Reino Unido

¿Cómo le gustan a usted las misas?

Eduardo Benarroch
martes, 17 de octubre de 2006
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Londres, martes, 26 de septiembre de 2006. St Martin-in-the–Fields- Antonio Lotti, Crucifixus a 8. Carlo Gesualdo, O vos omnes. Giovanni Pierluigi da Palestrina, Missa Papae Marcelli. Will Todd, The Rose, Lead me Lord, Lighting the way; Mass in Blue. Bethany Halliday, soprano. Jim Fleeman, percusión. Gareth Huw Davies, contrabajo; Will Todd, piano. Vasari Singers. Director: Jeremy Backhouse
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El lector de Mundoclásico.com es mundano, sabe escuchar todos los estilos con sano juicio y sabe evaluar cuando hay calidad musical. Por eso, como contribuyente a ese Mundo Clásico le propongo un desafío.

El coro Vasari que canta con el nombre de Vasari Singers y bajo la dirección de su maestro de coro Jeremy Backhouse, es uno de los mejores coros salidos en los últimos años de estas islas que cantan tan bien en conjunto. Los críticos especializados en su repertorio (entre los cuales no me cuento) loan a este grupo de voces homogéneas que rivalizan con otro coro de calidad espectacular y una mucha más larga trayectoria ilustre: los BBC Singers.

No escucho mucho este tipo de repertorio pero en cuanto veo programada la Missa Papae Marcelli de Palestrina trato de ir a escucharla, porque es como ir a la fuente, y beber y purificarse de tanto Wagner y tantos coros inmensos de miles y tanta pretensión.

Palestrina es justamente eso, un purificador de estilos y un innovador de creatividad y ética musical implacable. No es este el lugar para comenzar a especular si la misa fué o no compuesta para la ocasión del Concilio de Trento (la ópera de Pfitzner trata de esto en forma genial y muy conmovedora, pero esa es otra historia), pero lo que es y lo que significa en términos musicales no puede ser discutido, la obra permite al oyente devoto gozar de sonidos polifónicos y al mismo tiempo escuchar el texto, conformando a los tradicionalistas y a los renovadores del género. Un triunfo del genio y de la astucia.

El coro Vasari Singers cuenta con 33 cantantes, a saber: once sopranos, ocho contraltos, seis tenores y ocho bajos, o sea, que cae en el medio de las corrientes actuales, no es tan reducido como 'Harry Christopher’s 16', pero tampoco tan grande como otros grupos. La técnica de este coro les permite ser individuales, los grupos son homogéneos pero reconocibles, o sea, que no hay los famosos planos sonoros tan en boga de nombrar hoy en día y que terminan dejando una impresión errónea de cómo se produce el sonido de conjunto. En los Vasari Singers siempre es posible distinguir voces y sin embargo es un conjunto. Qué sorpresa!

El programa había comenzado con Lotti a través de un Crucifuxus de gran variación dinámica que sonaba tan moderno hoy como quizás el día en que fuera compuesto en el siglo XVIII, pero la sorpresa fue la obra siguiente de Gesualdo, que perteneciendo al siglo anterior presentó armonías mucho mas avanzadas y desarrolladas, dejando que las voces pudieran ser distinguidas en todas sus secciones.

El plato fuerte siguió a estos aperitivos, y con Palestrina (al igual que con Spinoza) no hay concesiones, esta obra maestra de todos los tiempos fue presentada con autoridad, transparencia polifónica y con cariño y respeto a una obra sin par. Las reconciliaciones armónicas son sorprendentes incluso hoy, y asombran al oyente además de dejarlo en un estado de gracia. Y cuando se llegó al 'Qui tollis' las líneas resultaron firmes y claras. La polifonía no obstruye porque Palestrina presenta los textos con notas cortas y no en forma compleja, mas adelante en el 'Sanctus', 'Benedictus' y 'Agnus Dei' (¡compuesto en forma de un Canon triple!) se da el lujo de introducir mas polifonía donde las palabras tienen menos importancia.

Pero hay cosas extraordinarias por ser tan inesperadas. A través de la obra hay una variación en la melodía L’Homme armé, una chanson muy conocida de la época. Las notas Sol, Do, Si, La, Sol se escuchan en los bajos al comenzar el 'Kyrie', y si se toca Si bemol en lugar de Si se reproduce la canción francesa antes mencionada. Se debe recordar que el Concilio de Trento había prohibido tal uso de melodías y ese uso por parte de Palestrina, si no un desafío, debe ser tomado como una broma pesada.

Esta es una obra para ser escuchada más que descrita y preparó el ambiente para lo que estaba por seguir, que por más moderno que fuera (y lo fue) tuvo esa relación espiritual necesaria de toda misa.

Sin embargo debo poner una advertencia que me sugirió un crítico inglés amigo y muy especializado, ¿por qué no se dividió al coro en dos secciones y se lo ubicó arriba para producir un sonido antifonal? Es una pregunta que nadie supo responderme con claridad luego del concierto.

Durante el intervalo que siguió a esta obra, me dirigí (como siempre) a la magnifica terraza de la Iglesia que mira hacia un paisaje que no ha cambiado por siglos, a la derecha veíamos la British Gallery, al frente el Arco del Almirantazgo, a la izquierda Whitehall, el centro del poder británico y en el medio de todo la plaza Trafalgar, que es tan internacional como Londres mismo y que hoy nada tiene que ver con la famosa batalla marítima y con la estatua de Nelson parada sobre un pedestal donde dejan sus depósitos miles de palomas, quizás en forma de comentario a la historia colonial y diplomática de este reino.

Y por fin regresé al siglo XXI y a una obra muy del siglo XX, la Misa en azul (Mass in Blue) de Will Todd. ¿Quién?, escucho preguntar al espectador inquieto

Will Todd es un joven compositor inglés nacido en el Noreste de Inglaterra, cuya ópera The blackened Man (El hombre recubierto de alquitrán) recibió el segundo premio en 2002 en el Concurso Internacional de Opera Giuseppe Verdi. Vi esta obra cuando fue presentada en la Royal Ópera, en el Teatro Linbury en 2004 y es una obra bien construida, una verdadera ópera.

Pero hete aquí que Todd no es uno de esos compositores llamados de vanguardia que son originados de derivaciones de la Escuela de Darmstadt. Nada de eso, Todd busca sus orígenes mucho más cerca a su lugar de nacimiento y son las obras corales, sus óperas para niños y sus musicales los que revelan a un joven inquieto para no sólo producir música de alta calidad sino que llegue al oyente o espectador de inmediato. Hoy la música de Todd es muy popular en los EEUU donde es tocada con frecuencia y donde en septiembre se estrenó su oratorio The screams of Kitty Genovese.

Y esto es lógico porque la obra parece haber sido compuesta para coros americanos y en ritmos originales americanos de blues. Todd hace uso de la secuencia fundamental de doce compases que caracteriza al jazz, además de crear complejas estructuras armónicas y la Misa es una obra que causa un impacto instantáneo en el espectador por su belleza y su energía.

Todd tiene el don de la melodía optimista, llena de luz, el juego armónico parece sencillo con juegos de terceras, dominante y regreso a la tónica, pero si esto es un acompañamiento básico, la mejora parte del coro, que es el principal protagonista.

La introducción es espectacular y muestra a Todd como un excelente pianista de jazz con un grupo de batería y contrabajo. Podría decirse que la Iglesia de St Martin’s resultó muy pequeña para las reverberaciones requeridas y el sonido tendió a opacarse, pese a la extraordinaria claridad del coro. La soprano canta con ayuda de micrófono que le ayuda a crear un efecto artificial.

El 'Gloria' contiene una sección central en 5/8 que gradualmente llega a una recapitulación del material del comienzo con música muy pegadiza manejando los colores corales con gran maestría y confianza, mientras que el 'Credo' muestra a la soprano en un ritmo de 12/8 en el contexto de los doce compases de jazz. Hay un elemento de evangélico cuando el coro comienza a repetir pasajes y cantando a boca cerrada.

Hay momentos en que la música, de por sí siempre agradable, se vuelve contagiosa, aunque a veces el entusiasmo de los blues hace que sucedan cosas dudosas, por ejemplo no estoy muy seguro que es correcto escuchar 'Et incarnatus est' en ritmo de blues, pero el 'Cruxifixus' es tratado con más respeto.

Al llegar a 'Et Resurrexit' el tempo adquiere una velocidad asombrosa hasta que al fin regresa al 12/8 y culmina en un momento lleno de excitación. Si uno se pone a pensar en las congregaciones americanas y su entusiasmo colectivo, no hay dudas de por qué Todd es tan popular en los EEUU. Hasta se podía decir que es una comedia musical basada en la misa.

El 'Benedictus' es precedido con un pizzicato del contrabajo y sobre esa base rítmica el coro crea un ambiente a través de los bajos a quienes se unen el resto de las secciones una a una, llegando al 'Hosanna' que posee un ritmo incontrolable. 'Agnus Dei' es un blues delicadísimo para la soprano, extenso y casi de sentimientos improvisados, a quien luego en forma espontánea se le une el coro.

Esta no es una Misa normal y por eso regresa el 'Credo' en forma espectacular que llevará al público de cualquier iglesia o sala donde se ejecute al paroxismo y por fin, cuando ya parece que no se puede aguantar más, llega 'Et expecto resurrectionem' y la música regresa a la tonalidad del comienzo, Fa menor, y los acordes finales no nos dejan dudas de que luego de escuchar esta misa nunca seremos la misma persona que entró a esta bella iglesia.

Cabe recordar que las notas en el programa nos dicen que esta misa fue compuesta en 2003 a pedido del Coro del Condado de Hertfordshire, y que originalmente fue concebida para orquesta. No habiendo escuchado el original, pero habiendo vivido esta versión con trío de jazz, no creo posible que pueda ser mejorada con la adición de más sonido sinfónico, aunque aquellos que deseen explorar un poco más podrán satisfacer su curiosidad obteniendo esta misa en CD en el sello Signum Classics SIGCD 083, donde la obra fue grabada con un grupo de jazz de nueve músicos.

Si una sociedad coral española desea crear un ambiente religioso pero también moderno y respetuoso de la misa no veo mejor obra para hacerlo. Hasta podría llegar a decir que ¡Todd ha creado una misa muy sexy!

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