La cantante portuguesa Paula Oliveira presentó a su cuarteto en un concierto en el que se fusionaron el jazz americano, el fado y la Bossa-nova.Europa se ha convertido para algunas manifestaciones artísticas en una reserva espiritual, claro ejemplo son el cine de autor (exceptuemos a Woody Allen el más europeo de los americanos), la moda de alta costura y, aunque U.S.A. sigue siendo la madre patria, el jazz que ha arraigado de forma curiosa y desde hace ya tiempo en el viejo continente como lo demuestran los incunables Django Reinhart, Stephane Grapelli, Tete Montoliu o Joachim Kühn. A esto hay que añadir la importancia de París como la meca mundial del jazz en los años 60 por la que desfilaron músicos como Charlie Parker o Miles Davis y cuyo ambiente recrean los deliciosos textos de Cortazar o de Boris Vian.Ya hoy en día y en ese país…
Comentarios