Cuando se anuncia un concierto de jazz, en un recinto que también sirve para conciertos de cámara, sin alardes luminosos más allá de los imprescindibles para ver bien -o sea, sin show- ya se puede tener cierta seguridad que en ese evento se oirán instrumentistas que ante todo se concentran sobre la música y no sobre el espectáculo. Esto fue el caso con estos cinco músicos, todos veteranos en sus respectivos instrumentos que dominaron de forma impresionante. Sin música impresa, todo de memoria, empezando cada número con combinaciones pre-convenidas pero dejando el resto a la libre improvisación, allí pudo advertirse la valía de estos cinco hombres que con buen humor y mucha entrega nos hicieron pasar casi dos horas seguidas de jazz moderno.
Interpretaron doce números (incluyendo la propina que siguió al fin de fiesta), y como es costumbre,…
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