No suelo ir a los conciertos que nos ofrecen las orquestas sinfónicas en Madrid. Acudiendo a recitales, música de cámara, música barroca y música contemporánea, esto resulta prácticamente imposible. Pero cuando se presenta la ocasión de oír a una orquesta de jóvenes, seleccionados entre lo mejor que Europa puede ofrecer en este momento, no pude resistir – y aseguro al estimado lector que no me arrepentí. Ninguna orquesta profesional, por excelente que sean sus integrantes, puede superar el entusiasmo de éstos jóvenes, aún no absorbidos por la rutina del oficio, y más aún dirigidos por un maestro aún relativamente joven y cultivador de la música de cámara, como pianista, que es Myung-Whun Chung. Cuando llegué a ocupar mi asiento, unos veinte minutos antes de la hora, los cinco contrabajos estaban ensayando la frase inicial del Triple…
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