Una interpretación despejada, resuelta y elocuente del Concierto N° 1, en la menor, para violonchelo y orquesta, opus 33, del francés Camille Saint-Saëns (1835-1921), plasmó el solista Álvaro González, principal del instrumento en la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), al final de la primera parte del sétimo concierto de la temporada oficial, a cuya matutina repetición asistí el domingo.Bajo la meticulosa y perceptiva dirección del estadounidense John DeMain, titular de la Orquesta de Madison, Wisconsin, como invitado, la OSN recobró de pleno la claridad sonora que se había echado de menos en varias de las últimas presentaciones.La obra de Saint-Saëns data de 1872 y se ha mantenido como uno de los conciertos favoritos del público y los chelistas, tanto por sus melodías atractivas y orquestación brillante como por la acabada escritura para…
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