Discos

¿Piano versus clave?

Luisa Morales López del Castillo

martes, 27 de febrero de 2007
Claude-Bénigne Balbastre: Musique de salon. Prelude (p), La Monmartel ou la Brunoy (p), La Bellaud (p), La Suzanne (c), La Morisseau (p), La Laporte (c), La De Caze (c), La Lamarck (p), La Berville (p), La Castelmore (c), La D’Hericourt (c), La Courteille (p), La Lugeac (c), La Genty (c), La Malesherbes (p), La Berryer ou La Lamoignon (p), La D’Esclignac (c), La Segur (c), La Boullogne (c), Marche des Marseillois et l’air Ça-Ira (p). Mitzi Meyerson, fortepiano (p) y clave (c). Productor ejecutivo: Carlos Céster; ingeniera: Maria Suschke. Dos discos compactos DDD de 84 minutos de duración, grabados en la UdK Berlin, Isoldestrasse, en marzo de 2003 y octubre de 2004. GLOSSA GCD. Distribuidor en España: Diverdi

El sello Glossa nos ofrece un álbum dedicado a un autor de tecla francés poco conocido entre los amantes de la música: Claude Bénigne Balbastre). De entre los clavecinistas franceses de la segunda época, representados por Duphly, Forqueray, o Daquin, Balbastre es quizá uno de los menos populares, excepción hecha de sus famosas Variaciones sobre La Marsellesa. Nacido en Dijon -al igual que Jean Philippe Rameau-, conoce a éste en París, quien le encarga la transcripción para teclado de fragmentos de sus óperas, entre ellas Les Indes Galantes y Pygmalion. La influencia de Rameau en Balbastre se hace manifiesta en sus Pièces de Clavecin, como por ejemplo 'La Suzanne', 'La D’Héricourt' o 'La De Caze', bellísimas obras interpretadas en este CD por Mitzi Meyerson en un clave copia del Taskin de 1769 que se encuentra en la Russell Collection de Edimburgo.

La intérprete ha escogido para esta grabación, además del clave, un piano Broadwood (Londres, 1792) en el que toca 10 de las 20 piezas que conforman el repertorio. El piano Broadwood suena fantástico y a veces nos tienta jugar (o si lo prefieren, juzgar) a si tal o cual pieza, v.g. La Malesherbes o La Mussette suena mejor en el clave o en el piano. Sin embargo, será preciso recordar que es ésta una época de transición en que piano y clave coexisten con igual éxito (¡y polémica!) en Madrid, Londres, París y Viena. Es el momento histórico en que Stein crea el clave-piano combinado vis-à-vis, de los que aún se conservan dos ejemplares, en Verona y Nápoles. Y Stein no es una excepción: el murciano Tadeo Tornel construye en 1777, el mismo año que el veronés de Stein, el único clave-piano-órgano que se conoce, hoy ubicado en el Museo Arqueológico de Murcia.

Y es que actualmente juzgamos ambos instrumentos, clave y piano, con ojos y oídos distorsionados por el paso del tiempo. El clave y el piano, en su origen, no son instrumentos tan diferentes, ni mucho menos enfrentados estéticamente como hoy se tiende a repetir con excesiva facilidad. Los primeros pianos son llamados “clave de piano” o “clave de martillos”, o aun ”cembalo a martelleti”, y los registros que poseen -sean éstos manuales, rodilleras o pedales- gozan del concepto clavecinístico de “registro”, en el sentido de posibilidades de cambios sonoros: los más frecuentes, son los de una corda y forte, pero hacia 1810 encontramos pianos con registros de fagot, tambor, campanillas …; como muestra, el piano de cinco pedales de Francisco Fernández que se encuentra en el Palacio Real de Madrid, o el vienés de siete pedales de Anton Martin Thÿm en el National Music Museum de Estados Unidos.

Este concepto del pedal del piano como registro es claramente mostrado por Mitzi Meyerson en el Prélude, una de las piezas más interesantes en esta grabación. Como señalé más arriba, a los partidarios del 'goût ancien' les puede sorprender el timbre del piano en tal o cual pieza, e inclusive quizás el oyente pueda estar de acuerdo con la famosa frase de Daquin: “el clave es el pan y el fortepiano un plato sabroso del que uno se cansa rápidamente”. Poco importa. La Meyerson explica en uno de los dos libretos que acompañan este doble CD sus opciones instrumentales, además de otras informaciones que son de interés para profundizar en el pensamiento estético de la intérprete.

La música de la escuela francesa para clave es una de las más complicadas de interpretar, no tanto por la dificultad técnica como por la sutileza interpretativa que requiere. Balbastre es uno de los últimos representantes de esta escuela, y si bien se encuentra en un período de transición hacia el piano, su música es heredera directa de las delicadezas de los Couperin, algo que, en ocasiones, parece desvanecerse en esta interpretación.

Para completar la visión general que sobre la obra de tecla de Balbastre nos proporciona este recomendable CD, permítanos el lector remitirle a un registro sonoro ya reseñado por esta autora en Mundoclasico y que contiene varios Noëls para órgano del compositor francés (ver crítica).

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi

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