El hábito de representar óperas sin producción escénica se critica con frecuencia, quizás ignorando que los motivos que subyacen detrás de la decisión de presentar el espectáculo al desnudo, sin elementos que puedan distraer nuestra atención sobre la música misma, pueden ser de índole muy diversa. El mismo Teatro Real ha suprimido en alguna ocasión la producción escénica cuando se trataba de óperas que, por presentarse en reestreno absoluto, como Ildegonda de Arrieta, suponían un riesgo comercial para la institución. Dado que una buena parte de sus fondos son públicos -pues seguramente sea el teatro que más financiación pública reciba- la decisión parece prudente, si se interpreta como una medida cautelar para no derrochar el dinero de todos. Por otra parte, también es cierto que, como destinatario de una ayuda especialmente cuantiosa…
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