Sobre el último CD de Carlos Núñez hay profusa literatura y por ello no quiero ser reiterativo. En esta ocasión, el conocido piper gallego – perdonen la palabra piper pero si dijera flautista no le haría justicia – se rodeó de apenas tres avezados músicos (cuyos nombres no encuentro en ninguna parte), destacando la joven irlandesa que con su violín y mini-bandoneón dejó una excelente impresión. Estos tres músicos que acompañan a Nuñez – y que tienen además ocasión de mostrar sus talentos de solistas – están todos conectados al sintetizador del sofisticado sistema electrónico, lo que hace que muchas veces se tiene la impresión que toca toda una orquesta. Reverberación artificial, capacidad de alargar notas percutidas, y muchos otros trucos adaptan la sonoridad a lo que los públicos de hoy exigen, o a lo que han sido acostumbrados – mal…
Comentarios