España - Aragón

Melodías, texturas, timbres ...

Isaac Lahoza

lunes, 29 de enero de 2001
Zaragoza, miércoles, 24 de enero de 2001. Auditorio de Zaragoza. Sala Luis Galve. Obras de J. L . de la Fuente: '...vor der Erstrarrung ( después del letargo)', estreno absoluto; A. Schnittke: 'Hymnus III' e 'Hymnus IV'; M. Seco de Arpe: 'Hymnus Carmelitano'; E. Denisov: 'Sinfonía de Cámara'. Grupo Enigma-Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, director invitado: José Miguel Rodilla. VI Temporada de Conciertos del Grupo Enigma. Aforo: 429 localidades; Asistencia: 25%.
Interesante y grata velada la que se ha podido disfrutar en este tercer concierto de la presente temporada del Grupo Enigma. Bajo una batuta seria, expresiva, elegante y precisa del director invitado, José Luis Rodilla, titular de la Orquesta Sinfónica de Murcia, la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza ofreció un concierto de empaque, en el que se disfrutó de un repertorio que, desde la variedad de sus creadores y estilística de cada obra, transmitió un talante común: búsquedas tímbricas a través de diferentes masas texturales, más o menos complejas, desde la variación de una o varias melodías que se erigían en eje conductor del desarrollo sonoro de la composición.La interpretación de la primera obra ... von der Erstarrung, la del compositor y doctor en Filosofía y Letras conquense José Luis de la Fuente, significaba el estreno absoluto de una composición que fue una de las ganadoras del 7º Premio Internacional de Composición 'Francesc Civil' convocado por el Ayuntamiento de Girona y la Generalitat de Catalunya en julio de 1984.Sus cuatro movimientos plantean diferentes perspectivas sonoras del tema principal de la Lirisch Suite de Alban Berg desde procedimientos cromáticos. Con un conjunto musical formado por violín, viola, cello, fagot, clarinetes y flauta la música evoluciona a veces, por un instrumento, otras desde los vientos o desde las cuerdas, por la combinación de ambas familias y por la totalidad del conjunto formulando sonidos, desde un tempo no muy rápido, que describen la sensación del tránsito hacia la vitalidad de una manera natural y efectiva. En su interpretación, que preludió una noche de buena música, se debe destacar la actuación de la flauta en el segundo movimiento llamado Fantasía. Con un guiño a la teatralidad, ya que el flautista comienza a tocar sin el apoyo del director que permanece quieto durante todo el movimiento, el intérprete demostró seguridad técnica y solvencia expresiva consiguiendo unos minutos solistas brillantes. El acorde ejecutado por todo el conjunto y marcado por el director con el cual termina el movimiento subraya el aspecto teatral de éste en una composición sonoramente interesante en toda su extensión.Los Hymnus del ruso-alemán Schnittke, que continuaban el programa, pertenecen a un conjunto de obras cortas y de plantilla reducida basadas en monodias diatónicas que estructuran las composiciones a modo de Cantus Firmus. Representan un conjunto de sonidos tímbricamente estimulante que crea una atmósfera sonora serena con una utilización instrumental acertadísima desde el punto de vista expresivo. La presentación de los enumerados como III Y IV explicaron por qué este compositor, relegado hasta hace bien poco del circuito oficial, goza en la actualidad del máximo reconocimiento. La percusión combinada con la melodía explicada por el fagot y cello alternativamente y subrayada por el timbre del clave en el Hymnus III junto con el inicial enfrentamiento sonoro del arpa y clave contra cello y contrabajo después amalgamado con el fagot y la percusión en el Hymnus IV recreó una serie de sonidos que transmitieron, sin duda, placer.Y placentero resultó escuchar el homenaje que el compositor madrileño, Manuel Seco de Arpe, dedicó a Carmelo Bernaola en su Hymnus Carmelitano. Destacando el gusto por la melodía del vasco consigue, con una base melódico-monódica de creación propia, que la alternancia de fases más monódicas con otras más polifónico-homofónicas y el precioso juego percusivo resulten, del todo, una exaltación del partido tímbrico que se le puede sacar a una melodía siempre conservando una clima auditivo agradable, sin acudir a propuestas sonoras duras y psicológicamente desgarradoras.El colofón estaba reservado para una composición de Edison Denisov, la Sinfonía de Cámara. Desde una escritura contrapuntística que, a través de sus tres movimientos, desemboca en una búsqueda más textural por medio de bloques sonoros y desde un serialismo libre, consigue desarrollar un debate tímbrico precioso y, que el Grupo Enigma expresó con autoridad, como sucedió a lo largo de todo el concierto.El público aplaudió con la intensidad que merecía, sin duda, un buen concierto de la orquesta zaragozana cuyo ciclo, y no dejaremos de insistir, representa una opción musical que debería estar apoyada por un número mayor de espectadores. Así lo esperamos.

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