Roberto Ellero

Comenzó a escribir en Mundoclasico.com el lunes, 7 de julio de 2003. En estos 15 años ha escrito 2 artículos.

  • European Musical Heritage and Migration

    L’estro e l’azzardo: italiani del primo cinema in Argentina

    Buenos Aires, che ancora nel 1854, subito dopo la sconfitta politica dell'autoritario Juan Manuel de Rosas, conta appena 90.000 abitanti, ne vanta già 670.000 nel 1895, superando abbondantemente il milione col secolo nuovo (saranno già due sul finire degli anni Venti). Negli anni della grande ondata migratoria vede così sancito il suo ruolo guida, che è quello di capitale federale della nazione argentina e di prima autentica metropoli dell'intero subcontinente latinoamericano. Il clima di frenetico sviluppo e di incessante novità è talmente propizio da determinare l'arrivo pressoché subitaneo anche del cinema, che nella versione Lumière fa ufficialmente la sua comparsa al Teatro Odeón di Buenos Aires il 18 luglio 1896, pochi mesi dopo la celebre serata del 18 dicembre 1895 al Salon Indien del parigino Boulevard des Capucines. Da notare, oltretutto, che in un'altra versione, quella del kinetoscopio dello statunitense T.A. Edison, il nuovo portento delle immagini in movimento era già pa
    07/07/2003
  • European Musical Heritage and Migration

    La inspiración y el azar: Italianos del primer cine en argentina

    Buenos Aires, que en 1854, justamente después de la derrota política del autoritario Juan Manuel de Rosas, cuenta apenas con 90.000 habitantes, llega ya a los 670.000 en 1895, superando ampliamente el millón con el nuevo siglo (serán ya dos al final de los años veinte). En los años de la gran oleada migratoria ve así ratificado su papel protagonista, que es el de capital federal de la nación argentina y primera auténtica metrópolis de todo el subcontinente latinoamericano. El clima de frenético desarrollo y de incesante novedad es tan propicio que determina la llegada casi instantánea del cine, que hace su aparición oficial en la versión Lumière en el Teatro Odeón de Buenos Aires el 18 de julio de 1896, pocos meses después de la célebre velada del 18 de diciembre de 1895 en el Salon Indien del Boulevard des Capucines en París. Hay que decir, además, que el nuevo portento de las imágenes en movimiento había pasado ya por Buenos Aires algunos años antes en otra versión, el kinetoscopio del estadounidense T.A.Edison, aunque sin causar demasiada impresión [Nota 1] . Curioso destino, de todas formas, el del cine argentino, sin duda alguna puntero y de continua producción en el contexto de América Latina, hasta nuestros días, pero siempre segundo en la jerarquía continental, superado en importancia y capacidad de penetración por la producción mejicana en la primera mitad del siglo XX, y por la producción brasileña en la segunda. Como observa el historiador Paulo Antonio Paranaguá,
    07/07/2003