De tanto contarla, la anécdota ya está casi gastada: ante la cancelación de su compromiso por parte de un director de orquesta con pocos días de anticipación, el promotor del concierto, ni corto ni perezoso, echó mano del prontuario batutero, y empezó por el principio: Abbado… ocupado; Ansermet… fallecido; Argenta… también muerto; y así hasta que encontró a alguien, con independencia de sus méritos. Los promotores del Festival Mozart de La Coruña no tienen ese problema, porque saben que, a la hora de poner en cartel cualquier cosa de Gioacchino Rossini, es imprescindible acudir directamente al otro extremo del diccionario: a la Z, de Zedda.Y no porque sepa sánscrito rossiniano –que también-, sino sobre todo porque, a sus casi 80 años, Alberto Zedda (Milán, 1928) se ha apropiado del secreto de la eterna juventud, conditio sine qua non…
Comentarios