Después de dos pesos pesados del repertorio como son El oro del Rin y La valquiria, el Palau de les Arts ha cerrado la programación de su primera temporada con una obra ligerita y entretenida. También desconocida para la mayor parte de los que asistíamos al estreno. El principal reclamo venía esta vez asociado al nombre de Milos Forman (o, para ser más exactos, de 'Forman & sons'). El conocido director checo, acompañado por sus hijos Petr y Matej, no defraudó en absoluto. Su dirección escénica se caracterizó por la agilidad. Impuso un ritmo cautivador, salpicado de sorpresas, si no originales, sí siempre efectivas, que acabó atrapando a un público al principio desconcertado por lo desenfadado de la producción y quién sabe si también por la misma naturaleza de la obra.
Un paseo bien pagado, presentado como ópera jazz, tiene de ópera el que…
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