En la crítica publicada en Mundoclasico.com al concierto que Rudolf Buchbinder dió, también en Santiago, el 18 de febrero de 1999 con el Concierto para piano y orquesta nº 1, op. 15 de Brahms, acompañado de la Real Filharmonía de Galicia, terminaba diciendo que: "Buchbinder no quiso dar propina y nos quedamos sin saber cómo sonaba en solitario". Esta fue la ocasión para descubrir las posibilidades de Buchbinder como solista, y el resultado no ha sido muy distinto al de hace poco más de dos años. Ciertamente es un pianista sólido, con una técnica buena, y más preocupado por servir fielmente a la partitura que por dar gusto al público. Pero al mismo tiempo resulta demasiado impersonal y reconcentrado, falto de romanticismo, en un concierto donde había bastante.Su versión de los Estudios sinfónicos de Schumann, del Romanticismo de la…
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