Tras la imposibilidad de Alagna para cantar ante una inminente operación, el glamour –elemento indispensable a este arte, nos guste o no– de estas representaciones de Il Trovatore bajó varios enteros, aunque las entradas, como es normal en ópera tan popular, estaban agotadas desde hace tiempo. Los buenos catadores, sin embargo, sabían que lo más importante se mantenía, ante todo los valores casi seguros de Zajick y Moshinsky. Las previsiones en los buenos resultados, con los matices que pasaremos a exponer, se han mantenido, y debemos afirmar desde ahora que la representación del día 15 resultó mucho más que digna en relación a lo que esta hermosísima ópera exige.
Ya que hemos mencionado a Moshinsky, por qué no comenzar con su puesta en escena. Basada en distintos aspectos del principio del siglo XX italiano, se puede afirmar que en…
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