Raro es leer a un compositor definir su propia música como nasty (asquerosa, desagradable), pero quizás en pocas ocasiones tal calificativo esté más justificado que en Blood on the floor (1994-95), obra del británico Mark-Anthony Turnage (Corringham, 1960). Inspirada en el cuadro homónimo pintado en 1986 por el irlandés Francis Bacon (1909-1992), esta obra para conjunto y solistas de jazz es, según su creador, uno de sus trabajos más personales y duros, por cuanto relata no sólo la complejidad de la vida en la gran ciudad como entorno hostil y deshumanizado, sino las experiencias con las drogas como una de las plagas que asolan esas urbes en las últimas décadas; plaga que se llevó, entre tantos otros, al hermano menor de Turnage.Encargo del Ensemble Modern de Frankfurt, Blood on the floor nació originalmente como una pieza autónoma,…
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