pía Pisciteli, debutante en Uruguay y en el rol. Vocalmente fue modelo de fraseo, expresividad, línea de canto y buen gusto en el decir. Su volumen es importante y su afinación exacta.
Actoralmente convincente y compenetrada, mostró un aplomo notable para alguien que ofrecía el rol por primera vez.

María Pía Piscitelli y Luis Lima
Fotografía © 2006 by Magela Ferrero

El tenor argentino Luis Lima brindó un ‘Mario Cavaradossi’ modélico desde el punto de vista actoral. Pleno de juventud y arrojo, y con detalles de actuación verdaderamente sorprendentes como sus gestos a 'Angelotti' (escondido en la Capilla de los Attavanti) durante la llegada de 'Tosca', su dignidad en el interrogatorio de 'Scarpia' y su exaltación en el ‘Vittoria’, su composición en el tercer acto con las huellas de la tortura sufrida en el segundo o su comprensión de que el suplicio simulado será verdadero que se adivina en su gesto de tirar el salvoconducto cuando 'Tosca' se lo cuenta y su ardiente despedida de su amada, ya que él sabe que es verdadera y última.

Vocalmente sigue poseyendo volumen, belleza vocal, una dicción perfecta, expresividad sin mácula y una musicalidad exquisita. En algunos momentos su agudo pierde brillo o ralenta frases, pero esos pequeños reparos no empañan para nada sus virtudes para un tenor casi retirado de la escena que cada vez que vuelve a cantar muestra su valía.

Federico Sanguinetti fue correcto tanto en lo vocal como en lo actoral en su ‘Scarpia’. Lamentablemente es un rol de un compromiso vocal mayúsculo y el barítono uruguayo, si bien no desentonó, presentó un rol en construcción con inseguridades, en algunos momentos escaso de volumen y falto de la autoridad vocal y escénica que el personaje necesita.

Escena del segundo acto
Fotografía © 2006 by Magela Ferrero

El resto del elenco local cumplió con corrección y dignidad sus pequeños roles, de los que se destacaron el ‘Sacristán’ de Daniel Romano, bien cantado y actuado, y un pequeño lujo resultó el ‘Angelotti’ de Ariel Cazes, interpretado con voz bien timbrada, profunda y potente.

Correctos el Coro del SODRE y el Coro de niños del Colegio Inglés dirigidos por Antonio Domeneghini y Cristina García Banegas.

En suma: una muy buena Tosca en el sesquicentenario del Teatro Solís de Montevideo.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.