Recién llegado a Roma, en 1707, Händel consigue el reconocimiento de las clases altas de la ciudad como gran compositor y excepcional intérprete del clave y del órgano; obtiene la protección de los cardenales Ottoboni y Pamphili y del marqués Ruspoli, reputados mecenas -todos ellos- de la música; traba amistad con dos grandes compositores: Alessandro Scarlatti y Arcangelo Corelli,cuya influencia sobre sus creaciones posteriores será determinante; y compone su primer oratorio profano, sobre un texto del cardenal Pamphili, El triunfo del tiempo y del desengaño, una obra de extraordinario interés musical, a la que tal vez sobren algunas cosas; pero que muestra, sin lugar a dudas, el genio de este músico de veintidós años.Willem de Waal, en sus magníficas notas al programa, sostiene que esta obra es más una serenata que un verdadero…
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