A Mark Minkowski siempre le ocurre algo cuando visita Valladolid: en la ocasión anterior, durante la interpretación de Giulio Cesare de Händel en la Catedral, hubo un cantante que no salió cuando debía, provocando un comentario jocoso del simpático director; esta vez se le rompió una cuerda a una profesora, y Minkowski optó por parar el concierto hasta que arreglara el percance porque, según explicó al final, en una orquesta pequeña una baja así se nota bastante. El caso es que hubo unos 10 minutos de parón, y quizá la progresión dramática de L´Arlésianne se resintió un poco. Para compensar, se ofrecieron tres estupendas propinas de Carmen, muy vivarachas.Ya que hemos mencionado L´Arlésianne, podemos comenzar por ella. Está claro que Minkowski adora esta música y cree en ella así, en su relación de 27 números. En nuestra opinión, con ser…
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