¡Qué pena que no había mayor número de asistentes a este concierto singular, de gran calidad, y muy original! Rubalcaba venía precedido por comentarios muy elogiosos de todas partes del mundo, y yo tenía mucha curiosidad de escucharle en vivo. Y no quedé defraudado, porque el pianismo de Rubalcaba es el de un poeta de la música, dotado además de una enorme facilidad técnica y un don de improvisación que dará envidia a más de un excelente pianista.
En la hoja del programa de mano dedicado a las obras figuraban apenas estas palabras: “Improvisaciones de Jazz”. Y nada más. Yo llevé la cuenta: hubo catorce piezas, de las cuales algunas muy breves -meros pasajes para preparar el clima para un nuevo número de peso- y luego la décimoquinta pieza como propina. El pianista tenía unas hojas sobre el piano, como aide memoire para los títulos, pero…
Comentarios