Un programa de lujo con obras compuestas en los años anteriores a la Gran Guerra. Una orquesta excepcional, un director inspirado, un solista de fama mundial, ¿qué más se puede pedir? La prueba de todo ello: aplausos interminables al final, dos propinas de la orquesta que terminaron en apoteosis. ¿Dónde está el secreto? Sin duda, en la excelente escuela musical húngara que desde Kodály utiliza una pedagogía que potencia ante todo la musicalidad sin descuidar las destrezas necesarias: un modelo a imitar en España. Antes de entrar en materia, destacar que todas las obras del programa datan de la misma época, con apenas 5-6 años de diferencia, y hasta la propina que nos regaló el solista encaja: 1907-1913. ¿Será casualidad, o fue a propósito que esa época coincidió con importantes cambios sociales y políticos en Hungría? El programa se…
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