En su primera intervención, tras cantar el aria de ‘Vitellia’, Simone Kermes levantó la mano para felicitar al clarinetista Manuel Juan como lo hacen los jugadores de baloncesto, y éste correspondió: en ese momento se ganó el favor de un público que vino entregado a disfrutar del concierto inaugural del II Festival Via Stellae. Antes de eso, nada más salir al escenario, Kermes ya había llamado la atención con su traje de escote bañera y unas plataformas que ni Celia Cruz en sus mejores tiempos. Añádase que en la segunda parte pasamos del escote de bañera a la cortina del baño, porque eso fue lo que se puso encima doña Simone, junto con un tocado enorme de color azul chillón a modo de ‘butterfly-pillow’: a eso le llamo yo no tener complejos.
Como tampoco los tiene a la hora de cantar. Cinco arias de las más endiabladas que escribió Mozart…
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