La composición de obras sacras formaba parte considerable de las obligaciones que Wolfgang Amadè Mozart (1756-1791) debía cumplir mientras estuvo al servicio del arzobispo de Salzburgo y hasta 1781, año de su partida a Viena, había compuesto 16 misas, además de muchas otras piezas litúrgicas. Sin embargo, sus dos grandes obras sacras, la Misa en do menor KV 427, y la Misa de Réquiem, en re menor KV 626, que datan de 1783 y 1791 respectivamente, quedaron inconclusas. No se sabe por qué Mozart abandonó la composición de la Misa en do menor, a la que faltan el 'Credo' y el 'Agnus Dei', pero la muerte impidió que el músico completara el Réquiem, tarea que recayó en su discípulo F. X. Süssmayr. Posteriormente, Süssmayr alegó que el 'Sanctus', el 'Benedictus' y el 'Agnus Dei' eran enteramente suyos, pero los musicólogos dudan de su pretensión,…
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