“Nos ha tocado la lotería”, rezaban las notas al programa en alusión a las obras elegidas y a la calidad de los ejecutantes. Y es que sólo en contadas ocasiones tenemos la fortuna de presenciar los logros de artistas excepcionales. Este concierto, repetición de él del día anterior en Vigo, fue una de esas ocasiones, aun acostumbrados como estamos a que el violonchelista Mischa Maisky, en cada una de sus frecuentes visitas a Galicia, deje tras de sí su huella indeleble.Acompañado por Alan Weiss, un pianista que goza actualmente de cierta fama internacional, Maisky inició el concierto con la interpretación de la Sonata nº 3 en sol menor, BWV 1029, de Johann Sebastian Bach. Se dice que el Bach del violonchelista letón no convence porque carece de “espíritu barroco”; pero cuando se toca de esta manera, la mente puede quedar en segundo plano,…
Comentarios